miércoles, 17 de febrero de 2021

BORIS ESPEZÚA: «El origen de la danza»





«La sangre es espíritu»
Friedrich Nietzsche


El espíritu es fuego. Alrededor del fuego se danzó por primera vez en un día lunar con los ojos sorprendidos de luz sobre las piedras, con el chasquido de los astros y las estrellas que iluminaron los fósiles del sonido. 

Las mariposas de la danza, tienen la memoria de los sueños, ellas invirtieron los sistemas de la naturaleza, para leer los ideogramas de las sombras y los saltos de los tigres negros.
Cuando esas sombras se atropellan en la vía láctea, también lo hacen las estrellas en otras constelaciones en un pedazo de tiempo que dura la luz de una danza.

Así el hombre encarnó el movimiento, como un estallido fulgurante de cosmos milagroso. Entonces la tierra danzó y nosotros que somos tierra, aire y fuego, que salimos del humus movimos el cuerpo al compás del universo, de la brisa convexa, del fuego adverso y del amor intenso. 
Dando vueltas a la sangre exaltada, ebria de pasión hasta desamornizar la razón y perder su peso en el aire con su calentura de saltos y la sal vibrante del barro, en ritos de coca a la fertilidad sagrada se la elevó.
El movimiento es sensación, la pulsión de vida es danzar, con lo que se une las modulaciones del cuerpo y las contorsiones de la mente.

Alrededor del espíritu se aquietaron las entretejeduras de los enigmas, lo sagrado fue el agua labrada para el inicio del movimiento. Truéquese luego en goce lunario, en goce oracular. Aquel ánimo se manifestó en todos y arrancó su chispa en algún tambor maravilloso que nos impulsó a danzar. ¿Ese fulgor convertido en sopor chorreando brillo, descifra el desconsuelo de nuestras sombras? ¿Dónde estuvo desterrada la espina de fuego, dejando su quemadura encostrada? (1)

Todas las respuestas las supo el danzante milenario que encarnó en la danza ser lakato, el gusano volador y salvador. En la danza el lakato pierde el ala de mariposa al filo del aire y su infancia precoz en la tierra encendida, también el cielo de su lengua y el ayer que no le pertenece.

El aire es posterior a su pensamiento, es anterior a su remordimiento. Quien danza es un lakato maduro que enloquece su lengua, con sus requiebres fónicos con su carácter plurívoco. Antes de ocultar su certidumbre, los pormenores del interior de la brisa que respira, la danza extiende su ajayu rebelde de ese condenado a iluminar hasta el delirio su orfandad pública, su hermandad, lealtad y felicidad. 
Y tiene que llorar tras esa apariencia horrísona y de misterio, llorar sin dejar de agradecer la alegría a nombre de todos que al danzar alejan la grandeza de las elevadas lluvias. 

El espíritu es fuego. Su emerger comienza en el vientre materno en una reminiscencia de aguas fetales que viene de hace tres millones de años y que se guarda en la matriz de la vida.
El espíritu de la danza está en la sangre tierna del infante que tiene en sus dos ojos a Dios con su gracia diminuta. 
Yo tengo en mis huesos dos tuétanos que tienen el agua iracunda donde rueda una luz con sus ojos cortados.
La danza fue el primer desborde emotivo. Iras, temores, resoplan y gorjean para ser luego un conjuro mágico que involucra la mímesis de uno y lo eleva al cielo con todas sus fuerzas misteriosas. (2)
Una llamarada de vértigo que rompe el dolor en la médula de los huesos, hace de la energía un torbellino surcando su festín, para dar paso al cuerpo con un mar de destellos en el pálpito de su infortunio, y saberse poderoso volátilmente.
Encendemos el paso triple y envolvente con el graznido del molar de la armonía, con su grito desenroscado de un caracol bajo el agua.

El equilibrio de la música es el áurea del cuerpo en movimiento, es el pulso gozoso del aire asumido. El cuerpo tiene su propia memoria, danza silencioso sin escuchar la música que ya está mimetizada con él.

El espíritu es fuego. En el altamar del ADN el inmarchitable embrión del fuego hizo una hoguera para que las olas alumbraran los sentidos y los ojos se inunden de magia.
Las partes del cuerpo al danzar están en escena coreografiando las pieles del espíritu para resistir nuestra sombra. 
Así se elevó la danza, hasta el milagro y el agua se mantuvo vibrante, trayendo la heredad en el lomo de la adrenalina, agarrotando los nervios en sus movimientos. (3)
La llama del danzar se prende cuando la facultad de maravillarse se torna herejía vital.
La máscaras facilita el desahogo. Gruñidos, bramidos, pitidos, saltan de todos los apéndices de los cuerpos.
Esos cuerpos curvan la cintura de los círculos en el aire desdoblando la exactitud del asombro vertebral, enrollando el ojo de agua, hirviendo y conservando en la gravedad su refugio. 
Siente la respiración, azotándose, siente el peso de la levedad elevándose con el retorno de las edades en su equilibrio. 

