jueves, 11 de julio de 2024

Lotófagos Lacustres 3.0

 





FILONILO CATALINA






POEMA DE UN SOLO DISPARO
 
Si no fuera poeta
hubiera sido un pistolero
sí / uno de esos
de dura mirada
soltando balas como suspiros y
sin el menor remordimiento
(Justo como ahora
que escribo estos versos)
hubiera digo
ya que en ambos casos
conquistan a la más bella y luego se les va
o la pierden por azar
hay una que muere por él (siempre la hay)
pero él muere por alguien más
la fortuna
-para los dos-
es una bala que en el tambor gira
sin saber a quién le tocará.
De no haber sido poeta dije
y suponiendo que mi destino hubiera sido elegido
sería un pistolero
recitando maldiciones como los más sublimes versos
y en este momento
-claro / con todo y arma en mano
además del cigarrillo al borde de los labios -
estaría
calladamente
deseando
que de mis manos
en vez de balas
salieran versos
y que tú estuvieras muerta por solo uno de ellos.



ITALO PASSANO






SR. PARAISO:



Amores mediocres 
crecen como plantas carnívoras
 invadiendo los pueblos destruidos.
Su beso garantiza la copula dolorosa al mirar el cielo.

Es un decreto hermano Nacer

en las arterias más pesadas del monstruo que nunca duerme.
Somos perfectos así
Cuidando el líquido vital de los muertos
Que no te de pena la incertidumbre de mi caminar
Porque muchas veces hemos sido gloriosos ante el viento
De nada sirve que me engañes
Que te engañes
Buscando pasiones en los huecos de esta sierra

¿Acaso no estoy tranquilo?
¿Acaso no voy despacio?
Si soy el hijo soy el padre
Me sumerjo en las llagas de esta tierra
Puedo ser abyecto y desalmado
Astuto fugaz
Pero si no te recuerdo es porque no llegaste al centro de mis miedos
¿Qué queda en el corazón cuando el mundo se ha detenido?
¿Quiénes somos, hijos de las carreteras, de los manantes, de los nevados y los vencidos caciques de esta ilusión mortuoria?


¿Quiénes son?
Nadie me ha regalado la dicha de decirte en la cara
Que ahora todos somos concubinos de la muerte
Te amo perdón perdón te amo (x2)
Ayúdame a saltar todos los registros de esta niebla
Sé libre para aceptar que las huacas no están predispuestas para nacer
A fin de cuentas quién soy yo para decírtelo
A mí con suerte el mar vendrá a poblarme
No soy cristo redentor ni la virgen de Guadalupe
Solo he sido el glorioso despreciado por el viento


Púdranse las mentiras
Púdranse los gobiernos
Púdranse en la belleza alienada de sus cantos
El indio que llevo dentro los va tranzar como a todas las costas que me han visto nacer


Tomemos este Señor Paraíso
Nadie más merece disfrutar de este olor
Gracias Lilith por tanto agave agave
Los cristos ya nos sonríen en el abismo de las carnes
Terminemos por fin con este llanto
Tomemos este Señor Paraíso de los tiempos cocinados
domesticados por fascistas religiosos 
de santa podredumbre y sabiduría
persígueme porque ya estoy libre
se la auténtica gloria que todos esperamos
no sean los pobres infelices de la historia
no renuncien a la evolución de sus vacíos
mama y papa seguirán contando los amores muertos
los muertos con los que vamos a tomar esta ciudad perdida
ya que jamás entenderán la virtud que nace de los ciegos
jamás entenderán el corazón de los hombres libres
este mundo ya los calcino en recuerdos bastardos
por eso terminemos con las cunas de oro
terminemos con este Señor Paraíso
tomemos la vida que es una sola
y amemos todos en un solo corazón solar
marino, solar, marino, astral
marino, marino, marino, marino
y no hables más ni ames al esclavo eterno del miedo…



LEO CÁCERES




ASTIGARRAGA

Existen las conversaciones que a la luz de un grupo de astros
Versan sobre literatura romántica 
tras los lechos amargos del viento
Las que versan sobre manos gigantes que labran la tierra 
y pelan papas gigantescas

Existen las ancestrales tardes taciturnas, como la gente,
toman el color ámbar del cielo,
Como existen también los silencios tenebrosos
Porque las personas desaparecen sus lenguas en un vaso.

