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jueves, 13 de julio de 2023

Pacha J. Willka: «PREÑEZ DE VARÓN»



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La obra inédita de Alberto Cáceres Gómez, titulada "América Raíz", registra por su constancia la peripecia histórica de Gamaliel Churata, gran heresiarca altiplánicoy arúspice kolla, ha de propiciar una aproximación didáctica a la lectura de tan caro y efusivo creador; propósito que el joven autor explicita en el subtítulo de la mencionada contribución. Planeada la obra en 11 capítulos, compendiamos el segundo: "Encrucijada del ego", que recorre desde el nacimiento de Churata hasta sus veinte años de existencia. Hemos titulado a esta primicia "Preñez de varón", en razón que la profunda metafísica y sustancial opción de Churata de mimetizarse, interpretar y sintetizar el medio ambiente cultural que rodea el gran Titicaca, le nace justamente por la comprensión  que de la indianidad como fórmula no simplificable, de indio y de paisaje, de cultura y naturaleza, la engendró en Puno. Esta tierra parió al hombre que fue Churata, que es como decir. Churata nació hombre no de madre sino de tierra. 

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ENCRUCIJADA DEL EGO

Me escurro, siento que me escurro. 
Siento que no soy, que jamás fui, 
que seré ya nunca. Me escurro. Me escurro. 
¡Ah, así te labras! ¡Así te modelas! 
¡Así te harás piedra y serás montaña! 
¿Me he perdido? Buscadme en el hampatu. 
En los ponchos. Buscadme en las chuspas. 
En la chinkhana de las khawras. 
Preguntad al Waksallu, al kirki, al wakaycholo. 

Gamaliel Churata, "El pez de oro", Treno XXVII


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    Todo escritor, para serlo, es decir, para resolver su problema existencial debe haber vencido muchos fantasmas. En el caso de Gamaliel Churata, la esfera que lo envolvió estuvo compuesta de tantos y tan variados elementos que configura una problemática sui generis.

    Tal como el mismo dejara sentado por escrito, al cumplirse 100 años del gran orador y político puneño Mariano H. Cornejo Centento: "El hombre no es de donde nace sino de donde nacen sus raíces ontológicas". El "fue" donde no nació y nació donde no pudo ser.

    Queda deducido que son factibles los nacimientos fortuitos y gratuitos; el caso de Churata es uno más, por ello es que aclaro la situación con tan aguzado afán, tratándose de Mariano H. Cornejo, quien es lúcido en vitrina arequipeña. Pero veamos el comienzo de su vida...

    Estamos en 1896 y Puno es apenas una aldea de no más de 10,000 habitantes. Desde que años atrás el ferrocarril y los barcos transformaron la fisiología del pueblo, dándole un carácter de nexo comercial —además del aumento en el número de instituciones—, muchos foráneos e inmigrantes italianos se van asentando a la vera de sus calles barrosas. Con miras a instalar una zapatería, una joven pareja regulariza su estado civil contrayendo matrimonio: Demetrio Peralta Miranda, blanco y barbado arequipeño; y María Miranda Córdova, nacida en Moquegua. tenían ya dos hijas: Maximiliana y Estefanía (después llamada Juana, nacida en Puno en diciembre de 1893). Parece que luego tienen otro hijo, que fallece de niño. 

    Sobreviene 1897, y cuando transcurre el mes de mayo, doña María, muy avanzado su nuevo embarazo —"en trance mayéutico", como diría el propio Churata—, en la imposibilidad material de ser atendida en Puno, con la mayor seguridad es trasladada a las faldas del Chachani, donde da a luz el 19 o 20 de junio a un varón que bautizaron el 29 del mismo mes en el baptisterio de la catedral, con los nombres de Arturo Pablo. No pasan muchos meses y la criatura estaba nuevamente en Puno. 

    Arturo Pablo crece en medio de una familia que se acrecienta: tras él vienen: Alejandro (que se convertiría en el gran poeta peruano), Demetrio Ángel (quien adoptaría el seudónimo de Diego Kunurana para dedicarse al quehacer artístico-píctorico), Adriana, Domitila, María y Carmela. En medio del misticismo hogareño, Arturo obtiene basamento conceptual religioso por la religiosidad proveniente de su padre, quien fue primero católico y posteriormente adventista. Él, don Demetrio, por su condición económica y su educación sobresaliente, va convirtiéndose en notable del pueblo y ocupa cargos sociales y políticos; de diputado de la provincia de Cabana pasa a ser Inspector de pesas y medidas de la Honorable Junta Departamental; luego sería presidente de la Sociedad Fraternal de Artesanos y promotor e introductor de la biblia y el adventismo en el departamento de Puno, en compañía de Fernando Stahl. Al mismo tiempo, la economía familiar permite que se trasladen a una casa adquirida, ubicada muy cerca del local que albergaba la Tipografía de J. B. Eduardo Fournier. 