Contoneándose, retumbándose  .
El espíritu es fuego, es aire y es tierra. Un corazón flota para no caerse cuando se toca con el oído, con los latidos y los ojos que se subieron aguas arriba a desnudar el fuego y treparse a la voz del ángel. 
No tiene espíritu muerto lo que no viene del agua y del fuego. La punta de varias lluvias hace crepitar de frío los huesos que se mimetizan con los movimientos de la danza. 

La danza nace de un soplo, de las estrellas que hacen su galaxia en los ojos. Las palabras cantadas fundan con sus moléculas el aire danzante, son momento risueños, de estallado vacío y embrujo desquitado.
En todo movimiento hay dos fases: Elevación y descenso. Vapor de coca y alcohol. Al final el aire descansa en la lengua y el fuego en la respiración de su altura ondulada. 
Danzar es estar en consonancia con el cosmos, porque el cuerpo se mueve inconfesado y liberado axialmente al son del universo. 

El danzante es una aspa que se ondula, un signo de rotación, con su diapasón de ensueños que termina ensombreciendo a la luz.
El espíritu es fuego. desnudo arabesco frutecido de luz felina. 

(1) Santiago: Medito antes de apreciar la festividad al arribo a la ciudad de plata. La danza es un espectáculo teatral y ritual, un conjunto de seres vivos, movidos por ritmos semejantes a los que rigen las constelaciones estelares a las plantas. 

(2) Santiago: Cuando se danza, el hombre repite la formación de toda su especie, vuelven a nacer después de rehacerse desde el vientre de donde fue expulsado. El danzante es un ser dividido que intenta reconciliar sus partes en la danza, que une su paso, la dualidad, en el repicar de la herrumbre.

(3) Santiago: Hay una pulpa de incandescencia en el danzar, allí se funda y renace la historia, el lenguaje sensual en perpetua ósmosis.



Poema extraído del libro «Máscaras en el aire», del reconocido poeta puneño, Boris Espezúa, el cual está compuesto de poderosas e infinitas escenas, vistas desde muchos ángulos; en las que el lector muchas veces llega sin aliento al último párrafo, pero repleto de aromas y de experiencias sobre los componentes de esta gran fiesta que es la Candelaria. El libro se divide en cuatro secciones: «Entorno», donde se habla sobre el motivo de danzar, sobre la magia que contienen las máscaras y donde ya aparecen figuras tan reconocibles como: El kusillo, el achachi, el ayarachi, la chinadiabla, el karabotas, estos personajes alzan su voz al viento y afirman su paso por este mundo. Luego prosigue con «Festividad», donde el poeta habla sobre las costumbres que se dan en las albas, en las vísperas, las procesiones, los cacharparis. La tercera sección, se denomina: «Danzas autóctonas», donde se resaltan danzas ancestrales, como el awki puli, las tarkadas y pinquilladas y los sikuris, que tanto definen al hombre del ande. Finalmente se presenta la sección: «Danzas de luces», donde reconocemos danzas más modernas como: la morenada, la llamerada, la diablada, la saya, el kajelo y la infaltable pandilla puneña. El libro fue editado por el Gobierno Regional de Puno, el año 2014, y es una edición de lujo, donde también podemos observar fotografías de la fiesta por parte del artista visual, Guido Serruto - Roselló, y las acuarelas del maestro Moshó.





BORIS ESPEZÚA SALMÓN

Nació en Juli en 1960. Poeta y abogado. Es un escritor imprescindible en la promoción del ochenta de la poesía peruana. La calidad de su poesía le hizo merecedor del premio Copé de Oro en Poesía (2009), por su poemario «Gamaliel y el oráculo del agua» (2010). Anteriormente, editó los libros: «A través del ojo de un hueso» (1988), «Tránsito de amautas» (1990), «Alba del pez herido» (1998) y «Tiempo de cernícalo» (2002). En el 2014, presentó «Máscaras del aire. Candelaria fe y fuego», libro poético basado en la Fiesta de la Candelaria de Puno

Fotografía: Adonyi Gábor

viernes, 5 de febrero de 2021

DORIS ENCALADA: «Animal intenso»




041   

Trazo estas líneas de un pobre boceto interminable, plagio desvergonzadamente un gesto sensual, apagas las luces irritables, prendes unas más suaves para crear una atmósfera agradable, pero nuestras emociones roen hasta a los más viejos árboles, nuestras palabras violan hasta a la gravedad cero y caen cometas, asteroides, fragmentos de nuestros universos, arqueología de tu cuerpo salvaje, disección de mi cuerpo vestido, diálogo que se va ahogando hasta flotar muerto en esta habitación y el retumbo de un río crecido que, bajo la lluvia, trata de menguar nuestras más tristes nimiedades. 


