Hay poetas que escriben el paisaje y poetas que son escritos por él. Osman pertenece a los segundos: su verso no describe la niebla, la cumbre, el camélido, la ceniza —los habita, los hace hablar en una sintaxis que se resiste a la traducción fácil. En estos cuatro poemas el altiplano no es escenario sino gramática: la qiula, el pilli, los llutus, la faja pineal, se cruzan con hologramas, direcciones al oeste, exilios propios. Es una poesía de piras y de pantallas vacías, de mantras y de venas destruidas, donde el número y el mito no se oponen: se funden en el mismo fogón.
la niebla, la cumbre. crecen como la forma de árbol. un camélido se enfila al resto de una alforja de qiula inasible —la geografía del pilli— la falta es la fijeza de verbenas de licor. la serpiente fluye figurada en mirra: influye escombros de cascabel; velas horizontales, perplejas se allanan al timbre de una brisa. se acerca la sílaba de ríos, se mira todavía calendarios hacia atrás, no sé, casi paralelo al número de piras; también me hace parecer el fogón de esa vértebra. en mí, se enrojecen tirones de guija, se enjuaga la orilla de sus ojos. tres en tres se extinguen a la flama indecisa de parientes molares de gato
estoy delante de mi soga, que desaparece de los manantiales: las alas de mariposas, de coleópteros como hojas de árboles. la tarde es la ceniza. en medio del patio hay adobes amontonados, piedras tendidas, pájaros: trinan. en este otro hay niños demacrados que lamen sus manos y destruyen sus venas. después se sientan y miran hacia arriba y corren detrás de nadie
me apego al vacío de mis ojos, llamean piedras. en este día, fulgores caminan al río y tu nombre escribe hologramas. esbozos de pirueta, de humo, de azucena. esta hilera es el origen de llutus. me acerco al muro de esos mantras, para irse: así despierto con ojos fríos. me cubro con una imagen del agua; en esas ondas de alambre, el azar de suri; más de una de vez: colibríes de ritmos desafinan la faja pineal; el turno de arriba utiliza una dirección al oeste —ahira, son mis propios exilios—
de aquí a mil lenguas sabremos de dónde hemos hemos venido. dónde estamos yendo y dónde termina la ceniza. el doble signo de las palabras, ahí dentro se mece, se imagina, se extingue la dimensión de ion. esplendor de luces de la noche, en el fragor del fuego se comprime —trochas de uno y de otro se avecinan al cerco de una pantalla vacía y al final de la ceremonia reflejan misas— en una calma de siglos de menta poliniza nodos de fhabla —oportunidad— el torso de una planta es trila —y el rubor de fragancia en una camisa de botones prendidos al fuste de vergel—
Estos cuatro poemas fueron extraídos del poemario Panal de qiula, publicado por Cascahuesos Editores en la ciudad de Arequipa en marzo de 2026, dentro de la colección Pájaro de cera. Agradecemos al autor, Osman A. W. Qihpi, por concedernos la autorización para reproducirlos en este espacio.
OSMAN A. W. QIPHI
Nació en Asanqaru, Puno - Perú, en 1982. Es docente de literatura y poeta. Ha publicado los libros Sudario 2981 (2010), Herbaje de incienso (2011), Templo de flores (2012) e Ichus negro (Cascahuesos Editores, 2013). Parte de su obra se encuentra traducida al japonés, inglés, hebreo, italiano, bengalí, ruso, asamés, chino, griego y portugués. En el 2011 fue ganador del primer premio Horacio de Educación en el área de poesía. Es organizador del primer recital de poesía "Tránsito de humo" en la ciudad de Paucartambo, en la ciudad de Paucartambo y coorganizador del encuentro "Poesía en llamas". También director y compilador de la revista de literatura Hiloterminal y de la Muestra de Poesía Peruana que se publica en la revista virtual mexicana Círculo de Poesía. Ha participado en diversos festivales literarios, entre ellos el Festival de Poesía Enero en la Palabra y el Festival de Poesía de Lima.
Fotografía: Rodrigo Arrosquipa
