martes, 22 de abril de 2014

dos poemas: PACHA J. WILLKA


























XXIII
Titikaka de mi dinástica

A Martín Gómez

Vuelto a la conciencia el día despierto salta de júbilo
la gente sale a la realidad a caminar su alegría
¡ha amanecido el día más bello del mundo!

La pampa inundada de pobreza es un panal de calaminas
resquebraja los cristales la helada filocortante
los khollis sonríen, los kh’eñuas se estremecen
y el cielo más azultintura que nunca
dispone albos cúmulos azucarados para adornar su hermosura
mientras la luz solar baja íntegra esplendiendo todo.

Veo mi ojota caminante
mis pies se agigantan para las pisadas más altas
mis manos sostienen la chakitajjla y el charango
mi wallaka atesora el chuño y el maíz
¡dos warakas cruzan mi pecho acorazado de amor!

Ah, inmensísima pampa amarillenta, altar de alturas
¡cómo te amo y cómo te sufro!

Ahora que estamos nuevamente interactuantes
¡rijchariy!
¡levantemos la ideadora mente y el músculo soberano!
tranquilicemos el espíritu y volquemos la creación
hacia la tecnología andina del nuevo milenio.

Un microsegundo bastó para ingresarte en mis neuronas
Titikaka de mi dinástica.



 VUELVE AL INICIO PUMA DORADO, BRILLANTE Y PODEROSO

Aquí donde yemas brotaron lozanas en fastuosa geografía
urgencias naturales tornaron poderosa a una gran sociedad
se levantaron fosas telarañosas en humos violeta
hoy los arco iris se conectan creando un círculo de paz
y una preciosa cadena de bienaventuranzas nos muestra el orbe.

Aquí en medio del calor hominal
bajo el intruso y aplastante sol vespertino
sentado en amable soledad y ansias de mundo
un puma dorado, brillante y poderoso
montura negra-morada cabecea
signos en eterna piedra olfatea
su afilada dentadura ejercita
y en torno a su majestad
las formas-substancia en tarea-obra-enseñanza transforma.

Ahora
puma dorado, brillante y poderoso
vuelves conmigo al galope en la inmensa llanura
e iluminados atravesamos la historia
abriendo el viril viento de la Altipampa
devorando marrones, verdes, amarillos, ocres y pajabravas.

Eres puma dorado instalado en la piedra inmóvil y veloz
vigoroso felino gigante de garras aceradas
sumergido en las profundidades del lago
encerrado en una prístina burbuja de emoción.

Vuelve al inicio puma de oro, puma verdadero
abramos nuevamente los libros de la realidad
ingresemos al otro lado de la muerte
para encontrar la alegría
llenando de creación las ramas de los días
poblando de amor las mantas de las noches
haciendo nevar helado de lúcuma, de sauco y de papaya
promoviendo el crecimiento del maíz y las hortalizas
hasta que exhaustos nos recostemos en las playas de quinua de Mamaqocha
para ascender a las estrellas, purpurinos, enlazados con gafas de chifón
bordados de lentejuelas, rizos, sueños, música y energía
y quedarnos dormidos en el amplio firmamento.


Poemas pertenecientes al poemario «Luz de lluvia», 1999



Foto: Yuri Maydana

miércoles, 26 de marzo de 2014

dos poemas: VERA EIKON




Es fantástico despertar solo para posar suavemente los ojos sobre el telescopio puro del alba y comprobar la presencia poética de Vera Eikon, poeta gallega que en su blog nos traduce los arcanos místicos del bosque con una pluma que se mimetiza con el escenario, nos habla de la purificación del cuerpo mediante el agolpamiento de los sentidos, de viejos dolores que no secan y se oscurecen profundamente. Veo en ella la metafísica del asombro, creo que sus pensamientos meditados se distancian del mundo para luego venir a integrarlo y reanimarlo. Tuvimos una breve conversación hace unas horas en las que hablamos, en síntesis, de la posibilidad de bebernos un licor gallego a las faldas de un volcán activo o adormecernos con un pisco sintiendo el panorama de Rosalía de Castro. Seis horas nos distancian; yo despertaba de un largo sueño donde mi padre y yo navegábamos un pequeño barco en un mar en calma mientras un sol verdusco nos transmitía un aroma familiar a domingo, ella se estaba preparando, sospecho, para salir al mar y al monte de su natal Vilagarcía de Arousa, ubicada en la provincia de Pontevedra, en la Comunidad Autónoma de Galicia, lugar donde, según me dice, le da absoluta libertad y temporalidad a sus ojos para absorber el núcleo dormido de las imágenes.   