047   

Por andar con esta piel enamorada, padecí la lluvia de un cielo poblado de invisibles cabras aladas piloteadas por almas solitarias, desgasté mis zapatos tras un sueño inflamado que pronto reventó como ampolla sobre mi almohada. Me fui quedando aplastada por mi propia piel enamorada, fue tan mayúscula toda mi negligencia que me perdí sin ganas de tejerme una nueva piel humana. Me quedé desabrigada, desnuda, cadavérica, deliciosa, lista para devorar a la muerte.


061  

En el jardín de su placenta dejó crecer sobre fértiles campos de sangre a una enlutada estrella. Habité durante nueve lunas menguantes en lo más profundo del universo de esa hembra preñada, me alimenté en su bar con cocteles de fresa, jugué con nuestro cordón umbilical hasta inmolarme llena de ferocidad hacia la luz. Más tarde di mis primeros pasos, después millones, trillones de pasos más hasta llegar al tiradero de los sentimentales desamparados. Desde entonces puedo decir que comprendo el lenguaje de los cerdos, el de los perros, el de las nubes, el de los mares profundos y el de todas las bestias vulnerables de la Tierra, y que algún día la muerte bella ha de devolverme, al fin, mi propia vida entera. 


062   

Yo bailo con la auténtica fricción de esta piel animal, exquisita y húmeda piel de barro, al son de un cardumen de notas que me atrapan hasta convertirme en río agitado, arrancando estrellas a mi paso. No hay más colmado amor que este, alistarme cada mañana para ser preñada, para ser parida, para justificar la rienda suelta del universo y alzarme al vuelo con toda mi consistencia humana. 


064  

No hay métrica ni medida que se me antoje, he muerto sabia y en piyama sobre mi cama, han asistido a este funeral poético solo las rosas estampadas de mi edredón. Sobre mi cuerpo ha nacido un paisaje de montañas, la luz del sol me ha santificado eludiendo todo proceso y juicio sagrado. He muerto retratada sobre un campo de sábanas abrazada a mi propio corazón. Acompañada por el ballet de una paloma sobre la calamina. Consagrada al dios que no es dios, sino diosa, y a la diosa que no es diosa, sino dios


Versos extraídos del emocionante poemario «Animal intenso», de la arequipeña Doris Encalada. Este libro fue premiado con el primer lugar, el año 2014, por el Semanario «El Búho», en su concurso de poesía. Posteriormente, fue publicado, por la autora, el año 2017, en formato fotográfico a través de Facebook. Hace poco, el 24 de enero de 2021, ella lo subió a la red para su descarga gratuita. 


DORIS ENCALADA ZEGARRA

(Arequipa, 1978)

Artista visual. Es profesora de dibujo y pintura; también es escenógrafa y directora de arte. En 2014 se hizo acreedora del primer lugar en el Concurso de Poesía del semanario «El Búho». 

ANIMAL INTENSO - POEMARIO COMPLETO (DESCARGAR)

Conversación sobre el poemario «Animal intenso», entre Willni Dávalos y la autora.


Fotografía: «Le pavot» by Sarah Moon (1997).

Sarah Moon

sábado, 12 de diciembre de 2020

ARTURO CORCUERA: «La jaula encantada y el gato volador»




Provocando el desconcierto de los músicos de la aldea, la jaula vacía se puso a cantar. Tantos años había dado hospedaje a un canario que ante la muerte del trovador decidió ocupar el puesto vacante.

Acostumbrada, como estaba, a los conciertos matutinos, no quiso aceptar la soledad de un repentino silencio. Canturreando mantenía vivo el recuerdo del maestro y cumplía también su preciado anhelo:

«Cuando muera —le había dicho el canario— quiero que ejerzas el oficio de juglar. De este modo me sentiré feliz donde quiera que me halle dormido: en el jardín bajo la tierra del rosal grande o, en el huerto, junto al cerezo».

Las armonías de la jaula eran tan perfectas que los expertos en canto, el gallo, la cigarra, el grillo, el sapo barítono (desaprobado en la Escuela de Música), el pájaro-pájaro (que nunca cesa de cantar), el pájaro-alas-de-noche (que solo canta a la sombra y cuando va a morir), y toda la gama de plumados canoros, realizaron un congreso para analizar el caso. No faltó nadie a la cita. Hasta la desorejada y áfona cigüeña llegó a curiosear; la melancólica y cándida cigüeña que, por carecer de voz, busca solitario albergue en los campanarios. 

Algunos opinaron que el fenómeno se debía al maleficio de un hechicero que odiaba a los metálicos pájaros cantores y su gozo consistía en ir convirtiéndolos en chatarra. Un ruiseñor erudito se empecinó en probar que los barrotes de la jaula habían sido forjados con cuerdas de violín y metal de campana, aleación de poderosos efectos acústicos, capaz de reproducir los arpegios después de fallecido el concertista. Algo semejante a lo que ocurre con ciertos espejos antiguos que continúan reproduciendo la imagen de su dueño mucho tiempo después de que este ha desaparecido.

