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miércoles, 17 de junio de 2026

«DE RETORNOS»: Naya Naya





Ticona


guardar el calor del sol 
guarecerme entre ichus, totorales y alfalfas 
brindar al ritmo de una tarkeada allá en Chuquiaguillo 

                    infames peticiones las mías 

partir durante aquel mes de la gran maduración 
regalarte un abrazo que te acompañe hasta siempre 
ver tus ojitos reventarse 

                    ay como chirapaba aquella tarde 

caminar 26 horas hasta el parque Neptuno 
recogerme en el mes de la expulsión 
                    mes sin piedad         mes de matanzas 
                    mes de la maduración de la tierra 

                    tres paredes me rodeaban 
                    con qué facilidad se abandona 
                    a los encerrados 

pude comprender entonces que me habían robado el calor 
                    que en el jirón Huallaga 
                                                    solo el aire me pertenecía 
                    que allí mis gritos eran mudos 
                    ¿viste, Mariela?        el sol fue cubierto 
                                                                la luna volvió 
                    habrá que escuchar mejor 
                                                    me borronearon todo 
brazos 
                    ingle 
                                    piernas
                                                    región lumbar    
¿Sabes una cosa? 
                                                                            Me han fregao!!!





a 5 centímetros 


                    a 5 centímetros del infierno 
allí 
                    cerquita de tu curvatura lumbar 
                                te dejaste guiar por la voz 
                                del Taulichusco ese 

y peleaste 
peleaste para que las hormigas tengan zapatos 
para que los reptiles tengan abrigos 
para que los niños tengan casas 
para que el infinito conquiste el tiempo 

¿y dónde está el compromiso, compañero? 
allí 
                    a 5 centímetros del infierno 
reventabas colores como granadas 
entre imágenes borrosas 
                                irreductiblemente 
                                tu cuerpo se esfumó 

¿y entonces? 
                    entonces 
                    entendiste que los fierros son maleables 
                    que los miedos no se justifican 
                    pero que tus huesos eran inmortales 
                                                                leales 
                                                                y hambrientos 

                    a 5 centímetros del infierno 

tus pulmones acogían gases y altoparlantes 
                                    y se encogían despiadadamente 
                                                                                    acelerados 
                                                                                    acelerados
                    a 5 centímetros del infierno 

compañero 
te perdí entre las multitudes 

corro 
te busco 
toso 
choco 
caigo 

a 5 centímetros del infierno 



Estos poemas fueron extraídos de De retornos, de Naya Naya, aparecido en diciembre de 2025, escrito en memoria de quienes perdieron hijos, hermanos y compañeros en las masacres de 2023 en Puno, Ayacucho, Apurímac, Arequipa, Junín, Cusco, La Libertad y Lima. Una publicación autogestionada, sin propietarix, hecha para circular sin pedir permiso.

Foto: Anderson Portella

martes, 10 de marzo de 2026

LEMY MARZOLINI: «NUEVOS POEMAS»




Nos topamos con un poeta que escribe como quien enciende fósforos en la oscuridad. Lemy Marzolini, juliaqueño del 90, suelta la mano y deja que las palabras ardan con vida propia. En sus versos hay un árbol que arde en el espejo, un camello opalino guardado en el bolsillo para los días de tornado, una golondrina terriblemente hermosa que nos pregunta si estamos vivos. Hay también una bandera-cicatriz, hecha de la misma materia que los recuerdos de la niñez, y un hechicero en un parque olvidado que no logra calmar el llanto del mundo. Es una poesía que duele con lucidez, que desciende a la montaña y vuelve con el corazón convertido en candelabro.

Estos cuatro poemas forman parte de Retazos de Papel V  (2025), una antología que reúne voces necesarias, compilada por Ángel Paima y publicada por la Institución Cultural Flor de Amancaes (ICFA) junto a la Editorial Apogeo. Para leer con el oído cementerio y el pecho siempre dispuesto.