He aquí su poesía: lekibutzdeveraeikon.blogspot.com  


PADECIMIENTOS

nada nos curará
del espanto de nacer

nada

nadie

de toda esta carne
alrededor de su éxodo

no

nada nos curará
de la daga de una esperanza 
templándose en el pecho
del gesto que desempolva el ala

de la propensión del pájaro
a cantar

no hay cura ni consuelo
para la belleza
es sólo un padecimiento
hecho de muertes


INSTRUCCIONES CONTRA LA ARIDEZ


Dejarse la piel en limar las aristas
los cuatro vértices romos
tan suave
que hiera

almar el verso
hasta llorarlo

escribir fuente
y que el agua fresca
te corra entre las piernas

y el pájaro se pose a beber

que el poema
sea de una sed
respuesta



sábado, 22 de marzo de 2014

YEMIRA sabe que puede ahogarse





Tengo la inmensa suerte de contar con la amistad de Yemira Maguiña, joven poeta puneña. Somos contemporáneos y esos nos hace partícipes del mismo juego, del mismo baile de carnaval, el mismo reclamo de justicia a los pies de este siglo que empezó en las manos infantiles de nuestro primer poema. La conocí en Puno, en un recital que hicimos conmemorando el premio Copé de Leoncio Luque, diciembre del año pasado. Recuerdo que llevaba puesto un abrigo rojísimo y una sonrisa de oreja a oreja, nos presentó Marianna Espezúa, no pudimos charlar mucho, solo breves comentarios dedicados al cálido frío puneño y a la poesía que brota de las caminatas lluviosas por las callecitas maltrechas del casco antiguo. Tras este primer encuentro compartimos algunas charlas por el chat de Facebook: sugerencias de libros, la posibilidad de la primera feria del libro en Puno, Marianna yéndose a la Argentina, el pesimismo rutinario del trabajo, saltos al interior del Misti a primera hora de la mañana, etc. Nos volvimos a ver nuevamente en Puno a mediados de febrero en un conato de recital poético que contaría con múltiples voces y la oportunidad de que cualquier persona del público pudiera coger el micrófono y expresarse, se iba a celebrar en mitad del parque Pino pero la falta de organización y una lluvia repentina nos obligó a todos a guarecernos en la Casa del Corregidor. Ese día Yemira venía del trabajo, traía un maletín un tanto anacrónico y algunos de sus poemas entre las manos, me quedé con ganas de saber el contenido de ambas cosas. A primera vista lo que más resalta de ella es la alegría deshilachada de sus pasos lentos, la sonrisa amable antes de iniciar una frase o el silencio de sus ojos cuando reobserva el cielo. Sé, sin preguntárselo, que ella también alinea sus pasos en la alterada vida poética, lo percibo. Sé que ella sabe que la poesía es victoria pírrica en los campos de batalla de un arcoiris, comprensión natural de espejismos amorosos, arquitectura hecha de fe en la humanidad, crueldad rabiosa en medio de convencionalismos, abrir los ojos solo ante la verdad social del autoconocimiento. Le pedí hace poco que me envíe un poema, éste es el resultado, una imaginería boyante que me hace volver a pensar en el esoterismo cinético de la luna y en el oleaje transido y solitario que esa misma luna produce en los corazones trasnochados. Forma parte de un poemario que está preparando y que llevará por título «Arco Amoris».    



NOCHE XVIII


Cuarto menguante
Tú y las voces del ayer
carentes de cielo
carentes de mar
pies sin suelo a quien amar

Cuarto menguante
Elevas besos en el tiempo
bosquejas semillas de enero
ruedas, ruedas, ruedas hasta el sueño.


Color cuarto menguante, apareces entre las rieles del tren que ha caído alegre al abismo, no te has salvado ni has salvado a nadie, como si tu sino y el mío fueran el abismo oscuro y frío del río, te haces pez menguante y nadas contracorriente, sabiendo que me puedo ahogar.



