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jueves, 23 de agosto de 2018

Preso en un ovillo de luz





























Vuela un ovillo de luz.
Debajo, sobre los astros,
se presienten las sombras
y el irrespirable témpano
que desteje el enredado
jardín del corazón.

Su olfato es un cubo directo
al pozo onírico del ser:
agua visible en una cárcel invisible, 
donde el eco de los huesos es arrinconado.

El ovillo de luz, impregnado de naderías,
no hace más que aromar evocaciones
para que el martilleo antiguo del sol
no desarregle la plenitud indefinida;
pero es la luz del ovillo la que frota,
con velocidad pretérita,
la adusta irrigación del tiempo.

«Se eleva perfectamente el cuerpo obstinado del silencio,  
en su dormida frente relucen lejanos cánticos de vida».

Junto a la noche aparece un nuevo preso,
también le será revelado el oleaje de las puertas
y con la tenue música de los guardianes
se dormirá juntando ovillos de luz
que se empozan dulcemente
entre las flores dominicales.

jueves, 21 de agosto de 2014

Maja desnudándose




Tus piernas son las calles que recorro a gritos
buscando la lúbrica pinacoteca del instante;
este albor hace todo más palmario:

dentro

tu nombre es tierra fértil en la nada
y un animal radiante se traga mi sombra

tu canto exprime todos los silencios
y solo tras el silencio respira mi lámpara

tu brillo domestica todos mis días
y una sola piedra es un jardín de mundos.

Mis huesos reconducen el
sueño bautizado en voz de vulva:
este aroma hace todo más disímil;

más adentro

colocamos nuestro pincel
en su perpetuo círculo

redactamos juntos los colores
en el lienzo sudoroso que nos contiene.


de Atardesear
(2007)


Foto: Laura Makabresku

sábado, 26 de enero de 2013

PLETÓRICO DE ESCOMBROS




Sangra,
es natural,
un espejo hecho pedazos,
la palabra resbala en sangre;
yazgo exangüe, desnudo de realidad.
¿Habrá un mañana?
Nací y ya he visto de todo.
Una alejada espera en la noche lluvia:
me hicieron rezar a su señor en vano,
me obligaron, con sonrisas, a tragar la redención,
es siniestro y humorístico, lo sé,
dependí de ellos,
un deprimente reflejo.
¿Cómo debería haber sido?,
quizá nacer en lo ubérrimo,
quizá cuando aún éramos cuadrúpedos,
¿qué cambiaría?,
Conciencia haraposa  
Bodas de luz,
Gautama pudriéndose en un viejo árbol,
una negativa continua
—orear tu corazón, sembrar en él briosos aires desarrollados—,
una rauca voz atraviesa el coliseo romano,
nacen las hogueras,
se inventa la rueda,
se cae el primer avión,
reluce la cosmogonía platónica,
una gran masa de agua,
follamos en ella y con ella,
barcos sobrevuelan los umbríos bosques,
casas que contienen críos y luz,
brillosos caballos buceando por las ciudades.
Mi madre me dio de lactar,
la luna me ofrecía su sexo,
el sol surgía de la nada,
una alejada espera en la noche lluvia,
conocí a fondo la mente humana,
vi miles de rostros,
he notado el suave movimiento de la muerte,
¿qué tipo de proceso es este?
Tengo grandes ojos y sé leer,
el hombre al pronunciar el primer vocablo
irremediablemente puso fin al concierto,
encontré por el camino algunas respuestas,
tropecé con sudorosas y hermosas hembras dormidas,
discutí con perros, águilas y narvales,
escalé un palacio situado en la pelvis del universo,
transité por indecentes senderos selváticos,
he bailado borracho por la autopista mortal,
me he drogado desde siempre,
¿soy una droga ambulante?,
le he gritado todo tipo de imprecaciones a los fenómenos naturales,
tengo predilecciones en música y literatura,
una alejada espera en la noche lluvia,
me gusta el vino, la cerveza y los bailes locos,
fui traicionado por mi discípulo más humano,
soy un lago de lengua venenosa,
me hicieron rezar a su señor en vano,
rompí el orden, conjuré un caos completo,
le he gritado con todas mis energías a la grandiosidad de la naturaleza,
me gusta sentarme a contemplar el oleaje con un porro en la mano,
me regocijo con el vino y el pescado en días brumosos,
¿de qué proceso estamos hablando?
Me he drogado desde siempre,
mientras el mar se desperezaba,
mientras reptaba la vida por cenagosas vías,
mientras los luceros sonreían,
tengo ojos,
siempre he conocido el «pronto»,
una alejada espera en un gris espectral,
¿nunca me tomará de la mano
y me conducirá hacia las profundidades?,
¿hacia dónde?
Un viejo conde simula el coito delante del espejo sangrante,
vaginas que aguardan, entreabiertas, los punzantes rayos solares,
fósiles cósmicos levitando sobre nuestros lechos,
le he dado la mano al cielo, estaba sudada,
sangro pródigamente,
tengo un corte profundo,
¿qué abstractos seres vermiformes nos idearon de tan mala manera?,
hay una chica que me gusta, está encerrada en mi música,
me gustan sus ojos y sus patas,
parece una cobra,
parece una roca sostenida por invisibles cuerdas de piano,
por supuesto que tengo ojos,
¡He visto morir gente!,
me hicieron rezar a su señor en vano
sé cantar y llorar,
he desfilado por la rojez nocturna,
recuerdo muy bien a los filósofos griegos,
no me conmueve el sexo,
sé quién es el mar,
quiero viajar por África
y allí fenecer rodeado de primates danzantes,
un coro herrumbroso en un día inenarrable.


de "Atardesear"
Madrid - 2007