Maese búho, patriarcal y solemne, sabihondo en materia de ultratumba, atribuyó los trinos a una mariposa amarilla que revoloteaba alrededor de la jaula, ánima errante del canario —según él— condenada a saltar y a silbar de jaula en jaula por toda una eternidad.

Día y Noche se sucedían las discusiones y, como todos cotorreaban al mismo tiempo, la reunión parecía, en el calor del debate, una olla de grillos.

«Siete garras», un vecino gato maullador que había sufrido la humillación de impedírsele la asistencia al evento, alentaba la sospecha de que la melodía no tenía otro origen pajarero que el de sus vulgares tripas silbadoras. No le cabía ninguna duda que su esqueleto (de gato) servía de flamante prisión, de última morada, al alado cantarín.

—Ya decía yo que los ratones no son amarillos, ni suelen llevar ese atuendo de plumas—, sacaba sus propias conclusiones el malhechor.

Una mañana mientras volvía fatigado de sus fechorías nocturnas, ebrio de alcohol y de la luna, sintió que su cuerpo ascendía vertiginosamente. Primero creyó que solo se trataba de una sensación en el lomo, igual al que produce el encuentro cara a cara, con un can enemigo. Pero luego tuvo la certeza de que volaba cautivo de una jaula, completito: con uñas y siete vidas, con bigotes y siete colas, su lengua de lija, convertida en una sedosa cinta dorada, caía deshilachándose en un reguero de trinos sobre la ciudad. Y sus fosforescentes ojos biliosos, desde los techos del amanecer, estallaban también en una ensordecedora lluvia de oro. 


Relato aparecido en el suplemento cultural del diario «La imagen», fechado el 13 de marzo de 1977.


ARTURO CORCUERA
(Salaverry, 1935 - Lima, 2017)

Reconocido poeta peruano. Estudió en la Facultad de Letras de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, en Lima; y en la Universidad de Madrid, entre 1964 y 1966. En 1972 representó al Perú en la Bienal de Poesía de Knokke, en Bélgica. En 1974 integró el jurado del concurso Casa de las Américas de Cuba. Ha dirigido también en Lima la revista de poesía Transparencia.

Su primer poemario, Cantoral, fue publicado en 1953. Su obra más conocida, Noé delirante, fue publicada originalmente en 1963 y se han realizado posteriormente once ediciones, algunas con ilustraciones de Tilsa Tsuchiya. En 1990, alcanzó una edición de cuarenta mil ejemplares, en el diario Página Libre. También destacan: Primavera triunfante (1963), Territorio libre (1965), Las sirenas y las estaciones (1967), Poesía de clase (1968), La gran jugada o Crónica deportiva que trata de Teófilo Cubillos y el Alianza Lima (1974), De los duendes y la Villa de Santa Inés (1977), Los amantes (1978) y, entre otros títulos, Puente de los suspiros (1982), Corea Monte de diamante (1984), Prosa de juglar (1992) y A bordo del arca (2006).

Ha recibido los premios: Premio Nacional de Poesía, en 1963; Premio internacional de poesía Atlántida, en 2002; Premio Internazionale di Trieste di Poesia, en 2003 y Premio Casa de las Américas 2006.


Pintura: «En roue libre», 2001, by Sarah Moon.

jueves, 29 de octubre de 2020

ALEJANDRO PERALTA: «Al filo del tránsito»





¿LOBO ESTÁS?

Voy a morir voy a morir me empuja
hacia la muerte el ardoroso viento
Llevadme de la mano aladas manos
a un refugio de hojas y de cielo

Abrí la boca y se encendió la tarde
Fuga por los ramajes del silencio
Aladas manos y rasantes nubes 
ante vosotros huye todo cielo

«Voy a morir» insiste el pecho herido
«No», «Tienes que vivir» cantan los niños
Patos y pececillos los escuchan

«¿Lobo estás? ¿Lobo estás?» «Muerte a los lobos»
Salta una voz del estridente cerro
Es mi voz enredada en la balumba 



ERGUIDO EN EL OTOÑO

Al sol oxíduo
escucho los pasos de la sombra
Seguro de tenerme en pie 
enfrento el carro de las horas

Me defiendo hombre triste
me refugio en mi profunda aurora
Nieve y viento me prepararon
para enfrentar el carro de las horas

Vivo el malabarismo de los días
¿Me harán caer hasta descalabrarme?