 
 
Pintura: Amy Judd


martes, 18 de marzo de 2014

Astro Deseo xv





me abandono a la corriente más importante
la que me hace visitar todo el temor del mundo
en embarcaciones primitivas para captar la señal
de que hubo un tiempo o un canto parecido
a la adolescencia tardía de la muerte

esta mañana de troquel amistoso acuña
mis viejas disputas con el relincho de los rayos
la alegría encerrada en las fotos familiares
el olor de tu sexo en mitad del apagón general 
todo en una tosca moneda de plata

por la tarde vi los bártulos en el rellano
forman parte de un equipaje secreto
que guarda un bosque derretido
sugerencia de embrujo

náufrago de un sueño
donde mi madre me
está pariendo en calma 

las
puertas
insomnes

te doy mi palabra

como quien brinda 
un poco de agua 
al ahogado




Fotografía: Kent Shiraishi

viernes, 7 de marzo de 2014

Poema inédito: Leopoldo María Panero





En cuanto a la
tristeza como modo
de venerar la libertad
no libre del delirio

Diré lo mismo de 
otra forma porque la repetición 
es un señuelo casi 
inteligente

Ciertamente la mano 
polvorienta de 
un enano

Enseña a los 
hombres un pez

Significando la poesía

Que se opone bastardamente a la verdad

Que rumia aforismos en pie sobre las tumbas
Sobre las que llora el ruiseñor

Como una bruja significando el silencio
Con un vaso de placenta enemiga de la verdad
La poesía como un hombre enemigo del hombre
Azuzando a sus perros
Para que persigan la eternidad que venden los relojeros.


Del poemario «Rosa enferma», que publicará en otoño Huerga y Fierro.




jueves, 6 de marzo de 2014

Leopoldo María Panero ha muerto en el Hospital Psiquiátrico Insular de Las Palmas de Gran Canaria




La luna a veces es un camino nuevo bajo los pies, se te mete al bolsillo y en cuanto menos te lo esperas, echas a andar con ella, luego las pestañas se te desestresan con timidez y el cuchillo de la calle refila las neuronas... la luna, varios pasos hacia casa, por el otro lado, la reja a esta hora está cerrada, ese apagón cotidiano y efímero es un ángel cruel, me deja pasar pero agoniza en mis zapatos, y para más inri hoy ha llovido como hace mucho que no llovía, aunque me guste no deja de inquietarme. Comprobar que todas las cosas estén en su sitio, sobre todo ahora que la negrura es una garra abierta, comprobar que la puerta está disimulando su helada oración guardiana, comprobar la presencia y la respiración de una guitarra, comprobar los libros en la mesa del comedor, comprobar que no me quiero dormir aún, que revisaré poemas de hace años; hay una palabra que ando buscando para titular un segmento en el poemario y que por alguna maltrecha razón me evade o me desprecia. 

Son las 00:07 de un día que empieza mareante, la luz encendida lastima mis ojos, la tele suena a taladro lejano. Virginia Benavides tiene un post donde dice que Leopoldo María Panero ha muerto hace algunas horas: «Adiós, poeta Leopoldo María Panero», para mayor información las palabras están acompañadas de una foto pequeña donde se ve a un Leopoldo risueño y de mirada traviesa, como incitando a cometer una fechoría. Mi primer reflejo fue la incredulidad más exultante que se ha visto, abrí el buscador con los datos: Nada. Ningún medio había publicado la noticia, su biografía en Wikipedia no tenía su año final, las últimas noticias relacionadas lo vinculaban con la muerte de la Nena Moix, su eterna Lotte, pero de su muerte nada, no es la primera vez que se rumorea su deceso. 