LUCIÉRNAGAS

Yo canto y navego en la brújula del dolor
Reajusto el sol
Me fundo en el resplandor del bonsái 
Mi única bandera es este árbol péndulo que arde en el espejo
Incendiaré mi barca
Asesinaré al heresiarca de la montaña
Descansaré a la sombra de mi sombra
Incendiaré miles de luciérnagas suspendidas en el cielo
El tiempo ha terminado y abedules rojos adornan mi camino
Descenderé de la montaña y depositaré mi corazón en un candelabro.



LÁPICES ROTOS

¡Observa esta hermosa golondrina y dime que no estás muerto!
Tienes la certeza de mundos extasiados, mundos ensimismados en hachas en el pecho
El puente que te sostiene se balancea delicadamente en tu memoria 
Brillante tormenta que desciende a tu fango, a tus urnas, a tus lápices rotos,
a tu estatuilla del sol quemando, a la foto borrosa donde no aparece tu madre
El camello opalino que tú siempre llevas en el bolsillo para liberarlo en el oasis de tus tornados
La máscara que tiene tu rostro escondido en el plexo, en los entresijos de las cuerdas de cientos de violines
Ese templo que alimenta tus visiones de meteorito
Es la resaca de las noches azules cuando vienen los demonios y azuzan las sensaciones de libertad que no logran limpiarte las lágrimas 
¿Vas a llevarte tu último dibujo, tu abrigo gris, tu camello opalino?
Llévate el mal y las espinas que pueblan tu habitación y las páginas en blanco que olvidaste dibujar 
Veo que brillan las flores que corté para ti
¡Por favor, observa esta golondrina terriblemente hermosa y dime que no estás muerto!



BANDERA-CICATRIZ

¿Es esta la bandera-cicatriz hecha de la misma sustancia que tus recuerdos de niñez?
Guitarras sonámbulas desperdigadas en tu habitación
Miserable mancha que se evapora en la casa del basilisco
Mi delirio, templo sosegado
La trágica caminata al filo del cuaderno y del bolígrafo
¿Has encontrado el traje asesino, la baraja, el cuchillo?
Miles de aves bordadas en el cielo relampagueante 
Muchos hombres-heridas estampados sobre la muralla esférica 
Observa fijamente el fuego absoluto que detenido está en la cabeza del puercoespín
Noche laúd, puñaladas certeras, destierro pendular 
Pluma elegante que resiste el principio de los días 
Bien, ahora solo posees la bandera-cicatriz y has perdido para siempre los recuerdos de tu niñez.



EL HECHICERO DEL PARQUE

Luminosas islas artificiales-suicidas han sido rodeados por abismos fríos y el sol que se apagó de pronto
Pensamientos del sí no, esto te puede doler mucho si no logras ver la caída de la evasión
El girasol murciélago que toca el oboe cuando se ha desprendido de la madrugada azul 
Cientos de estrellas cansadas buscando el dormitorio eterno 
Luminosas islas artificiales-suicidas han sido rodeados por abismos fríos y yo aún no logro calmar el llanto del mundo
Todo esto sucedía mientras tú dormías de madrugada en un banco de un parque olvidado.



LEMY MARZOLINI
(Juliaca 1990)

Escribe poesía desde la adolescencia. Publicó sus poemas en revistas y webs de literatura, la misma que lo salvó de una profunda crisis existencial. Participa en eventos y recitales poéticos del sur del país. 


Pintura: Zdzisław Beksiński

martes, 20 de enero de 2026

«3 POEMAS»: Yeni Mamani








MÁSCARAS



Los hombres
han nacido huérfanos
sin un acento o un verbo propio.

Los hombres han muerto
en silencio,
en los extremos de nuestras heridas
no habitan los hermanos.

Los hombres han muerto
y los cadáveres atados a sus espinas
llueven en los páramos de dioses sin gloria,
sin un rostro, sin una NACIÓN.

Los hombres han muerto entre las calles,
y en las esquinas de cementerios vacíos
no tienen un funeral,
las máscaras que nos hicimos de sus miradas, sus miedos
no tienen un nombre,
solo son metáforas.