Dejadme que me entienda con la vida

Que no quiero
que se me imponga resignarme
Que no será aunque me déis por muerto



SOLO

Libro a medio leer
ventana abierta
peiódico del día
soledad de hoguera
Lápiz que se encabrita
letras palabras letras
saltamontes
ventana abierta
Horas de la tarde
receptor de radio
habladme
vosotros
que me miráis solo
sabéis que soy de luz y barro



MUCHACHA DE ORO PURO

Para Dachska

Una selva de acero
deshojarte en mis manos
muchacha de oro puro
y corazón alado

Esplendor dulce viento
azul alas flor campo
muchacha de oro puro
y corazón amando 

Férreo brazo de mar
sacudiste el umbral
de mis trágicos días

Desde mi patiecillo
mis pajaritos
le dan la bienvenida
a la muchacha de oro puro
que ha abierto
de par en par 
las puertas de la vida



BONUS


LIMINAR

    Alejandro Peralta ha dejado como exrpesión testamentaria de alta tensión un manojo de poemas, —que son los que contiene este libro», y, lo que suele ser raro en los poetas, el fondo económico para la publicación de las obras que tengan caracter puneñista o sean de autores puneños. Alejandro, cuya vida transcurrió silenciosamente, amarrada a quehaceres oficinescos, descuidando apararentemente su producción poética y literaria, voluntariamente aislado de contactos sociales, en cuanto alcanza su jubilación en la Caja de Depósitos y Consignaciones, inicia una nueva etapa de prodigiosa actividad. Publica dos libros: Poesía de entretiempo y Aire-Tierra, deja los poemas que figuran en este libro póstumo; y dándonos una sorpresa completa, se propone y logra, luego de desplegar una actividad crematística de hombre de empresa, el financiamiento de la obra de su gran hermano, Gamaliel Churata: Antología.

      Quien jamás había dado un paso para beneficio de sí mismo o para la circulación y venta de su propia obra, va de puerta en puerta como un buhonero, cargando varios tomos de la voluminosa Antología, asegura un buen número de suscritores, llegando a recaudar por ella una suma próxima a los veinte mil soles. No se queda con ella, la deposita en poder del Instituto Puneño de Cultura para que sirva de fondo editorial del mismo. Deja, además, en manos de la misma entidad, un apreciable número de volúmenes de la Antología, existiendo, también, la posibilidad de aumentar el caudal editorial, en cuanto se haga la liquidación de los volúmenes que fueron entregados a particulares y a libreros. 

    Esta inmensa actividad desplegada por Alejandro en estos últimos tres años, tiene un profundo significado: compensar el silencio e indiferencia con que Gamaliel fue recibido en Lima; hacer conocer, post mortem, la prodigiosa y sugerente obra de su hermano y dotar al Instituto Puneño de Cultura, del cual fuera Alejandro miembro fundador y secretario de Cultura, de un fondo que, si es hábil y cuerdamente manejado, permita la publicación posterior de tantas obras valiosas de puneños y puneñistas, necesarísimas para levantar el tono de tan importante departamento del Perú.

    Los poemas de este libro, depurados de todo artificio, parecen haber sido escritos en trance de muerte. Aparece en ellos, realzada y universalizada con extraños relieves, la propia vida del poeta, huérfana de atisnos publicitarios. Cada paso suyo, cada acción suya, todo lo que lo rodea, lejos de ser partícula de temática personal, adquiere latitud universal. El poeta está penetrado de una grandiosa e irreprimible responsabilidad ecuménica del hombre. Algunos de estos pomas, que fueron leídos por el autor, espontánea y premonitoriamente, en ambiente confidencial, al autor de esta líneas, nos invitan a descubrir el otro lado del tejido, mirando y superponiendo las imágenes borrosas del pasado y las que nos ofrece, inciertas, el porvenir. Es un bellísimo libro de recuento y profecía, donde el amor y la muerte se dan la mano. 

Ernesto More
 

Poemas extraídos del libro «Al filo del tránsito» (Ediciones Instituto Puneño de Cultura, Lima 1974)


ALEJANDRO PERALTA
(Puno 1899 - Lima 1973)

Integró el grupo Orkopata, que organizara su hermano Arturo y que reunió a diversos poetas del sur del Perú, en su mayor parte radicados o nativos de Puno, cuyo tema insistente era el hombre indio y la tierra andina, llegando, además, a ser el mejor exponente del vanguardismo y el rupturismo de todos ellos. Bajo pseudónimo colaboró en la revista literaria La Tea (1917) y junto con su hermano editó el Boletín Titikaka (1926-1929).

Llegó a jubilarse de su función pública y continuó su labor creadora, publicando, tras largo silencio poético, sendos poemarios en 1968 y 1971. Fatalmente, en 1973 murió a consecuencia de un accidente de tránsito.

Libros: 

  • Ande (1926)
  • El Kollao (1934)
  • Poesía de entretiempo (1968) Premio Nacional de Fomento a la Cultura en 1969.
  • Tierra-aire (1971)
  • Al filo del tránsito (póstumo, 1974)

Foto: Josh Hild

martes, 13 de octubre de 2020

ROY VEGA JÁCOME: «El fuego era un cachorro somnoliento»





POIESIS


      ¿qué mayor sabiduría que la de saberse incierto?
       lo incierto es lo que contemplo
lo que huelo en el estigma del acero y el invierno.
      es un descenso a través del lago rojo,
un cauteloso distanciamiento de las líbelulas y el fuego.
      lo incierto es el agua en un recipiento quebrado,
es una esfera que se consume en el granizo:
eres la sabiduría disfrazada del ocaso.
       noche sin noche grises,
eres la carga de un trueno silente 
yendo hacia los pozos de hedor y perfumes violeta.
       un único llamado emerge de las vastas olas,
un único nombre sin voz ni verdor,
una cadena de eslabones desconocidos.
       la coraza se sumerge en la sangre y grita,
un conjunto de rayos bajo el eclipse 
propaga clamores y náuseas de mármol:
que las palabras no rompan el cántaro que las contienes,
que el cántaro se junte con el cántaro mismo.