Un vaso entero de limonada para quitarme un sabor amargo en la boca, un cálido reposo en las vigas para encender un cigarrillo y contemplar el cielo, quitarme el chaleco y pensar en la primera vez que leí un poema de Panero, fue en Madrid, el año 2006, en la biblioteca de la calle Felipe el hermoso, —barrio de Chamberí— que estaba a unos doce minutos a pie desde mi casa en la calle Alonso Cano, era sin duda un paseo hermoso. Cogí el libro porque me faltaba uno para llevarme tres con el carnet, tenía en la mano dos novelas así que me decanté por el poemario. Poemas del manicomio de Mondragón, la portada era roja con letras negras y llevaba una ilustración de un hombrecillo con dos escaleras dobladas a cada lado. Hiperión. Lo iba hojeando por el camino, el libro estaba bastante usado, lo habían leído varias veces, tenía manchas de todo tipo, huellas de alguien que usó las hojas como servilletas, también había algo de ceniza, una pequeña nota dentro con un número de teléfono escrito con pulso impreciso. Esos versos me atraparon rápidamente. Reconocí de una manera diáfana y soberana esa misma noche, mientras me bebía un tempranillo, que eran unos poemas cojunudos, una eyaculación sangrienta sobre el papel. Me lo imaginé todo, la locura, los pasillos inhóspitos, los demás pacientes, la soledad de la máquina de escribir, el jardín a media mañana, la comida mal servida; todo eso es lo primero que se me vino a la cabeza y se quedó interno en lo más hondo del inconsciente, eso y la soledad de siete pieles que reaparece en mi vida de vez en cuando. 

Regresé al ordenador, leí los comentarios al post de Virginia, en uno ella misma decía que era cierto, que lo había confirmado su casa editora Huerga y que ella lo había visto primero en el muro del poeta argentino Alejandro Méndez. Acto seguido busqué en facebook la página de la editorial, vi su logotipo, un toro de líneas naranjas, como de pintura rupestre, supe que era una editorial madrileña mientras escuchaba el eco de una canción de Nacho Vegas. La despedida era extraña, escueta y sin mucho ruido, resaltaba el lado amistoso de Leopoldo, la palabra amistad se repetía hasta en tres ocasiones, y al final del texto: «Te queremos. Descansa en paz», debajo, un par de fotos de un sonriente y avejentado poeta estéril junto a su editora, rodeado de libros. Esa clase de rumores tienen un color y un olor particular, se hacen presentes de a poco, van ganando terreno como una plaga; los comentarios iban en aumento. El poeta Gsús Bonilla a eso de la 01:45 publicó un responso donde decía que había soñado con él, que Panero le decía que en la otra vida se le habían olvidado las penas. Le pregunté si estaba confirmada la noticia y me respondió que en el muro de uno de sus editores se daba por hecho y que varios amigos comentaban ya la noticia como si fuese real. Un minuto después volví a rastrear la red, esta vez di con algo nuevo, un golpe certero a mis ojos cansados en toda regla, era de la página informativa leonoticias.com, (http://leonoticias.com/frontend/leonoticias/Muere-Leopoldo-Maria-Panero-El-poeta-Maldito-Por-Excelenc-vn138779-vst240el artículo estaba firmado por un tal Luis Artigue y el titular ponía: «Muere Leopoldo María Panero, el 'poeta maldito' por excelencia». En la nota, Artigue incluso menciona que entre las fuentes que le han confirmado la noticia están la editora y el psiquiatra del poeta. Las fotos y los poemas iban sumándose en los muros y un nudo en la garganta arribaba a nuestros corazones en un tren negro, muy negro, como las aves que parten al invierno en los años de hambruna. 

Repasando con los dedos la tela con la que se viste la parca, siento que tengo una casa en mi manantial obnubilado, que dentro de la medalla estoy yo solo, que mis canciones cerebrales están grabadas con materiales volátiles, que si me paseo por el jardín, caeré en un pozo con la complicidad indiferente de un día gris, que en definitiva tengo dos casas, la que habito ahora con los pies, y la de los giros traslúcidos vistos desde la atalaya del camino que da al descolorido valle de la nada. Expoliados de la mortalidad una vez más, nosotros, los buitres mentirosos que se saben el guión de memoria, menos el de qué pasará con las risas cavernosas, cuánto tiempo durarán los cigarrillos dentro de las coca colas, cuánto cuesta Prin la lá, quién planchará las camisas a cuadro engañosas, qué pasará con esa forma de hablar que traía tintes de suburbio alcoholizado y refregado, ese reírse de la gente, de la locura misma, reírse del espanto, cagarse encima de lo mundano haciéndose una puñeta, qué pasará con el canto en merienda de negros, con esa película que Almodóvar nunca rodará, con el acento de niño enlutecido en el desencanto, con su hermano Michi que también nos ronda con alas perladas de abandono, qué pasará con los locos peatones de una mente que susurró la muerte tantas veces que ahora que la tiene ya no la quiere, que ahora que la esta viviendo se le olvidan hasta el llanto de los jilgueros y los primeros salmos en la parroquia, se le olvida qué era la nada y de qué color era su sangre. 