 



EXTIRPACIÓN


Yo no sé extirparme los demonios, convertir mi esqueleto en una figura de barro, beberme sorbo a sorbo la figura del hombre de las flores.

Yo no sé de aquel huérfano de padre que no quiso tener un hijo, que ahogó su pena en lo amorfo de la tierra hasta suprimir las arañas invertebradas a las que le huyen mis huesos; de los pozos profundos sin deseos, de los monstruos que dibujan mi soledad en los cuatro puntos cardinales de mi habitación velando un vientre ausente e inmaduro sin un latido, suplicando un perdón a los que hoy han muerto en mi extraño corazón.




POEMA 12


Sentada en el rincón de mi agitada nostalgia sueño el vuelo de un diente de león, de las flores que reposan en el cementerio en el que me encuentro.

Sentada en el rincón de mi memoria voy cavando mis entrañas, sostengo mis eneros en lluvia y el corazón en modo mecánico, (aquí tengo todo mi esqueleto) y con la danza misteriosa de un otoño que se avecina muero en la cacería de mi joven corazón.

Sentada en el rincón de este esqueleto, voy comprendiendo el suicidio de las rosas, el significado de un árbol que crece en un sueño efímero de medianoche. de los frutos de un miedo indecente que se ahoga contra el muro de mis propios sueños.

Sentada en el rincón de la muerte veo pájaros grises que se asoman a este antiguo corazón en silencio.



YENI MAMANI
(Huancané 1992) 

Amante de las causas perdidas, la muerte y algunos libros que aún no concluye, forma parte del Colectivo de poesía “Orbituario - Puno” y la Comisión Especializada de Literatura Puno. Parcialmente vive para no cumplir su pacto con la Parca y contar algunos números de este calendario humano. 

Imagen: Serhii Volyk

martes, 5 de agosto de 2025

«PUTUTO»: Alberto Cuentas Zavala






OFRENDA

AL PUEBLO DE PUNO:

A mi tierra puneña, rodeada de colinas, frente al lago, la de mis mayores, la que alimentó a la raza, que formó a mis abuelos y a mis padres, y que es la última esperanza que adormece mis ilusiones y mis sueños de poeta.

A ELLOS



PADRE MIO, TITI-KAKA

TODAS las flores del campo se han bañado en tus pupilas, Titikaka.
Con ellas haremos, en la orilla, nidal de pueblos.
                                        Se están bañando, míralas.
Sacuden sus corolas llenas de perlas, Titikaka.
Envidiosas, las estrellas del cielo se han descolgado
                         y han quedado suspendidas con las niñas 
dilatadas, picoteándolas sobre la arena de las playas.
Hasta el Sol ha vertido el abalorio de sus sueños
y, cojiendo una punta de tu manto parece un alfiler 
de plata con su libra esterlina.
                                      Y Tú estás como adormecido, ¡Oh mi Dios Lar!
                                      ¡Padre mío, Titikaka!
Vientre de ayllus, adoratorio, ara donde está Dios.
Mama Okllo y Manco Kapak, tantos ídolos de la Mitología Solar
caminaron sobre las espumas de tu oleaje,
sembrando virtudes, castigando el Mal.
                                       ¡Cuántos dioses surgieron de tus ondas!

El Kati-Kati es tu deidad maléfica, hijo de tu vientre.
Le diste la cabellera de tus espumas y los ojos de tu inmensidad.
Al puma le diste fosforescencia, a la serpiente, tu inmovilidad.
¡Padre mío, Titikaka, padre de tantos seres. Padre Demiurgo!
De tus entrañas brotaron cuántas Dinastías; cuántos pueblos 
nacieron de tu cordón umbilical: Tiawanaku, Cuzco, 
Hatun Kolla, Chucuito, células humanas.