19


los espectros bailaron en nuestra esquina
yo no oí tal relato pero lo recuerdo 
los frailes flotando en el sendero de piedras
y a lo lejos la gran puerta blanca
eran fantasmas ebrios de tela
tal vez sastres tal vez jornaleros 
iban al huerto a castrar animales
olfateaban el adobe pulposo
cincelaban el charco forestal
pila bautismal ¿mezclaste tú las edades?
cómo la fiesta nos regurgita del tiempo


del poemario «Rumores de un arpa retorciéndose en la hoguera», 
(Dedo Crítico Editores, Lima, 2014)




poema en el que la muerte emana 
un intenso aroma a lodo 


                           la muerte se descubre en las cavernas, 
en esto que llamamos hogar. 
aquí reposan sus gérmenes tibios, sus tentáculos, 
su dulce manera de aparecer en los rincones grises. 
                                 adopta diversos nombres, 
domestica las chispas del fuego que nos ilumina y nos observa, 
abre surcos en el pasado, 
envuelve nuestros alimentos con su hálito burbujeante. 
                                            he oído decir 
que es la verdad más poderosa, 
que debe ser venerada y temida, 
que gracias a ella disponemos de un refugio 
construido sobre huesos devorados por la tierra. 
                                  algunas noches los hombres más viejos 
suelen colocar cráneos vacíos alrededor de las hogueras. 
entre murmullos, dicen que las estrellas han cambiado de rostro 
y por ello debemos entregarles un presente 
que mantenga el equilibrio del encierro. 
                                   ellos la conocen mejor que nadie: 
varias veces han husmeado sus puertas, 
preguntándose cuándo llegará el día en el que compartirán 
la quietud de los barrancos. 
                                   ella está aquí en este momento, a mi lado, 
mientras abro el estómago de una oruga 
y unto mis dedos con su sangre. 
                                   ella sabe que intento colorear sus mejillas, 
que pronto dibujaré sus formas en este muro, 
tratando de hallar un respiro que nos separe 
o nos vuelva a juntar cuando las hogueras 
dejen de observarnos con sus ojos de lince

(A Helen Garnica Brocos)



hoy se acaba el mes 
y has querido disfrazarte de espiga 
(un sueño) 

the sound of the flesh. 

                                  vestida como la más adulta del corral, 
abriste el suelo de engranajes. 
                                   densa como la más perfecta vocación, 
corregiste el viraje de los vientos. 
                                     los arbustos dejaron sus sotanas 
para reunirse con el caos de tu venida. 
                                          la dislocación de tus manos 
pretendiendo abrazar la temeridad del fuego. 
                                                        falsa temeridad: 
el fuego era un cachorro somnoliento.
                                             el agua andaba de rodillas 
en su barcaza de hojas tiernas. 
                                  llegaste como una diosa irreconciliable 
frente a las complejidades divinas. 
                                  diosa despojada de letras mayúsculas 
que la pudieran preservar del sonido de la carne. 
                                  eras invisible para los cautos y los siniestros. 
ellos no te pudieron arrebatar de mi lado. 
                                  mi tablero de ajedrez era el tuyo. 
solo tú comprendiste que las tildes eran necesarias 
en los paisajes devastados.


del poemario «Muestra de arte disecado», Premio Copé de Plata 2015, Ediciones Copé, 2015



antielegía a césar moro

porque eres un reloj sin manecillas
un bello loto sobre el pantano

PIEDAD BONNETT


la vida escandalosa de césar moro
fue tan escandalosa como la vida monástica de los
                                                              [moribundos lectores de poesía.
el amó con un amor sin género posible.
él amó a la vía láctea y a sus fluidos.                                                  
 él amó las escorias impuestas a su cuerpo,                                         
                                                  [a su idioma, a su deseo.
es indudable que llevó una vida escandalosa y desangrada
entre los pasadizos de su memoria de hilos dorados.
indudablemente bebió también de la enfermedad mental
                                                                             [más perniciosa 
y optó por limarse las uñas, sometido a una dulce espera
                                        [en la que decidió mutar de nombre
y dibujar las cartas que habrían de convertirse en su
                                                                  [temprana radiografía.
deberíamos leer tan solo una línea de su poética,
aspirarla y devorar sus bordes, como las bestias
                                                    [de la noche que nacen a sorbos
y buscan en el pentagrama hilado por las estrellas
un símbolo que los acerque al manantial soñado.
deberíamos llevar vidas escandalosas para nosotros 
                                                                                                  [mismos,
sin autofotos ni ropas coloridas que invaden nuestra
                                                          [cada vez más perfecta soledad.
bien valdría la pena extraviarse en ese bosque de palabras.