    Cuando en 1907 llega a Puno, recién egresado de la primera promoción de la Escuela Normal de Varones de Lima, José Antonio Encinas, es nombrado director del Centro Escolar de Varones Nº 881. Arturo y Alejandro, al igual que varios niños coetáneos, son matriculados en dicho centro de estudios, donde acontecería y emprendería su desarrollo, una pedagogía inusual y exploradora de nuevos métodos, sistemas y prácticas.

    Al mismo tiempo, en el ambiente sociocultural puneño, ocurría el despertar de voces altas que salían airadamente en defensa del indio. Los hermanos Peralta van entendiendo ello, entre el discurrir de sus quehaceres escolares, las labores en la zapatería paterna (Churata se convertiría en hábil apareador de calzado) y el intenso trajinar tipográfico e intelectual que se desarrollaba a pocos pasos de su casa, al otro lado de la calle, en la Tiporgrafía Fournier. De allí sale, el 28 de julio de 1914, el primer número de "La voz del obrero", quincenario que "empuña en una mano el estandarte de la libertad y en la otra la espada de la justicia... para cortar el nudo de la opresión y la tiranía". Oscar Raimundo Benavides se había encaramado al poder, y esta publicación es una voz discrepante de carpinteros, tipógrafos, zapateros, sastres y artesanos en general, que se autoconsideraban obreros. No era pues Puno, en ese momento, ajeno a los grandes movimientos mundiales del obrerismo y la prensa comprometida. 

    El 30 de enero de 1915, acontece una masacre en Arequipa: los pobladores que salen a protestar por la elevación de los impuestos y la mano fuerte que implementa el gobierno, son reprimidos en las calles. El joven Arturo Peralta, en una manifestación que se realiza en Puno, ante una multitud de trabajadores, pronuncia un efusivo discurso. Es apresado y conducido inmediatamente a Arequipa; su padre lo rescata cuando ya lo habían cortado el pelo para integrarlo al servicio militar (eso nos fue referido, entre otros datos, por su hermana Juana). Pero la preocupación no solo era política sino también social su hermano Alejandro, por ejemplo, ese mismo año publica en "La voz del obrero", un poema titulado. "El indio". Arturo y su hermano, al igual que otros jóvenes, van haciendo sus pininos literarios e intelectuales inmersos en el ambiente de la Tipografía Fournier e imaginando publicaciones. Arturo adopta indistintamente los seudónimos de Juan Cajal o Gonzales Saavedra,; su hermano, adopta los de Alex o Goy de Fernández. El propietario del local, Juan Eduardo Fournier Barrionuevo, propulsor del periodismo y la cultura puneña, sería más tarde alcalde de Puno en dos periodos. Tal vez a él se deba principalmente el hecho de hacer la tribuna de expresión a los futuros escritores, hecho que debe ser sopesado con la debida importancia. 

    Hasta aquí ya podemos elaborar algunas ideas sobre la personalidad del joven Peralta; creemos que a partir de estos hechos, su deseo de adquirir identidad como escritor lo llevan a iniciar un proceso de envoltura en crisálida socialmente indianista y comprometida e intelectual e ideológicamente cristiana. Y decimos esto porque Arturo va adquiriendo un conjunto de valores y lecturas que lo van formando. Al renunciar a seguir estudios secundarios en el Colegio San Carlos, se fue adentrando en las profundidades de lecturas avanzadas para jóvenes de su grupo. Refiere Emilio Romero: "Arturo Peralta, entre tanto, leía el antiguo y nuevo testamento, recitándonos sus capítulos y versículos en voz baja, pero con acento oratorio, dejándonos en suspenso, sorprendidos, en la hora del recreo. Más tarde sus recitados eran de párrafos de las "Confesiones" de San Agustín. Al correr de los años, mientras nosotros seguíamos la secundaria en el Colegio San Carlos, Arturo Peralta nos citaba Aristóteles, Platón, Plotino y a Santo Tomás de Aquino. Y unos nombres raros para nuestra etapa de estudiantes, como los de Spinoza o Vives, que sonaban en la serenidad de nuestras vueltas a la noria, que era nuestro querido Parque Pino". ("Antología y valoración" pp.424 a 432). 