Miles de hombres van hacia ti como a una fontana lustral.
Los ayllus se buscan, entrechocan, te ven y hacen paz.
Eres ala materna, nido de cóndores donde vaga el ensueño
como una neblina sobre un lecho de rosas.
El Sorata, el Illimani, el Tacora, el Misti, el Ausangate, 
el Kancharani, tantísimos titanes, se inclinan ante ti.
Te hacen reverencias,
humean mirra e incienso,
dejan una perla como una espuma,
una nube como un tocado,
una lágrima como un beso,
y un beso como una tempestad.
Ablucionan sus frentes, y serenos y olímpicos, siguen la ruta 
gigantesca a través de las edades…
Titikaka, mesón de tribus, cuna de Inkas, padre mío, Titikaka:
meciste muchas civilizaciones, en ti se conjugó el Sol.
El hombre se hizo verbo, y el verbo, humanidad.

Cubres como un ala la pampa dilatada,
multiplicas como Jesús los peces,
rajas la roca como la quilla del barco de Caronte,
te elevas hasta el cielo como un ala de gaviota,
o te retuerces con el dolor de un parto.
Eres bondad, misericordia infinita.
Das de beber y alimentas al Kollao, tu raza, tus hijos.
Titikaka, agua espumosa, retina azulina donde se columpia Dios.
                                                ¡Dios, Tú mismo!
Fuiste mi cuna. Serás mi tumba y el vaivén en mi agonía.
No me entregues a la Protervia, ni a los gusanos.
Flotaré en tus espumas. Te cantaré una barcarola.
Seré una lentejuela prendida a tu manto azul.

Conversaré con los astros. Seré una luciérnaga para el caminante,
una gota de agua cristalina para el sediento,
una gasa blanca para tu Venus de Bronce.
No me dés a los reptiles, ni a los peces. Seré una luz 
en la cauda procelosa de tus aguas inquietas.
Y, ambos seremos, padre mío, Titikaka, Dios tú mismo,
una voz de alerta, el murmullo de un beso, la tempestad de un trueno.





METEMPSICOSIS

¡Oh, gusanos de la tierra, arrollados como una espiral del tiempo!

                                                                L u m i n o s o s .

Cuando yo muera, os comeréis rosas, beberéis néctar, gota a gota,
deshojaréis auroras, besaréis crepúsculos, todo a sorbos
como destilando aguardiente de los Dioses.
                                                      ¡Oh, gusanos de la tierra!
fraternalmente caminaréis todas mis cavidades:
desde la caverna de los ojos, nidal de paisajes,
el Occipucio, destiladora de pensamientos,
hasta el hueco del centro de gravedad, desperdicio humano.
¡Oh, gusanos! Dejad tan sólo sin transitar la columna vertebral,
para que sea árbol que dé frutos masculinos,
en sus ramajes se columpiará el Sol,
cantarán los pájaros y anidarán las tórtolas.
Cada vértebra será anillo de solidaridad,
todo cóndilo ejemplo de altivez,
y la médula dará en abundancia glóbulos rojos,
glóbulos rojos, signos, yunque, sangre, jeroglíficos de posteridad,
semiente de un mundo nuevo en almas nuevas. ¡Simiente!...
Ahí beberán mis hijos tempestades, darán chispas sus cóndilos,
y en sus huecos anidarán huracanes, crisol de las edades.
¡Gusanos! dejadme tan sólo eso: LA COLUMNA,
símbolo de virilidad,
contra ella amarrarán otros··· sus intestinos.
Por la columna soy libre, lo seré siempre.
Por la columna soy pobre, rebelde en vida.
Por la columna se me canta el poema de la inmortalidad.
                                ¡Por la columna!
¡Oh gusanos! llegaréis, también, al corazón, dadle un mordisco.
He sufrido tanto por la llaga de esa emoción,
que el corazón no sirve.
Y, si os encontráis en algún recoveco a mi alma,
sacadle una suerte con vuestra capa de esmeraldas.
Ella es más fuerte que vosotros, os mataría sin piedad, sin piedad.
Después recorreréis todos los resquicios del cerebro.
No necesitaréis de luz, en cambio, vosotros
seréis, sobre la tierra, lumberas. ¡Lo aseguro!
Así son todos los gusanos: viven de otra luz, triunfan siempre.
Por los vivos, ¡oh, gusanos! seréis antorchas:
en vida aduláis a los tiranos, como noctilucas.
Por los muertos, a los cadáveres; daréis fuegos fatuos.
Sois aduladores eternos, ¡oh, gusanos!
triunfaréis siempre, siempre, siempre.




