miércoles, 17 de junio de 2026

«DE RETORNOS»: Naya Naya





Ticona


guardar el calor del sol 
guarecerme entre ichus, totorales y alfalfas 
brindar al ritmo de una tarkeada allá en Chuquiaguillo 

                    infames peticiones las mías 

partir durante aquel mes de la gran maduración 
regalarte un abrazo que te acompañe hasta siempre 
ver tus ojitos reventarse 

                    ay como chirapaba aquella tarde 

caminar 26 horas hasta el parque Neptuno 
recogerme en el mes de la expulsión 
                    mes sin piedad         mes de matanzas 
                    mes de la maduración de la tierra 

                    tres paredes me rodeaban 
                    con qué facilidad se abandona 
                    a los encerrados 

pude comprender entonces que me habían robado el calor 
                    que en el jirón Huallaga 
                                                    solo el aire me pertenecía 
                    que allí mis gritos eran mudos 
                    ¿viste, Mariela?        el sol fue cubierto 
                                                                la luna volvió 
                    habrá que escuchar mejor 
                                                    me borronearon todo 
brazos 
                    ingle 
                                    piernas
                                                    región lumbar    
¿Sabes una cosa? 
                                                                            Me han fregao!!!





a 5 centímetros 


                    a 5 centímetros del infierno 
allí 
                    cerquita de tu curvatura lumbar 
                                te dejaste guiar por la voz 
                                del Taulichusco ese 

y peleaste 
peleaste para que las hormigas tengan zapatos 
para que los reptiles tengan abrigos 
para que los niños tengan casas 
para que el infinito conquiste el tiempo 

¿y dónde está el compromiso, compañero? 
allí 
                    a 5 centímetros del infierno 
reventabas colores como granadas 
entre imágenes borrosas 
                                irreductiblemente 
                                tu cuerpo se esfumó 

¿y entonces? 
                    entonces 
                    entendiste que los fierros son maleables 
                    que los miedos no se justifican 
                    pero que tus huesos eran inmortales 
                                                                leales 
                                                                y hambrientos 

                    a 5 centímetros del infierno 

tus pulmones acogían gases y altoparlantes 
                                    y se encogían despiadadamente 
                                                                                    acelerados 
                                                                                    acelerados
                    a 5 centímetros del infierno 

compañero 
te perdí entre las multitudes 

corro 
te busco 
toso 
choco 
caigo 

a 5 centímetros del infierno 



Estos poemas fueron extraídos de De retornos, de Naya Naya, aparecido en diciembre de 2025, escrito en memoria de quienes perdieron hijos, hermanos y compañeros en las masacres de 2023 en Puno, Ayacucho, Apurímac, Arequipa, Junín, Cusco, La Libertad y Lima. Una publicación autogestionada, sin propietarix, hecha para circular sin pedir permiso.

Foto: Anderson Portella

lunes, 1 de junio de 2026

«LA CASA DE HUASTA»: Leda Quintana Rondón





En el vértigo donde las abuelas habitan la lava de la sangre, Ceremonia con la abuela Ayahuasca es un volcán que vomita memorias no dichas: la madre degollada, la bisabuela cargando un hijo muerto, el batán moliendo astillas en la garganta. Todo arde y cura. Y Arte poética teje ese mismo fuego en música de paccha y sikuris: la palabra no constela la casa umbría, la respira, la baila con los ancestros y los ríos. Dos poemas que no se leen: se convulsionan.



CEREMONIA CON LA ABUELA AYAHUASCA


            Escribe

este hormigueo en el cuerpo
crees que lo vomitaste todo
pero hay un líquido oscuro
que une tu respiración
con tus placas tectónicas 
y una sombra
se siente en tu esófago

No has cenado 
pero el volcán se alimenta 
de eso que no sale 
la visión de tu madre degollada de niña

Ves sus ojos antiguos y lloras 
gritas por ella 
con ella
con todas tus abuelas
adentro de la casa umbría.

La hija da a luz a la madre en su poema
y la madre da a luz una casa

Todas las casas arden en tu cuerpo
por fin puedes ver y luchar 
contra los nueves monstruos

En el sueño eres escudo erupciona
rezas plegarias 
por cada uno de sus habitantes

Te alimentas 
en la ceremonia del vértigo
del temblor que arde 
en lava que lava en la sangre

Encuentras las palabras del huerto
la memoria es barro
                        ungüento
                                    medicina

El poema es lo que escribes escondida en la sangre de tus ancestras

Escribe el fuego de las mujeres de tu familia
en la vulva

Escribe del frío que perforó la espalda de tu bisabuela
por cargar durante días a su hijo muerto
escribe de las astillas en la garganta
en el batán de las palabras no dichas
moliéndose en el vómito que no llega a ser voz.

Escribe nuestra Voz.




ARTE POÉTICA



A Sebastián, siempre.
A Visitación Laos, nuestro tío bisabuelo, músico y maestro.



Mi madre me enseñó a respirar la música de la paccha de Huasta y mi padre me enseñó a escuchar los ríos hasta viajar con ellos en mis latidos.

Las palabras no alcanzan para constelar la casa umbría, pero sí el canto de tu tatarabuela Fili en el coro de la iglesia de Huasta, las orquestas y bandas de música que tu bisabuela Rosalía patrocinó, más los cantos de Orfita, Mayumi y de las mujeres de Pampas en le Fiesta de Santiago, la percusión en los versos de los sikuris, el reencuentro con nuestro cerro Shashaco, la voz de nuestros ancestros en la memoria del corazón. Todos los instrumentos de viento del Altiplano tocados por familias enteras, de todas las edades, en Acora... y tu propio arte, tu propia música, hijo mío.


Estos poemas fueron extraídos de La casa de Huasta, el más reciente poemario de la poeta ancashina Leda Quintana Rondón, publicado en enero de 2026 bajo el sello de la editorial Máquina Purísima, con una portada creada por la artista visual Rosamar Corcuera




Foto: Leda en Roboré by Italo Passano and Leo Cáceres