Camino acompañado de elefantes y camiones industriales
Camino acompañado del clamor de un mar infinito de pájaros.

En mi mano derecha se gesta el frío
De mi mano izquierda se sostiene un viejo dormitante
En él habitan caminos intransitables, colinas humeantes
Almuerzos de primitivos domingos, 
hongos y caracoles doblegados por los siglos.

Yo, desde luego tengo acceso a mundos nefastos, 
A mundos calcinados
Presencio el despertar de la muerte 
Sentado en un sillón marino 
Leyendo a la luz
De algún mutismo dorado 
Los poemas desarticulados de Ducasse.

Pronto las letras se aglutinan en la cueva, 
Salen despedidas por un vómito
Excretado desde las entrañas de un corazón mutilado.

Astigarraga me permite adentrarme en su iglesia boscosa
Tomar sus manzanas desperdigadas en las calles
Reunirme conmigo mismo de camino al río
Con las viejas ganas de matarme como barca
Y la sonrisa como remo terriblemente corto.

Existen esas conversaciones  
Cada vez estoy más convencido
Pero terminan extraviadas en los 
granos de arena de una playa inexistente.



Afiche: Italo Passano
Fotos: David Arias

miércoles, 10 de julio de 2024

«PÁJARA BRAVÍA»: Gloria Mendoza Borda





IMAGEN DE UN PASTOR


Primer acto

Yo la tímida pastora de tus ovejas
bendito amo
lavé tus ovejas en todos los crepúsculos
de la virtud de los campos
hasta que se muestren desnudos a los ojos
de aquellas inolvidables tardes teñidas de ceniza y té
tengo la cabellera rizada semejante a una cabra salvaje.

amo
yo rumiante de los tiempos de violencia
corriente agitada
pastoreo mis palabras 
terminada mi tarea 
estrangulo en el bosque el estúpido polvo de las arañas
que van carcomiendo la red de la choza / tus ojos de leche

amo
bastante he pastado
me he cansado con tu ganado
dame otro trabajo
juguetes de la corteza de árboles 
quiero ser una pájara bravía / picuda
en los arrabales de mi corazón
quiero ser una chita
mee en las nubes de los cielos
de los sapos
después del aguacero
la de oídos finos
para escuchar la música 
del viento
masticando el pasto de los poemas
pretendo brotar de los ríos que me acechan

dame tu sombra 
quiero jugar a la guerrilla
amo
estoy deslucida
me duele ser una callada pastorcilla
para caminar tanto con los pies desnudos.


Segundo acto

Amo mal amo
estoy harta de pastar tus ovejas 
coger el látigo
escuchar solamente aullidos
de la yerba de los prados

¿por qué habré nacido para ser tu pastora
la pastora de tus sueños la pastora de tus rebaños
pastora de tu rostro en el conjuro de la danza?


Tercer acto

Amo mal amo
quédate con tus ovejas 
con tus carneros de fiesta
cientos de colores en tus venas 
que no ven
tengo el olfato de los abuelos
sé correr en manada 
es tu hora me voy
debes pastar al compás de látigo
es tu turno 
escucha esta carcajada de la cosecha
de mi olfato a poesía 
te toca pastar mis ovejas maleducadas y tristes
te toca pastar mis lamentos de agua
se acerca la primera muerte
pastor pastor de montañas inexistentes 
pastor ¿escuchas?
no te pierdas
no desmayes 
pastor 
es el fin


Los grillos tomaron tu cimbre 
(Casa de la Cultura Cusco, en la dirección de Luis Nieto Miranda, 1971)




EL LEGENDARIO LOBO (*)

I

Solía
estar siempre solo
inclinado
en la puerta de la morgue

al verlo 
los transeúntes
abrían un puente
con los ojos
cruzaban la calle.