LA VOZ DE HOY

ANTES era soledad, paz, aburrimiento, lontananza.
Encerrado en un cascarón de ágata.
Hombre en germen, falto de luz. ¡Pobre, hombre!
He contemplado, sin embargo, todas las auroras,
he estrujado la kantuta del Ocaso,
he oído al torrente y he sentido crepitar el silencio
como la yesca en un hogar sin lumbre, sin mujer.
¡Y, ésta es toda una enseñanza!
Antes era dulce la querencia campesina,
el jarrón de leche de la ubre sonrosada,
el cantar del gallo y el arrullo de la paloma.
Una eterna primavera clavada en los ojos,
con flores y aves, árboles y frutas,
nidos y aromas metidos en el alma como cocaína.
Ahora es la lucha con el meridiano,
en el cantar del gallo, en el futuro humano,
canto rebelde, canto de Hombre en el surco aún frío.
Esperar es aún tener fe en el mañana.
El Sol espera tras la cordillera, acoquinado, 
plegadas las alas, para ser luz en la mañana umbrosa.
En la espera vamos hurgando el alma
al compás del alba.
Sonarán las esquilas pidiendo el paso,
la luz será un torrente de agua espumosa y blanca.


Y pasará la yunta, abriendo el surco negro.
La fragancia de la tierra nos llegará a las narices,
dándonos contra una piedra.
                                ¡Y, será día!
Y, seguiremos la batalla dando combos con el puño 
a la naturaleza inerte hasta dejar el surco lívido.
Arrancaremos un haz de luz en la huida.
El Olimpo dará tumbos de agonía.
Y lucharemos con el alma humana, la de cemento,
hasta ponerla en el camino, con voz y con conciencia.
Y se hará la luz, como si fuera el sol sobre las cumbres.
¡Y, será el día!




EL KARABOTAS

DE la piel del patrón has hecho tus karabotas, ¿verdad?
Con la paja brava anidas en la “chujjlla”.
Comes “cuchu-cuchu", mascas piedras
en el acantilado de Chilligua, sobre el Wencke.
Ahí has formado tu nidal, junto a los guijarros.
Como un aguilucho oteas el horizonte rocoso
y lanzas en la “corawa” los cantos rodados,
pedazos de tus lágrimas, Karabotas.
Viejo rondador de imillas, al galope,
en el “sunicho”, polvorín de la pampa,
coses barrancos bordando con el abalorio de tus ojos
la extensión sombría.
Eres el Karabotas, mi ventrículo, mi compañero.
Rondador de imillas, 
rascas la tripa de tu charango como un nuevo juglar,
y a lomo del sunicho levantas polvaredas de alpakas.
Eres el Rondador.
La “wiphala” de tu chalina del hombro, es tu gallardete.
Y con tu zurriago, semillero de asesinatos,
pegas ronzalazos en pleno pajonal.
Eres viento roquedo, gajo de “queñua”,
peñazco, “huari pucuchi” en el espejismo cordillerano.
Salpicado de hortigas, poncho gris.

Tienes, también, la “corawa” amarrada a la garganta
como un celaje.
Y, partes en el “sunicho”, cazador de ventarrones,
como el “tuttuka” de la pampa.
Anidas en el roquedo, sobre el acantilado de Chilligua,
como si fueras el Cóndor que pone mordaza 
al viento en ese enorme desfiladero:
del pajonal andino a la llanura acuosa.
                                                                        ¡Oh, Rondador!
En el bosal del “sunicho” tienes anudados los horizontes.
Se ha cuajado el Sol en la grupa de tu caballo.
Guardas la reata junto al apero chapeao
para los ronzalazos del futuro.
Cazador de vientos, Karabotas,
eres domador de tempestades.
Contigo el Wencke se hace remanso,
los torrentes tiritan, dormita el viento.
¿Cómo no dominarás en la refriega humana?
Karabotas, corre, levantando polvaredas de alpakas
                                            Al galope···




EL YATIRI

DON RUMUALDO, sacarás la suerte en la esmeralda 
                            de los campos.
Deshojarás las montañas como si fuera una Biblia.
Desnudarás al cielo como si fuera una cebolla.
                            Y las frondas llorarán tu angustia.
                            Y tus manos incendiarán el Mundo, Rumualdo.
Y serás otro enigma con tu rostro de bronce.
                            Y tus manos de piel de elefante jugarán con las sombras de la noche.