Hace una hora más o menos la página de Wikipedia de Leopoldo María Panero ya tenía fecha de defunción, ha sido una noche rara para todos, sospecho, minutos después, el periódico ABC daba cuenta de la noticia y la hacia más notoria, véase:
(http://www.abc.es/cultura/libros/20140306/abci-muere-poeta-leopoldo-maria-201403060858.html). Los medios han tardado lo suficiente como para que ya se esté hablando de que la falta de reconocimiento de parte de la sociedad es inaudita para con un poeta de tan hondo sentir y de quien la España de hoy en día se siente asqueada y resentida.

Qué sucio vas a estar si te encajonan Leopoldo, ¿Qué talante tendrá el que te deposite la primera flor? Le van a hacer un monumento de tabaco a tus poemas, van a levantar muros con los silencios de tus líneas y con la memoria de tu repiqueteo trasnochado en esa celda en la que te metieron tus padres, van a hacer un fino modo de encarar lo que resta de vida, lo que resta de tiempo.

Defiende tu espada azul con los ojos abiertos y en paz.
           

martes, 11 de febrero de 2014

dos poemas: Hermes Apaza


La poesía de Hermes remite a lo sensorial como cómplice de la muerte, leerle es avivar la lumbre de los ojos con un horizonte adolorido, acongojarse por el olvido repentino de todo lo que es «ser», hacerse cenizas ante la presencia de lo inmarchitable. En muchas ocasiones he sentido lo mismo que él, el mismo abismo desorientado, la marca conocida del tedio y la desazón de una vida sin vida, andarse por las ramas endebles del desamor. Hace pocos meses lo conocí en Puno, compartimos una velada atiborrada de poesía y abrazos; me alivió descubrir la existencia de su poemario, leí algunos versos y lo guardé, seguro de que había dado con algo íntimo y sorprendente, esos versos olían a lago desolado, un aroma que habita en el fondo prístino de mi memoria emocional. Riéndo, junto a unos amigos iluminados, terminamos chirriando alcohol por los calles empapadas de mi infancia, seguros de haber dado con el antídoto perfecto para nuestra coetaneidad.
    




De pronto romper los huesos,
romper el dolor

desde el miedo,
trazar cicatrices en el mundo,
ser algo en la palabra,
dejar abrazos en la tumba,
dejar algo de mirada en la muerte
y negar el silencio a los sentidos.


                                    *
Oigo silencios en los silencios
y nada transita a calor en las cosas.

El viento se mezcla entre lo sucio:
nada arrastra consigo.

La mañana tropieza en los rostros;
la noche ya no pue
bla cementerios.

Los li
bros se detienen en sus adjetivos

y la palabra sucumbe...

Locura atrapada en el vicio ya no es locura.




Poemas pertenecientes a «Destiempos», Checca Editores, 2013



Hermes Apaza, nació en Cojata - Puno, en 1985. Cursó estudios superiores en la especialidad de Lengua, Literatura, Psicología y Filosofía en la Universidad Nacional del Altiplano; actualmente ejerce la docencia. Se inició en la literatura con la colaboración y dirección de los boletines Al desnudo y Heskrividores. Destiempos es su primer poemario.



lunes, 3 de febrero de 2014

dos poemas: José Emilio Pacheco






EL FUEGO


En la madera que se resuelve en chispa y llamarada,
Luego en silencio y humo que se pierde,
Miraste deshacerse con silencioso estruendo la vida.
Y te preguntas si habrá dado calor,
Si conoció alguna de las formas del fuego,
Si llegó a arder e iluminar con su llama.
De otra manera todo habrá sido en vano.
Humo y ceniza no serán perdonados
Pues no triunfaron contra la oscuridad,
Leña que arde en una estancia desierta
O en una cueva que sólo habitan los muertos.




LOS ELEMENTOS DE LA NOCHE



Bajo el mismo imperio que el verano ha roído 
Se deshacen los días. 
En el último valle 
La destrucción se sacia 
En ciudades vencidas que la ceniza afrenta. 
La lluvia extingue 
El bosque iluminado por el relámpago. 
La noche deja su verano. 
Las palabras se rompen contra el aire. 
Nada se restituye ni devuelve 
El verdor a la tierra calcinada. 
Ni el agua en su destierro sucederá a la fuente 
Ni los huesos del águila volverán por las alas.