II

Llegada la noche 
desgranadas las estrellas
el humo
inundaba jirón Cangallo
robusta figura
ojos generosos
desgarrando la orfandad
de la gran ciudad
el pelo ensortijado
manos gastadas
por el designio 
de los muertos
se confundían 
en la oscuridad
viejo árbol negro
cigarro encendiendo el silencio.

III

Parece que nunca estuvo 
cerca al agua
secos 
los linderos
no tenía familia
'conde Lobo negro'
nosotros 
llenábamos 
su espacio
reservado
para la biografía
de los marginales.

IV

Su otro nombre
perdido entre hojas
Pedro Pablo Ramos Burgos
pero para todos
será siempre
el legendario Lobo
el árbol negro 
lobo de mar.

V

Envejecido
en los jardines
de la Facultad
tu silencio
pájaro enjaulado
en el abismo
hoy se abre
en nuevos girasoles.


VI

Piel negra
inundando
todas las esquinas
blancas palomas
escoltan
tu nombre 
Lobo
vuelan con tu nombre
señor de las sombras
por cielos despejados
altas montañas.


VII

Sin buscarlo
se hizo
parte de la historia
de San Fernando
cuidaba el local
legendario Lobo
testimonio de días agitados
lluvia de piedras y balas
cuando irrumpían
la Facultad
de hierro tu cuerpo
como tu nombre mismo 
Lobo
fuerza hercúlea
al pie
de la muerte.


VIII

Médicos
y estudiantes de medicina
trabajadores
te saludaban 
lobo
porque sabían
que eras nuestro
frondoso árbol tierno
déjanos hablarte
en tu lenguaje
más allá del mar
más allá de las abejas
más allá de la basura
más allá del tiempo.

IX

Cuando te supimos muerto
se paralizó el tiempo
luciérnaga andante
nuestro
en el nuevo día
su corazón
se ha tendido de bruces
colas de perros vagabundos
danzan en la tarde limeña.

X

Los recuerdos
son deslizados
por viento marino
tu nombre
aún acecha
en el viejo portón
en tu nombre
se cuentan anécdotas
brujo humanitario
feroz
negro
profanador
fiero
solitario
aventurero
fumador
guerrero
pescador
incendiario
vives en nosotros
legendario Lobo.


El legendario lobo
(Lima, 1995, Facultad de Medicina,
Mercedes Mendoza Borda, UMSM)

(*) El legendario Lobo (1996) se publicó en la Universidad Mayor de San Marcos – Facultad de Medicina - donde trabajaba mi hermana mayor Mercedes. A la morgue, llevaban los muertos para la autopsia respectiva, había un negro mendigo que tenía la fama de robar para dar a los pobres, bastante sucio, grueso y con una ensortijada cabellera; era muy amigo de los médicos y estudiantes de medicina. Lo conocí de lejos, lo mirada con cierto temor, pero mi hermana le hablaba con afecto. Todos lo querían. Nunca crucé palabra con él. Y un día mi hermana me comunicó que había muerto, escribí El legendario Lobo que publicaron los estudiantes de medicina junto a mi hermana, un librito breve. (Testimonio de Gloria Mendoza Borda).




SALUSTIANA TUANO


No soy la que pensáis 
quisiera hundirme 
en el río
que fluye
interminablemente
en las montañas ocultas
de mi piel
invadir con mis dedos
tus entrañas
besar algas 
detener mi orilla
en la arena
junto a la grama
construir puentes de totora
miradme 
solo queda
mi antigua imagen en el agua
Salustiana Tuano
tallada en piedra

fugaces crisantemos
inclinan la cabeza
hacia mi sol

Mariano Paco 
se ilumina
en el abra
donde moran los dioses

miradlo 
poncho rojo
barbado y fuerte

noche llena de grillos 
es el viento que sopla 
dentro mío
río que corre 
en Salustiana Tuano

Dulce naranja dulce luna
(Lima, Arteidea Editores, 2001)
Prólogo de Manuel Baquerizo y
la escritora italiana Giovana Minardi.