Los "hachachillas" del Wenckasi, de Anu-anuni y Khapia
                            escarbarán con sangre tus pupilas.
                            Y será tarde.

La lechuza agitará sus alas aceitosas
                            sobre el fogón donde revienta el trigo.
La luna enjuagará de leche los muros del tinglado aymára.
Mama Siska extenderá el kkamiri lleno de piojos violados.
Ellos te dirán la suerte, Rumualdo.
Te lo están diciendo con su punsón de fiebre.
                            Y será noche.

Cuando el supaya se revuelque en la pampa,
                            como en una hoja de coca,
                            con una risa de pichitanka, agorera,
las estrellas multiplicarán el cielo en los ojos
aún sonrosados de tus llokallitos ccalatos
que pedirán con las manos juntas pan y abrigo.
Hervorosa la olla de "ppesqque" temblará
en el umbral de la cocina
ante los perros vigilantes y las criaturas de hambre.
                            Y será el alba.
Así será, Rumualdo, la suerte de hoy día
para el mañana: en el cáliz de la pampa
                            beberás aljófares de lágrimas.
Así será, llena de amargura 
···



Este poemario aymará de Alberto Cuentas Zavala: PUTUTO, se publica con la cooperación generosa del Concejo Provincial de Puno, que preside, actualmente, el doctor Washington Cano; y a iniciativa del doctor Guillermo Zaá Solórzano y del Ingeniero Carlos de Arce y Aguilar, conforme al acuerdo del Concejo de 28 de Octubre de 1938. Se dio a los impresores de la Editorial Enrique Bustamante y Ballivián, —el poeta excelso, desaparecido— en Febrero del año de gracia de 1939 y sale a soportar los embates del Proceloso el 16 de Marzo de ese mismo año.

Maderas: de Amadeo Landaeta Basadre y Mateo Jaika.


Obras del autor

Obras publicadas:

Monografía de Chucuito.
Rumores del Titikaka (cuentos y poemas en prosa).
Desde la cumbre (poemas).
Pututo (poemario).

Obras éstas de sabor terrígena. Binomio del hombre y el paisaje. Quien las lea sin sectarismos de escuela, sentirá la fuerza telúrica del ambiente y la atracción del hombre kollavino. Ese ambiente pampeano y lacustre, donde el viento ulula dentro de la paja brava como la voz del aborigen. Fuerza cósmica de esa naturaleza semisalvaje.

Para publicarse del mismo autor:

El escudo de Manko —polémica—.
El problema agrario y social del Titikaka.
Historia del Kollao.
Balsas de Amantani —cuentos—.
Otros poemas.






Foto: Gus Ayna
Foto (2): Portada del poemario Pututu

lunes, 20 de enero de 2025

«9 DE ENERO»: Abel Rodríguez






Para Marco Antonio Samillán Sanga

Breve colibrí de fuego
Pasa tu mirada por las horas, sin pasar

Por las cuencas de la plaza 
avanzan las sombras
que ladran veneno 
sobre tu cuerpo de lluvia

Horizonte oscuro
sueño blanco hecho dolor
tierra de infancia
convertida en golpe seco

Pasa tu mirada por las horas, sin pasar

Han llegado para quitar 
de nuestros pechos tu nombre
Han llegado, tienen el mismo rostro,
todos con la misma fiera 
atada a las botas

Marco Antonio, 
pasa tu mirada por las horas, sin pasar...