    Mientras el prestigio del joven intelectual iba creciendo, entre broma y broma los amigos intercambiaban los nombres de sus enamoradas por nombres bíblicos... pero para Arturo la cosa era en serio. Así, uno de tantos días un nombre quedó grabado para siempre en la ideación: GAMALIEL, que corresponde históricamente al judío doctor en ley, considerado como décimo tercer discípulo de Jesucristo, quien actuó a la manera de espía entre los ajusticiadores; sin embargo, aún faltaba completar el nombre. 

    Es dable apuntar también, que en agosto de 1917, al mismo tiempo que continuaba su labor en "La voz del obrero", impreso en los talleres "El Departamento", salió a circulación el primer número de "La Tea", de naturaleza mayormente literaria. Este primer número es escrito, cajeado y tirado —lo cual demuestra que para ese entonces ya era un entendido en las diferentes facetas del arte tipográfico— por Juan Cajal. Así se inician los 15 inencontrables números "La Tea" que canalizó nativismo e inquietud literaria. 



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    Resumiendo el capítulo, podemos señalar algunos aspectos importantes: En primer lugar, la condición socioeconómica de la familia Peralta Miranda, emparentada con la naciente manufactura y curtiembre de Pedro P. Díaz, sustentada en una de las mejores zapaterías de la ciudad (pues contaba con taller y expendía calzado fino), demuestra que la extracción de Arturo fue pequeño burguesa. Ello se enmarcó en una coyuntura, que en el análisis de José Tamayo Herrera, se caracterizó por lo siguiente: a) la aparición del ferrocarril que revaluó e hizo moderadamente accesibles las tierra remotas; b) la coyuntura internacional de precios, especialmente de la lana; y c) la existencia de una fuerza armada privativa, que podía utilizarse como instrumento para el asalto de la propiedad indígena. ("Historia Social e Indigenismo en el Altiplano").  

    El circuito comercial surandino, había empezado a tejer su red de usufructo. Los arequipeños, a vista y paciencia de nuestros abuelos, silenciosamente saquearon los recursos agropecuarios del departamento más poblado del Perú —obviamente aprovechando la mano de obra barata por abundante—. La posibilidad que Arturo ya reflexionara ante estos hechos y otros más, e iniciara una animadversión a su "cuna fortuita", estaría corroborada.

    En segundo lugar, la vida cultural de Puno estaba marcada por dos corrientes: de un lado el periodismos en auge (se editaron varios periódicos simultáneamente) y las publicaciones y actuaciones de grandes puneños: Mariano H. Cornejo, Francisco Chukiwanka Ayulo, Federico More, Santiago Giraldo y otros; y de otro lado las novísimas corrientes europeas que principalmente tenían su canal comunicativo a través de Buenos Aires. Poco a poco se imprimió un espíritu nuevo, superior al de la generación anterior, en el pensamiento puneño; cada vez más se estrechó vínculos con la defensa y valoración real del indio, sus formas de vida social, su cultura e ideologías; y sobre todo hacer eco y difundir sus protestas y gritos de reivindicación, a la par que sus luchas.

    Y en tercer lugar, el ambiente de religiosidad que hubo en el hogar de los Peralta, hasta el punto que varias hermanas se sintieran llamadas para los votos religiosos e ingresaran a conventos o llevaran una vida austera y de entrega a los demás; y lo que es más importante, la fuerte y marcada influencia del medio casi rural que fue Puno en esos años. El niño Arturo, al querer proyectarse fuera del hogar, descubrió que no todos hablaban la misma lengua (Puno aún era materialmente punto de conexión entre aymaras  y kheswas); ello producía y reflejaba en la consciencia del joven intelectual, una triple escisión. De ahí que solía hacer largos paseos por las afueras del poblacho para reconocer en su entorno la verdadera y auténtica vida local.

    Son estos los factores los que en buena medida determinaron la fijación de su personalidad. Cuando decide ser escritor al mismo tiempo decide serlo de manera auténtica: "Toda sugerencia estética debe contenerse en ego. Todo injerto de ahayu (alma colectiva) supone, en periodo cíclico, la expulsión de los factores que determinaron su inhibición. El catolicismo en los distritos del régimen inkásico no es, ciertamente, tomista: más afín con Plotino y Simón el Mago y sus teúrgias". Y así, de una forma tajante, se pone al lado del indio, no para estudiarlo ni observarlo, sino para sentir junto al calor de la colectividad india las fuerzas telúricas y siderales, para comprender el lenguaje del los animales, el poder de las plantas, la magnanimidad de la tierra y la espiritualidad del sol y los astros.