MUCHOS AÑOS DESPUÉS ACCOMARCA

(14 de agosto de 1985, 69 campesinos muertos, entre ellos 23 niños)


I

Desde el río 
un rumor de sombras y batracios
sigilosamente
desembocan 
entre secretos caminos
puentecillos de piedra
papales a flor de vida 

estalla
el silencio desgarrador
perplejas las montañas
contemplan
con sus ojos de ave solemne
que todo lo ve que todo lo sabe
pero debe callar

ni los acertijo de la coca
avizoran 
la hecatombe 
puntapiés en las puertas 
acompasados por carajos
"¡asamblea!"
asombrados campesinos
son reunidos

en una choza 
dos granadas 
adentro
la choza es una antorcha 
los batracios
se pierden 
en la estela 
de la tarde 
nadie vino
vomitan su veneno
nadie los vio
jamás estuvieron en Accomarca
llora 
el vientre 
de la madre tierra.

II

En las inmensas fosas de Accomarca 
ellos
anónimos acribillados
eternos 
expectantes
hambrientos
todavía se confunden
con el fogón
con la luna
con la brisa de las alturas
la lluvia

aún sus nombres 
se encienden 
en cada retama 
de solitarios caseríos
Santusa / Añuco / Marcelino
"naranjitay pinta pintita"

En Accomarca 
muchos años después 
un enjambre de huesos perforados
bocas abiertas en forma de grito
lamento de niños
desde abajo de la tierra
secas hojas
arrastradas por el viento
nos recuerdan 
que Ayacucho 
es una herida abierta.

Qantati deshojando margaritas
(Lima, Arteidea Editores, 2006)
Prólogo del escritor español Manuel de la Puebla


Poemas extraídos de la muestra poética Pájara Bravía de la poeta puneña Gloria Mendoza Borda. La edición corrió a cargo del grupo editorial Hijos de la Lluvia, y de la Biblioteca Regional Mario Vargas Llosa de Arequipa, como parte del ciclo de poesía Cátedra Antonio Cillóniz y fue editada en Arequipa en junio del 2024.






GLORIA MENDOZA BORDA 
(Puno, 1948 - Perú)

Su obra poética publicada es múltiple y heterogénea desde 1971. Socia de la Alianza Francesa - Arequipa. Afiliada a la Tribu QsJ de Latinoamérica. El 2017, fue declarada Personaje Meritorio de la Cultura Peruana por el Ministerio de Cultura, estando en la gestión Salvador del Solar. En agosto del 2017, la Municipalidad Provincial de Arequipa la distinguió con la Medalla de Oro de la Cultura en su aniversario. 


Foto (1): Brett Sayles
Foto (2): Propiedad de Gloria Mendoza Borda.

jueves, 20 de junio de 2024

«EL ARTE DE SER INVISIBLE»: Edgar Pacompia Belizario






PRÓLOGO 


Escribe: Boris Espezúa Salmón

    Pocos poemarios, tiene uno la suerte de leer y que lo atrapan desde el primer verso, pocos poemarios resultan prolijos, limpios de asperezas en el lenguaje estético, en el lenguaje revelador de la poesía. Este es el caso de El arte de ser invisible de Edgar Pacompia, que de lejos es sobresaliente en la línea oquendiana que surge de las entrañas mismas del pontificado y el pedestal de uno de los poetas más queridos y mágicos de Latinoamérica como fue Carlos Oquendo de Amat, de quien a veces se olvida que además de poeta fue comunista y que este componente ideológico fue fundamental para darle cierto horizonte de sentido a su trabajo intelectual.