Pasa sobre el cielo el eco de tu voz
pasa este instante 
sobre lo más profundo de lo eterno

Tu imagen es ahora de montaña,
de colibrí de fuego, de río transparente

Las aves del odio serán echadas
los rostros del poder no serán olvidados

Al silencio acudirán 
los hermanos y hermanas de fuego,
los brazos del viento,
de la ciudad del viento 
llevarán al infinito tu recuerdo

Justicia, es ahora el camino,
la luz del día, la jornada de trabajo,
la casa comunal, 
la memoria ahora se llamará justicia

Breve colibrí de fuego
pasa tu mirada por las horas, sin pasar



* Este poema fue leído por su autor en un recital poético musical acaecido el 10 de enero del 2025, conmemorando los dos años de la brutal masacre por parte del gobierno de la funesta Dina Boluarte en que la Policía Nacional del Perú disparó contra los manifestantes en Juliaca durante la paralización de Puno en el contexto de las protestas del 2023, donde 18 personas perdieron la vida.


Pintura: Ruth Ingaluque, "Puno sí es el Perú". (Esta obra de arte fue vetada por la Biblioteca Nacional del Perú y retirada de la V Bienal de pintura Brisas de Titicaca "Puno en el bicentenario").

domingo, 29 de diciembre de 2024

«El silencio de la memoria»: GLORIA MENDOZA BORDA





LA LECHE NO ES TAN LECHE EN LA MEMORIA

Mirad nuestros inviernos
esas montañas teñidas de leche
apacibles ovejas en su reino blanco
están pintadas en las nubes
acongojada
lloré sobre la leche de las chozas
pájaros muertos sin alas
en techos de paja
estación de la condena
llamas vacas alpacas gallinas
vicuñita alpaquita platerito
latido de granizada
luciérnagas mariposas hormigas
debajo de la tierra convertido en albo

leche congelada en las ojotas
de niños campesinos
no pueden ir a sus escuelas 
leche en los pies de los ancianos
escudriñando caminos cubiertos de nevado
con un bastón teñido de nieve
la mala leche
la dulce leche
granizada en los olfatos 
desatendidas comunidades
por los estados de siempre
mala leche 



TE DEJARON, SE FUERON

"La señora que pinté representa el dolor"

Ruth Ingaluque

Nos miras como no mirando tayka suma taykita
no es tiempo de latifundistas en nuestros pueblos
pasó la Revolución del 23 como corriendo
tus trenzas lo saben 
en cada nudo: muchas muertes
los que se tiraron al río Huancané 
gritando wala wala wala bala bala bala
por las balas de los uniformados 1923
quedó ahorcada en un árbol Rita Puma
las guerreras no mueren nunca
somos el pueblo walawala pujante
tu pollera aroma a muña lo sabe
te reparamos cubierta por la furia de los cielos 
cielo iracundo tu mirada 
tacho vaporoso de salvia el atardecer
te dejaron 
se fueron 
viento violeta te sostiene para no caer
el despoblado nos azota lo delatan tus ojos
una mano toma la trenza para reprochar porqué 
te miro solitaria tayka suma taykita
furia de rayos enceguecidos parten el pasado
alkamaris silban, miras, quieres llamarlos
vuelve al presente suma taykita 
los que te dejaron se reputan mistis
no volverán 
duelen los andes
ellos resisten como migrantes
abruptos bordes de las urbes

te buscaremos con Ruth Pilar
detrás de la granizada
al pie de los cerros 
cerca a la laguna con patos gozosos
te abrazaremos como nunca
comeremos papitas chiara imilla
dormiremos en tu choza 
nos contarás historias 
danzaremos las tres 
eso que te gusta
zampoñadas
donde los cerros despierten sus abras 
comunidad de Huinihui
saltaremos como perdices las tres
serpentinas en el cuello
calzaremos tus ojotas
suma taykita.