    En esta encrucijada del ego se volvió contra la procedencia hispana: La humildad de mi padre no pudo soportar al hidalgo que heredó de antepasados que no había conocido... en mi padre humilde queda la belleza castellana del tatarabuelo... A cada paso chullpas, chullpas, chullpas. Allí los hombres que crearon el mundo; allí los que me amaron un día; allí los tatarabuelos remotos de mi madre. Aquí el uchukhaspa, el allkamari, del lluthu. Aquí retomé sociedad con ellos, les seguí a sus acérrimos nidales, perseguí sus fugitivas galerías, descubrí el rastro de sus alas en las nubes. Allí a gritos reproché a los Achachilas el tardío encuentro.

—¡Guaguay! ¡Guaguay!

    Hay que estar en soledad de paja, de roca, de viento, para sentir la primogenitura de la tierra.

    Tata Lupi: mi preñez era preñez de varón, urgencia de postrimería.

—¡Guagüititay!

    Veinte años se enternecían en las patitas de la krorukuta, patitas arreboladas, lavaditas ya cuando el ancho sol se sopa en el Titikaka. (Trenos XXIV, XX).

    Como corolario quedaría el planteamiento; ¿cuántos mestizos hispano hablantes sintieron como Arturo el llamado de la tierra y se consubstanciaron con su realidad geosocial? Estimamos que miles, pero no todos tuvieron emotividad estética y vocación literaria. He ahí un punto de partida para la Generación o Grupo Orkopata. He ahí, también aquellos kelkeris kuikos y no kuikos; ahí musicantes y troveros populares, artífices y artesanos, creadores intermedios en el corazón de lo andino: ¡antifelipillos!

    Anotábamos que en agosto de 1917 ve la luz "La Tea" que, sin ánimo de exageración y solamente consultando pocas referencias pensamos que es la primera publicación netamente literaria de Puno, sin dejar de señalar la importancia de "Ondina". ¿Quiénes escribieron en "La Tea"? Jóvenes de 15 a 20 años de edad, ávidos de abrir ventanas y puertas al mundo literario contemporáneo: Alejandro Peralta, Emilio Romero, Emilio Armaza, Gustavo Sánchez, y por supuesto, Gamaliel Churata.

    Es muy posible que la familia de Churata tuviera parientes que contactaban o radicaban en Buenos Aires —Ya dijimos que fue polo de desarrollo cultural en Latinoamérica— pues de un momento a otro, él, con sus veinte entusiastas años, hace maletas e inicia un recorrido transcontinental, el único extenso de su vida. Desde Buenos Aires envía una nostálgica carta a Emilio Armaza y Gustavo Sánchez, fechada el 20 de octubre de 1917, y un soneto modernista. A su regreso, se estaciona en Potosí y se relaciona con una excelente persona: el Padre Zampa, franciscano. Ello lo veremos en extenso en nuestro próximo capítulo.


*Este artículo salió en la revista puneña "Hojas Escritas", en abril de 1984. Nº 03 / 04

    
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Fotos: Arch. Pedro Pineda Aragón
(1): El grupo Orkopata; en esta foto se encuentran los tres hermanos Peralta, Arturo (Gamaliel), Alejandro, y Demetrio.
(2): María, la madre, sentada. Demetrio, el padre. Petronila Peralta, la tía. Los hijos, de izq. a der.: Arturo, Juana, Maximiliana, de pie; Alejandro y Demetrio, en brazos. La mística familia Peralta - Miranda.
(3)Los hermanos Arturo y Alejando Peralta.
(4) Gamaliel Churata junto a dos de sus hijos y un perro filósofo.
     