    El autor del libro que prologamos, divide en dos partes su poemario: “El hombre celeste” y “Árbol de arena”, en un texto de 41 páginas el poeta nos involucra a una maquinaria de imágenes que no cesa de alumbrarnos hasta el último verso, es como un tren de neón o una luciérnaga luminosa en la oscuridad que nos recuerda a poetas que hicieron una simbiosis de cenizas y agua pura de la palabra como son el propio Oquendo de Amat, José María Eguren Martin Adán, Carlos Germán Belli, Francisco Bendezú, César Moro o también a extranjeros como el Conde de Lautreamont, José Lezama Lima o el ya clásico Charles Baudelaire. El libro tiene ventanas con las que a veces concluye el poema, o están al medio del mismo como letreros que el lector no puede eludir: “Tus recuerdos contienen dinamita, son piedras que salen de tus ojos”, “Se redactan óseos silencios”, la recurrencia a un lenguaje sincopado, prescindiendo de adjetivos y a veces de conectores, que parecieran versos bucólicos, pero revestido de imágenes inusitadas, desplegables e intersugestivas, nos hace ver que la palabra en un buen poeta no tiene límites, que puede abreviar la metáfora como puede desglosarla desde una sola imagen a varios mundos o universos, haciendo suyo un neobarroquismo peculiar donde nada deja de servir, donde todo es posible poetizar, incluso sin dejar de lado su élan de ser puneño, cuando recurre a los diminutivos para expresar ternura, afectos a las cosas, personas al terruño, o cuando se refiere a lugares o cosas.

    En otro momento leemos: “A quién no se le olvida recoger el Llinqui (tierra alada) / Arcilla nueva, niña dormida que guardamos en las articulaciones; lo raro es que florece en el accidente del agua curva, por eso olvidé envolver su eterno pie.” Estos versos tienden a alcanzar nuevos registros, nuevos tonos, nuevas atmósferas. Edgar Pacompia se propone sorprendernos con una conmoción profunda que nos emplaza, escondiendo muchos misterios, que a su vez también trata de develarlos, con una visión furtiva y a la vez destellante que se prolonga desde una existencia y una memoria donde hace alusión al título de su libro al mostrarse invisible para quien no se encandila con su valor estético, pero visible para quien tiene la certeza que la poesía le atravesó su ser con la palabras de Pacompia. La poesía de Edgar nos hace atravesar cierto nivel de conciencia y nos toca a cierta experiencia subjetiva, que siendo más de las veces una zona intocada con los versos del autor, pareciera rozarnos y avivar la herida o la costra.

    En otro momento leemos: “Ahora, a nosotros los paganos, nos toca redoblar las emboscadas del deber para que el fuego de este aceitoso palabreo no se demore en el cuenco de los caídos, ahora mismo se fugan a su cuarto los infieles de alcancías, ya no existe final”. Aquí, se hace alusión a la religión, a sus nomenclaturas, a sus rituales, a sus restricciones, pero a la vez es un acercamiento a lo providencial, a lo divino, a ese fuego que arde en el interior abismal de todo ser y que alude a los caídos, a las víctimas de todos los días de un mundo hueco de discursos y de círculos viciosos. En el lado de los cambios e innovaciones recordamos las palabras de María Ángeles Vásquez, quien refiriéndose a la poesía de Carlos Oquendo de Amat decía que su poesía además de ser cinética, mágica, tierna y vanguardista hay que situarla en el núcleo de un vanguardismo peruano que es el intento de reproducir a través de la palabra, la plasticidad visual. Y lo hace con representaciones caligramáticas o descripciones con propósito atrapador en la búsqueda de nuevos formatos gráficos. Carlos Oquendo de Amat, Gamaliel Churata, Xavier Abril, Martín Adán, Emilio Adolfo Westphalen, Alberto Hidalgo o César Moro asumirían estos frentes de vanguardia que se sustentan, en gran medida en un tipo de discursivo específico que aspiran a un cambio de orden estético. La vanguardia será siempre una opción recurrente en todo creador, en todo poeta como en el presente caso que busque nuevas formas expresivas, denotativas y sentidoras que puede producir la palabra. Es con la palabra que también se construye el país decía Alejandro Romualdo y aquí Edgar Pacompia sabe que con su poesía puede decir y hacer sentir el frío de las pampas de Mazocruz, como el calor de una madreselva donde hasta las nubes parecieran ser llamas en el cielo.