ME NIEGAN POR SER UNA MARIPOSA

Confinada a ser una mariposa
una peligrosa 
una mariposa muerta
se crispan de pánico
les sale alergia
cuando decimos 
bosque
los árboles abren sus brazos
me abrazan
cuando hay bulla
cuando me dicen 
culpable sin serlo
creen que soy
la sombra de una cachorra
danzando con la colita
de un escudo
ella la perra
tiene más humanidad
no maté
me equivoqué
pensé en la equidad
aprendí atravesar ríos
siendo muy joven
me hice amiga de las piedras
los sapos croaron
sobre mis huesos
explotó mi sepulcro
con el aire 
me convertí en viento
estoy como olvidada 
escribí poemas 
sobre la paja atrevida

soy retama 
petrificada 
en los ojos
de una historia incierta
no pido que te mudes
a las montañas
esto que abruma
mi corazón
a secas
puedo hablar
desde la lluvia
ya no habito
granizada
debajo de la tierra
nuestra mítica diosa universal.



GRECIA

La capturé 
ojeando el mar
a la distancia
cortándose los cabellos
para auxiliar 
salvar el mar
una más entre miles 
tejido de malla matizada 
playas negras 
peces y gaviotas resisten
ese negro nos cruje
en el pálpito
Grecia Lazarte
otra escultura 
luminosidad en el manejo
esas manos crean el origen
remodelan 
maternidad
patria vida
procura dar rienda suelta
taller Selva Alegre
sálvense 
pingüinos palmípedos 
eternizado en esculturas
no hay ríos que contengan
esa furia negra causante
estrellas de mar / lobos.


Estos 4 poemas fueron extraídos del libro El silencio de la memoria, de la escritora puneña Gloria Mendoza Borda. El poemario fue editado por el grupo Hijos de la lluvia en octubre del 2024. 


GLORIA MENDOZA BORDA
(1948)

Su obra poética publicada es múltiple y heterogénea desde 1971. Afiliada a la Tribu QsJ de Latinoamérica. El 2017, fue declarada personaje meritorio de la Cultura Peruana por el Ministerio de Cultura. Aparece en el Mapa Literario de Puno, editado por Kunah co-laboratorio editorial, como una de los 20 escritores notables. Le rindieron homenaje en el Festival de Cultura y Café "La biblioteca del cóndor" (Club Kuntur de Puno). La 9na. Feria Internacional del Libro de Juliaca (2024) llevó su nombre y fue organizada por el Grupo Editorial Hijos de la lluvia.



Foto: Ron Lach
Acuarela: Alcides Catacora Pinazo

viernes, 8 de noviembre de 2024

«2 poemas anfibios de fakelove»: Mariana Espezúa





JANIRJA

Yo que recuerdo mal las circunstancias de mi
propia vida
no sé cómo he llegado hasta acá.
Donde la mente es un ser frágil
y dios
pequeño ser
no ama.
Entre categorías históricas
que se oponen al esplendor.

No recordar 
que la lucha meliflua y mi odio
son de lejos el mejor arte.
No necesito más aflicciones en mi vida.
Necesito presagios 
del final de temporada
mientras voz trenzando mi cabello como
Penélope en espera,
con la certeza de que nunca llegará a Ítaca
ningún barco,
ningún pordiosero,
a decirme
                                                "MUJER, HE VUELTO A CASA".

Yo, mujer,
di a luz en el aire.
Aunque nunca quise ser madre,
contigo - mundo
quedarme quieta
pariendo aquí mismo
hasta que llegue un camión
y la vida haya mudado
completamente
de nuevo.



PENSAMIENTOS DEL PRÍNCIPE HONGÓFAGO QUE JUEGA EN EL POLVO

Hay formas de complicarnos la vida
Hay gustos sobre formas de complicarnos la vida
Hay
la creencia de saber escribir
un epitafio
o las instrucciones para una emboscada. 
Hay, príncipe hongófago,
tu existencia
de cicatriz maquillada.
Hay forma
entre tus arterias.
Una trampa encuadrada de huesos.
Una
sensación de sentirse acompañada
ante una detonación cualquiera.
Hay la visión de neblina confusa en mi agua.
En la forma de mi agua.
Donde eres
todas mis edades
de fakelove carroñero.
Hay 
la sensación de ser libre
ahora que puedo apartarme.

Foto: Johanes Stoetter (Body painting)