José Emilio Pacheco (Ciudad de México, 30 de junio de 1939 – 26 de enero de 2014), fue figura central de la poesía en español del siglo XX y las primeras décadas del XXI. Hasta hoy el escritor mexicano más completo de su generación por su versatilidad, dedicación, reflexión y creación en la poesía, narrativa, divulgación cultural y en traducciones, adaptaciones, guiones teatrales y cinematográficos.

lunes, 27 de enero de 2014

dos poemas: Marco Fonz







TIEMPO DE BORRACHOS

La palabra viaja más rápido que su significado
mi paso es vacilante y ya estoy en la esquina
la luz es lenta con su procesión de imágenes
nada me susurra al oído un pastor de sonidos
y de repente la mar de ruidos me lanza sus olas
y mi sonrisa idiota es sabia porque nace virgen
siento un beso arrancándome los labios
y la botella es la respuesta semiótica
a lo desarrapado de la lengua.
Pasa mi calle en sentido inverso
y lo real es un aforismo
y un aforismo es hormiga en el cosmos.




ENTRE LOS BRAZOS DE UN CANARIO

Cae sobre la espalda de los hombres
que forman la infinita malla del castigo
rubio látigo de fuego. 

Muerta luz en la pared del olvido.
Caen sobre la raza última en la historia
simiente grave de lo vivo
murmullo como el musgo de las horas
sueños como lágrimas del odio.
Cae un orgullo en forma de hombre
una cabeza detrás de otra
condenados a no sé y estar vacías,
condenadas al error de los caminos.
Caen y sólo llevan la idea
prometeico sudor de la frente
los ojos abiertos, los mundos,
y el corazón es un canario entre los brazos.




El pasado 22 de enero el poeta mexicano Marco Fonz se despidió de este mundo en la soledad de un departamento en Viña del Mar, Chile. Una frase y dos canciones fueron las últimas publicaciones en su perfil personal de Facebook: «Que al final estoy tan solo como un verso», publicó junto con las canciones Borrachita de Tequila de Lucha Reyes y Yo ya me voy a morir a los desiertos, una canción tradicional de la Comarca Lagunera, en México. El poeta participaba en la Feria Internacional del Libro en Chile.

Marco Fonz de Tanya nació en la Ciudad de México en 1965. Es egresado de la UNAM. En 1994 obtuvo la beca del Centro Chiapaneco de Escritores. Sus poemas han sido publicados en México, Perú, Estados Unidos y España y traducidos al italiano y al tzotzil. 


martes, 21 de enero de 2014

dos poemas: Alberto Guillén




OFRENDA

Ven 
aquí caminante,
—amigo o enemigo— ten
estas canciones que el Instante

dejó en
su vuelo en mi jardín.
Verás: la viña de mi sien
maduró su racimo sin

esperar
tu gratitud, y has de encontrar
entre el rumor de mis versos

huellas de tu dolor,
por que yo llevo en mí los universos
que murieron sin flor.



ANACREONTICA

Ríe al dolor, hermano,
y apura tu licor,
en este mundo vano
no hay minuto sin flor;

exprime con tu mano
las ubres del amor:
ya te espera el gusano,
el único señor;

acorta tu camino
con la embriaguez del vino
del placer y después

ve tranquilo a la puerta
de la mansión desierta
de lo que ya no es...



Poemas pertenecientes a «Deucalión» 1920


Alberto Guillén Paredes (n. Arequipa, 20 de enero de 1897 - m. Mollendo, 20 de octubre de 1935) fue un poeta peruano. Junto con Alberto Hidalgo, fue el más representativo poeta arequipeño de inicios del siglo XX. En palabras de José Carlos Mariategui: «Alberto Guillén heredó de la generación "Colónida" el espíritu iconoclasta y ególatra. Extremó en su poesía la exaltación paranoica del yo. Pero, a tono con el nuevo estado de ánimo que maduraba ya, tuvo su poesía un acento viril. Extraño a los venenos de la urbe, Guillén discurrió, con rústico y pánico sentimiento, por los caminos del agro y la égloga. Enfermo de individualismo y nietzscheanismo, se sintió un superhombre. En Guillén la poesía peruana renegaba, un poco desgarbada pero oportuna y definitivamente, sus surtidores y sus fontanas».