    Celebraciones para Puno, para el Perú por este poemario bien planteado, bien cuidado de nuestro amigo Edgar Pacompia. Estamos seguros que hubiera merecido el premio Copé de Oro, pero el lector sabrá aquilatarlo en toda su magnitud y más allá de los galardones, su destino es que sea valorado como uno de los aportes más singulares y delineadores de lo que se puede hacer en poesía desde una tierra dotada de artistas y escritores que deslumbran como una tropa de Ayarachis que suben sin cansancio hasta Kancharani. Felicitaciones.


Lima, setiembre del 2023.




EL ARTES DE SER INVISIBLE Y LOS PESARES ARMONIZADOS DE EDGAR PACOMPIA BELIZARIO 


Escribe: Mary Cruz Monroy Quispe, alumna de la Escuela Profesional de Medicina Humana de la UNA- Puno. Email: marycruzmonroy4@gmail.com


    Edgar Pacompia Belizario es un escritor puneño nacido en 1977, publicó obras como “La estación de las moscas” en 2015 y “Toque de queda en la ciudad escamosa” en 2022; así como su poemario “Para una vieja llamada desamor”, que le mereció el segundo lugar en la Copa Doce Ángulos en Arequipa, 2016; y su último poemario que en esta oportunidad reseñaremos: “El arte de ser invisible”, que lo llevó a ser finalista en el Premio Nacional de Poesía COPÉ en 2021; en el que quiero analizar como retrata la experiencia de sentirse invisible y los desafíos que ello trae consigo.

    Actualmente labora el poeta como docente en educación superior y nos presenta su último escrito, cuya primera edición se dio en septiembre de 2023 por la editorial Rupestre en Perú, con un tiraje de 1000 ejemplares. Este libro cuenta con 25 poemas dividido en 2 partes “El hombre celeste” y “Árbol de arena” con 15 poemas en el primero y 10 en el segundo en un total de 41 páginas.

    En la primera parte del poemario nos habla de la vida y los pesares de esta, el olvido de las personas y el desinterés por el prójimo. Al leer: “Uno debe aceptar la muerte como el rápido devenir de las alegrías” y “… reverberé el sudor del sepulturero”, podemos ver como el contraste de la vida y la muerte nos lleva a apreciar la vida y afrontar las adversidades. Relata como el pasar de la vida y como las personas de nuestro entorno se van olvidando; como solo a través de nuestros recuerdos se puede mantener la existencia de nuestras ideas y nuestro ser, se puede apreciar en el siguiente verso “… se puede sujetar el recuerdo de los que se fueron en el primer oxígeno”.

    Podemos notar que la autoreflexión sobre lo que apreciamos y lo que no, que el sufrimiento, reflexión y redención nos lleva a una transformación. A través de sus versos “… como uno puede desatar el sol” y “No llegará jamás la escarcha del cetrino malestar de horas”. El autor nos hace notar como una nueva vida es moldeable y que se espera alejarla de los pesares, siendo que más adelante reflexiona que por más que intentemos evitarlas, estas son parte de nuestra vida. Y como señala en el poema “Reverberaciones”; debemos afrontarlos para florecer en la vida; “En las cicatrices del agua profunda todo se regenera”. Hay una lucha contra el tiempo y la vejez, que podemos observar en sus escritos: “Mi desacato a la vejez pronta…”, por ello debemos realizar nuestros deseos y conectarnos con nuestros semejantes y la naturaleza “… porque las plantas ya no envejecen y de verde ríen por verte”.

    En la segunda parte podemos apreciar como explora la lucha interna con el dolor y el olvido como señala en su verso: “En este lumbar de olvidos, los pies se hacen más ebrios…”, a través de comparativas de la naturaleza y la vida urbana para ilustrar esta batalla emocional. Al final expresa un fuerte deseo de liberarse y enfrentarse a las propias penas; esto logrado a través de la transformación y la lucha interna. “Aquí en esta bahía puntapié, cada viento se apedrea de esquinas”, buscando encontrar un significado de la vida en un mundo lleno de contradicciones y desafíos; y que la belleza puede encontrarse en medio del caos.