PACHA J. WILLKA

(Puno, 20/08/1957 - San Sebastián, 24/09/2021)

Alberto Cáceres Gómez. Escritor y artista. Licenciado en Educación por la UNA. Regidor de la Municipalidad Provincial de Puno (1984 - 1986) y Director Regional de Cultura de la Región «José Carlos Mariategui». Jefe de redacción de «Los Andes». Productor de radio y TV. Editor de libros y revistas. Gerente de Collas Creadores. Integró la APAFIT y la ANEA-Puno. Ganó el Primer Premio Departamental de Poesía convocado por el Instituto de Cultura Andina, dirigido por Ernesto More y Augusto Ramos Zambrano. Fundó el grupo artístico «Quaternario» y la agrupación teatral «Yatiri». Presidió la Casa del Poeta (Puno). Con Boris Espezúa condujo el Taller de Poesía «Oquendo de Amat». Ha publicado en poesía: «Invenciones» (1988), «Luz de lluvia» (1999) y «Wayrita» (2004). Y en narrativa: «La máquina de gobernar» (2007) y «La tarea del cóndor» (2018). 

miércoles, 23 de noviembre de 2022

GAMALIEL CHURATA: «Hablo al poeta soberbio»





    A ti me dirijo, poeta soberbio, sabio orfebre, artífice de pirotecnias; no desprecies a los que tañen las zampoñas; no las manos torpes; paga con oro la rústica lengua del gañán. ¿Por qué miras mal, y des arriba, a los que tañen la zampoña? Ninguna de tus canciones tiene más belleza que el trémulo acento de la suya. ¿Por qué te recata la sabiduría de las manos toscas del trabajador que modela su barro; de aquel que rudamente labra su piedra ruda? Nada saben del secreto de las artes, y cuando animan barro o piedra les infunden lo que tienen: los temblores de su corazón. Mira, el prodigio: esas manos torpes no consiguen que su piedra o su barro hablen; mas logran algo sublime; que no callen el sentimiento de que obtienen la vida. Torpe es su expresión; pero esa torpeza nos hace llorar, pese a que no lo busca ni deseamos nosotros. Insúmete en tu alma y pregunta que ella lo sabe a qué lenguaje responden esas manos.

    Poeta: la palabra es humilde en tanto al hombre no le comunica la soberbia que ofusca. Que la tuya sea humilde a punto de ya no ser palabra; pues solo así será lo que la palabra es: sentimiento.
    
    Poeta, dime: ¿Conoces la gramática del Cherekheña? Me respondes que cómo, si el pobrecito no va a la escuela... Poeta: como si las escuelas hubiesen creado la gramática ¡La creó el Cherekheña! Ya ves, solo así, cuando canta, enternece al hombre, llena de alegría el aire que respira y hasta impone al rayo de luz el lay de su arpegio. Cómo no ser así; si la gramática de esa bestezuela es la gramática de la vida. 

    En todo hombre, poeta soberbio, hay auroras en el corazón; que en la Aurora de todos los días se manifiesta el corazón de la vida; y es precisamente en los hombres humildes que se entrega desnuda y fragante.

    Deja ya tu necia locura; y parte en la tuya la humildad de tu pueblo; que si el tuyo su latido, sus corajes tu aurora...

    Poeta: solo el sentimiento es sabio y fuerte.

jueves, 29 de octubre de 2020

ALEJANDRO PERALTA: «Al filo del tránsito»





¿LOBO ESTÁS?

Voy a morir voy a morir me empuja
hacia la muerte el ardoroso viento
Llevadme de la mano aladas manos
a un refugio de hojas y de cielo

Abrí la boca y se encendió la tarde
Fuga por los ramajes del silencio
Aladas manos y rasantes nubes 
ante vosotros huye todo cielo

«Voy a morir» insiste el pecho herido
«No», «Tienes que vivir» cantan los niños
Patos y pececillos los escuchan

«¿Lobo estás? ¿Lobo estás?» «Muerte a los lobos»
Salta una voz del estridente cerro
Es mi voz enredada en la balumba 



ERGUIDO EN EL OTOÑO

Al sol oxíduo
escucho los pasos de la sombra
Seguro de tenerme en pie 
enfrento el carro de las horas

Me defiendo hombre triste
me refugio en mi profunda aurora
Nieve y viento me prepararon
para enfrentar el carro de las horas

Vivo el malabarismo de los días
¿Me harán caer hasta descalabrarme?

