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CARTAS DE AMOR
A MUERTE
Esa nostalgia
también se ha apoderado de mi corazón
En las tardes
infinitas se vacían mis ojos
cascadas de
cristal / lágrimas de fuego
Solo te guardo
en mi corazón de papiro
Sin las partes
de mi cuerpo
Como una rosa
desflorada
Y un castillo
de huesos
Te doy mis
aposentos
Para que
habites en mis entrañas
En mis sueños
blancos
En sueños
nuestros
Ven y reposa en
mis cimientos
Vuelve brisa
suave
Vuelve suspiro
de niño
Que sin tus
mentiras
Se vacía mi
castillo
Vuelve en la mañana
como la muerte
Sin aviso
Sin permiso
Róbame el deseo
de morir sin un beso tuyo.
CUERPO CELESTE
Así mi cuerpo
hace memoria de tu cuerpo
y entre notas musicales te sentía entre mis dedos.
Mis labios se contraian con los tuyos
y en una cama construimos un país entero.
Así mis pechos hacen memoria del tuyo
sofocados en miel oral.
Miraba tus pupilas dilatadas
y de tanto sobreamarte
y de tanto sobreamarte
llovía de mis ojos
llovía gotas de amor complaciente.
Así mi piel hace memoria de tu piel
(sedosa entre la mía).
Y de la fábrica de emociones
que tu voz amante enterraba en cada corriente
que me recorría hasta la punta de mis pies.
Así mi memoria hace añicos a mi cuerpo
ya no te contemplo
solo te recuerdo.
Solo en recuerdos fugaces te llevaré
en la memoria de una estrella
que solo está en la oscuridad del final de cada día.
CUARENTENA
No quise andar por su mismo sendero
no le daba la razón al tiempo
las tardes me advertían
y los sueños agregaban puntos a favor.
Me hice el loco cuando el frío entraba
ella ya no me arropaba con su enorme sonrisa
de pronto un día dejaron de asomarse sus raros vestidos
mientras yo rogaba por escuchar el sonido de sus tacos
(ya no tenía la seda de su pelo negro
ni sus dos hermosas ventanas color del cielo).
de pronto un día dejaron de asomarse sus raros vestidos
mientras yo rogaba por escuchar el sonido de sus tacos
(ya no tenía la seda de su pelo negro
ni sus dos hermosas ventanas color del cielo).
La cima de sus labios
dejaron de ser gobernados por los míos.
Todos sus montes
(hasta el de Venus)
en ocasiones nos llevaban
Todos sus montes
(hasta el de Venus)
en ocasiones nos llevaban
por el resto del universo.
Extrañé sus pies
que aunque no eran pequeños
ella sabía seducir con ellos.
Mi olfato añoraba su aroma
que entre sudores intoxicó el mío
Huelo a ella ahora.
Ella no sabía lo que hacía
solo decía que me quería
solo decía que me quería
y un día nunca más vino
por esta avenida.
(Puno - 1998)
Estudiante de psicología. Se dedica desde hace varios años al canto, al dibujo, a la poesía y la artesanía. Ha participado en diversas muestras poéticas en la Casa de la Cultura de Puno.
Ilustración: Mathieu Borel
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