del poemario: «Etapas del espíritu / runas grabadas en la piel», Primer premio del X concurso «El poeta joven» Época II, 2017



ROY ALFONSO VEGA JÁCOME 
(Lima, 1988) 

Egresado de Literatura por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Su poemario "Rumores de un arpa retorciéndose en la hoguera" (Lima, Dedo Crítico, 2014) obtuvo una mención honrosa en el VII Concurso Nacional de Poesía José Watanabe Varas 2011, de la Asociación Peruano Japonesa. En el 2015, se hizo merecedor del Premio Copé de Plata de la XVII Bienal de Poesía de Petroperú por su poemario "Muestra de arte disecado" (Lima, Ediciones Copé, 2016). En el 2017, su libro "Etapas del espíritu / Runas grabadas en la piel" (Trujillo, Cuadernos Trimestrales de Poesía) resultó ganador del X Concurso El Poeta Joven del Perú, mítico galardón que no se entregaba desde 1999. Textos suyos han aparecido en las antologías peruanas "Recitales 'Ese puerto existe'. Muestra poética" (2011), "Poesía al filo del sol. Antología más allá de la mirada" y "Amor libre" (ambas de 2019), así como en la española "Versos en el aire V" (2016). Asimismo, ha sido publicado en las siguientes revistas y páginas web: Lucerna, Ínsula Barataria, Vallejo & Co., Dosis Cultural, Punto y Coma, Ángeles de Papel, Molok, Escrito en Mayúscula, Nuveliel y Verboser (todas de Perú), Liberoamérica (España), Bitácora de Vuelos, Editorial Búho Negro, Ibídem, Nudo Gordiano, Revista Primera Página y Katábasis (todas de México), La Poesía Alcanza (Argentina) y Álastor (Nicaragua).

Fotografía: Keenan Constance 


miércoles, 23 de septiembre de 2020

EDGAR PACOMPIA: «Árbol de arena»




SOLICITUD PARA EL DESTIERRO



El abismo como última morada
Sola calle del sin sueldo pasajero
Sed bastarda del alto arenal
Y el saberse no beber de este camino

Sé descargar el sótano del mejor cuchillo afilado
Y de vez en cuando dejo caer las escamas del pesado árbol

Antes de llegar a tu rodilla, 
Se recomienda vestir de sal a la ceniza, 
Abrazar y abrasar el último número de la solicitud
Todo esto después de la pascana

yo amaba el aire de tu agitado pulmón
aquí en el fondo del color 
dialogo con el primer pan dormido
compruebo que la máquina de fuegos 
desgarra monedas con soles pasados 
de los mismos veteranos de la muerte 
con el pequeño olor de la maceración próxima

Hoy tengo de nacimiento una deuda
La próxima caldera de ojos astros
Con el buen beber del norte



EL INICIO


Los ojos se adelgazan
Cada vez que te hurtas en el ofidio de barro y metal

Ahora imprimo la última canción

Cuello cortado a boca de jarabe
Innecesario para este hombre de enfermedades
Que olvidó envolver el rumor del pan

Dejé esperar el desgaste del finado oficio

El ser invisible
Fue la abertura de cualquier rasgueo de tierra 
Que un niño pueda impregnarle.

Hoy se desata el fuego ciego
De este bajo barco vacío que desnuda mi cabecera

Mi lengua valiente se refresca en el humo
Solo son cien mil soles de tugurios y falsedades
                     La mejor de mis arterias
Se empotra en el tumulto de las horas

                     Los eternos prestamistas
Recogen los gastos vacíos
                    Todos se agrupan en el escondite:
                                                                                  EN EL ARTE DE SER INVISIBLE



BAHÍA PUNTAPIÉ


Aquí en este viejo árbol de arena 
Dejo mi traje invisible en la sangre superior 
En el pesado susto, en el atezado vientre del porvenir 
En la lengua rápida, en el espejo vencido que llama su mejor vino 
Aquí y en todo este baúl de sequías termina todo

Se oscila la niebla en el dolor que se digitaliza
Se retuerce uno cuando se equivoca el veterano celeste
Aquí en esta bahía puntapié 
Cada viento se apedrea de esquinas

La última vereda recuesta sus penas junto a los postes que aprenden a doblarse

Este lotizado albergue de blanco
Salta repetidas veces en tus ojos y la sed no se remuerde

El fuego aprende a ser corvado 
Y el molusco trabajo del hambre 
Se ampara en el pasajero de la última alcoba
La perpetuidad del círculo siempre duerme desbocada

El hombre de celeste transmite su pulso escamado 
Se muestra combatiente sobre el agua 
Abre sus ojos zurcidos de sol por la arcilla que se ríe en mí

Aquí y más al costado de tu boca, se refleja el beso que dejaste caer

Es la hora que da la señal del baile: 
                                                                 SOLO PARA EXTRAÑOS



Poemas pertenecientes al futuro libro «El arte de ser invisible» del vate puneño Edgar Pacompia Belizario. Recordemos que en el 2015, publicó su poemario «La estación de las moscas» con la editorial «Rupestre».