Dejadme que me entienda con la vida

Que no quiero
que se me imponga resignarme
Que no será aunque me déis por muerto



SOLO

Libro a medio leer
ventana abierta
peiódico del día
soledad de hoguera
Lápiz que se encabrita
letras palabras letras
saltamontes
ventana abierta
Horas de la tarde
receptor de radio
habladme
vosotros
que me miráis solo
sabéis que soy de luz y barro



MUCHACHA DE ORO PURO

Para Dachska

Una selva de acero
deshojarte en mis manos
muchacha de oro puro
y corazón alado

Esplendor dulce viento
azul alas flor campo
muchacha de oro puro
y corazón amando 

Férreo brazo de mar
sacudiste el umbral
de mis trágicos días

Desde mi patiecillo
mis pajaritos
le dan la bienvenida
a la muchacha de oro puro
que ha abierto
de par en par 
las puertas de la vida



BONUS


LIMINAR

    Alejandro Peralta ha dejado como exrpesión testamentaria de alta tensión un manojo de poemas, —que son los que contiene este libro», y, lo que suele ser raro en los poetas, el fondo económico para la publicación de las obras que tengan caracter puneñista o sean de autores puneños. Alejandro, cuya vida transcurrió silenciosamente, amarrada a quehaceres oficinescos, descuidando apararentemente su producción poética y literaria, voluntariamente aislado de contactos sociales, en cuanto alcanza su jubilación en la Caja de Depósitos y Consignaciones, inicia una nueva etapa de prodigiosa actividad. Publica dos libros: Poesía de entretiempo y Aire-Tierra, deja los poemas que figuran en este libro póstumo; y dándonos una sorpresa completa, se propone y logra, luego de desplegar una actividad crematística de hombre de empresa, el financiamiento de la obra de su gran hermano, Gamaliel Churata: Antología.

      Quien jamás había dado un paso para beneficio de sí mismo o para la circulación y venta de su propia obra, va de puerta en puerta como un buhonero, cargando varios tomos de la voluminosa Antología, asegura un buen número de suscritores, llegando a recaudar por ella una suma próxima a los veinte mil soles. No se queda con ella, la deposita en poder del Instituto Puneño de Cultura para que sirva de fondo editorial del mismo. Deja, además, en manos de la misma entidad, un apreciable número de volúmenes de la Antología, existiendo, también, la posibilidad de aumentar el caudal editorial, en cuanto se haga la liquidación de los volúmenes que fueron entregados a particulares y a libreros. 

    Esta inmensa actividad desplegada por Alejandro en estos últimos tres años, tiene un profundo significado: compensar el silencio e indiferencia con que Gamaliel fue recibido en Lima; hacer conocer, post mortem, la prodigiosa y sugerente obra de su hermano y dotar al Instituto Puneño de Cultura, del cual fuera Alejandro miembro fundador y secretario de Cultura, de un fondo que, si es hábil y cuerdamente manejado, permita la publicación posterior de tantas obras valiosas de puneños y puneñistas, necesarísimas para levantar el tono de tan importante departamento del Perú.

    Los poemas de este libro, depurados de todo artificio, parecen haber sido escritos en trance de muerte. Aparece en ellos, realzada y universalizada con extraños relieves, la propia vida del poeta, huérfana de atisnos publicitarios. Cada paso suyo, cada acción suya, todo lo que lo rodea, lejos de ser partícula de temática personal, adquiere latitud universal. El poeta está penetrado de una grandiosa e irreprimible responsabilidad ecuménica del hombre. Algunos de estos pomas, que fueron leídos por el autor, espontánea y premonitoriamente, en ambiente confidencial, al autor de esta líneas, nos invitan a descubrir el otro lado del tejido, mirando y superponiendo las imágenes borrosas del pasado y las que nos ofrece, inciertas, el porvenir. Es un bellísimo libro de recuento y profecía, donde el amor y la muerte se dan la mano. 

Ernesto More
 

Poemas extraídos del libro «Al filo del tránsito» (Ediciones Instituto Puneño de Cultura, Lima 1974)


ALEJANDRO PERALTA
(Puno 1899 - Lima 1973)

Integró el grupo Orkopata, que organizara su hermano Arturo y que reunió a diversos poetas del sur del Perú, en su mayor parte radicados o nativos de Puno, cuyo tema insistente era el hombre indio y la tierra andina, llegando, además, a ser el mejor exponente del vanguardismo y el rupturismo de todos ellos. Bajo pseudónimo colaboró en la revista literaria La Tea (1917) y junto con su hermano editó el Boletín Titikaka (1926-1929).

Llegó a jubilarse de su función pública y continuó su labor creadora, publicando, tras largo silencio poético, sendos poemarios en 1968 y 1971. Fatalmente, en 1973 murió a consecuencia de un accidente de tránsito.

Libros: 

  • Ande (1926)
  • El Kollao (1934)
  • Poesía de entretiempo (1968) Premio Nacional de Fomento a la Cultura en 1969.
  • Tierra-aire (1971)
  • Al filo del tránsito (póstumo, 1974)

Foto: Josh Hild