Pintura: «Clef des champs» by René Magritte.

viernes, 11 de septiembre de 2020

NICOLETA CRAETE: «Varios espejos lavan el cuerpo»



 


above each and all mirrors

 

several mirrors wash the body


within my living body my dead body rises

from my dead body there’s life rising out

 

with an infinity of potential bodies I touch you

above each and all mirrors

 

 

sobre todos y cada uno de los espejos

 

varios espejos lavan el cuerpo

 

de mi cuerpo vivo se levanta mi cuerpo muerto

de mi cadáver surge la vida

 

sobre todos y cada uno de los espejos

yo te toco con una infinidad de cuerpos potenciales 

 


 lunatics’ way

 

on the one side

the lunatics with doors

look at themselves

in the other side

lunatics’ mirrors

 

can the lunatics with mirrors

really see

all that there is inside

in what there is outside


 

el camino de los locos

 

por un lado

locos con puertas

se miran así mismos

por el otro

espejos lunáticos

 

los lunáticos con espejos

realmente pueden ver

todo lo que hay dentro

en lo que hay afuera



it is as if


throwing a rock

within a hollow fountain

and it goes

hissing to target

while crossing the dark

through various lights

 

you should love

that side of the mirror

which is throwing

rocks at yourself

you should love your denial

up to the point

of being able to drink it

 

es como si


lanzo una roca

dentro de una fuente hueca

y ella va

silbando hacia el blanco

mientras cruza la oscuridad

a través de la luz

 

deberías amar

ese lado del espejo

que está lanzando

rocas en ti mismo

deberías amar tu negativa

hasta el punto

de poder beberla

 


2020 birds


no one has come to ask me why

no one in what way with whom when or where

I go or become

 

in the roundest of pitch black not a soul in the sight

sitteth I and the bread

sitteth I and the wine

 

two thousand and twenty birds against the window then crashed

spilling the wine

over the bread turned into crumbs on the road


 

2020 pájaros


nadie ha venido a preguntarme por qué

nadie de qué manera con quién cuándo o dónde

voy o me transformo

 

no hay un alma a la vista en esta esféra tan negra

se sientan el pan y yo

se sientan el vino y yo

 

entonces se estrellan dos mil veinte pájaros contra la ventana

derramando el vino

sobre las migajas del pan en el camino

 


my hands full of people and walk

 

thinning we’ll be

through the rails of the key

a blood race will pass

openly death

is a whispering child

to a delicate sun

when playing

beyond

I barehanded walk

through people

and walk

 


mis manos llenas de gente

 

seremos finura

a través de los rieles de la llave

y una pugna de sangre 

abiertamente muerta

será un niño susurrándole

a un sol delicado

tras jugar

más allá

ando con las manos limpias

a través de la gente

y ando



 

Nicoleta CRĂETE was born on 11th September, 1980, Romania. She has won numerous prizes, mainly for poetry, among which: 1st prize in the poetry section and the festival trophy at the Literature Festival Moştenirea Văcăreştilor in Târgovişte, 1st prize at the Poetry Competition Tudor Arghezi in Tg.-Jiu, in the section Bilete de Papagal, so on.

Her debut volume, «The woman with a body of wax», was released in February 2019, at the Grinta Publishing House, in the collection Poezia 9, as a prize in the manuscript section of the International Poetry Festival from Sighetu Marmației. The volume has also been awarded the Book of the Year Prize at the Ion Cănăvoiu Literature Festival in October 2019.

Her poems have been translated into English, Czech, Spanish, French, Arabic, Hebrew.

She is also a translator. Editor at Athanor.


Nicoleta CRĂETE nació el 11 de septiembre de 1980, Rumanía. Ha obtenido numerosos premios, principalmente de poesía, entre los que destacan: 1er premio en la sección de poesía y el trofeo del festival en el Festival de Literatura Moştenirea Văcăreştilor de Târgovişte, 1er premio en el Concurso de Poesía Tudor Arghezi en Tg.-Jiu, en la sección Bilete de Papagal, etc.

Su volumen debut, “La mujer con cuerpo de cera”, fue lanzado en febrero de 2019, en la Editorial Grinta, en la colección Poezia 9, como premio en la sección de manuscritos del Festival Internacional de Poesía de Sighetu Marmației. El volumen también ha sido galardonado con el Premio Libro del Año en el Festival de Literatura Ion Cănăvoiu en octubre de 2019.

Sus poemas han sido traducidos al inglés, checo, español, francés, árabe y hebreo.

Ella también es traductora y editora de Athanor.


Traducción del inglés: Leo Cáceres

Fotografía: Thiago Mattos