    Las metáforas a las que recurre el autor crean un paisaje emocional y psicológico profundo y complejo. El poema usa semejanzas con la naturaleza, como la lluvia: “No se cansa la lluvia, no se fastidia”, para expresar el anhelo de alivio y renovación en medio de la aflicción y la pérdida. Y al leer: “Enmudece el tambor de falda fría” vemos que remarca la vulnerabilidad, liberación emocional y búsqueda constante de consuelo en un mundo marcado por el sufrimiento y los desafíos.

    Al finalizar la lectura vemos como el autor utiliza metáforas para describir cómo las personas pueden sentirse invisibles en la sociedad, de sentirse aislados y olvidados; esto a través de explorar emociones que reflejan esos sentimientos. Retrata la importancia de ser fiel a uno mismo y de encontrar valor en la individualidad. Y que a pesar del tema de invisibilidad de este libro podemos ver que el autor destaca cuán importante son las conexiones en sociedad y con la naturaleza.

    Este libro a través de un lenguaje único nos invita a la autoreflexión y autoexploración, así como un llamado a formar conexiones profundas y significativas. También a seguir adelante con valentía en la vida, siendo este mensaje de valentía un recordatorio constante de que, aunque el camino pueda ser desafiante, nuestra capacidad para perseverar y encontrar sentido es inmensa. El autor utiliza sus experiencias personales y contexto cultural para poder redactar sus escritos, y al igual que Boris Espezúa Salmón; abogado, docente universitario y poeta; que manifestó su valoración de este libro, espero que el lector sepa apreciar la excelencia de estos poemas.






PARA SABER QUE EXISTO

 

Mis ojos nunca imaginaron ver la alta ceniza quebrarse

a la orilla de los postes púbicos que aprenden a doblarse temprano,

aquí donde se lubrica la existencia del celeste solitario.

El prestamista del humo y los pulmones de mamá queman la voz del tiempo,      

todos los grandes aprenden a encorvarse temprano.

El presente encierro despierta el gesto de la extraña sangre

giiiiiira mi esternón.

Tomo la escalera de mirar atrás, me doy por enterado que se puede sujetar el recuerdo de los que se fueron en el primer oxígeno.

Este pesado papel ha cortado los omóplatos de la soledad, así como este alvéolo de último minuto;

ellos regresan con el aceite de su cabellera naranja.

Presiento que los ojos de todos se molestan para siempre:

como señal que nos macera,

como sombra que se embriaga en el cigüeñal de la vida,

como esta herida que se cierra, se abre y se llueve.

 

En la sonrisa de las cementeras del viejo Árbol de Arena,

inicio a divisar antiguos letreros, que dicen, por ejemplo:


“TUS RECUERDOS CONTIENEN DINAMITA

 SON PIEDRAS QUE SALEN DE TUS OJOS”

 

 Ahora el fuego se muda por extensos árboles.

Hasta las copas de los Veteranos de la Muerte

se lucen en el arrojo de la mejor pavesa.


En toda puerta se destilan los niños, en todo lugar un cosmos germina;   

mas todos revestimos el tronco del nuevo redondel.

 

La pereza del nuevo círculo (más epiléptico), deja partir al famélico acero.

Observo cómo se dobla el andar de la vida.

En cierta avenida se susurra:

 

“D e v u é l v e esta cicatriz”



LAGO CANTOR

 

Sé del mensaje de los labios que viajan secretos,

porque las plantas ya no envejecen y de verde ríen por verte.

Verdad del dialecto que sacude su color.

 

Mi desacato a la vejez pronta aún aprende a desnudar su cornamenta,

no existe el ahorcado vacío,

solo que me gusta atarme en los aleros del caracol,

gritando a todo ritmo.

¡CUIDADO!

¡EL SAPO YA VIENE CON EL SIGLO MENSTRUAL!


Carabinas y balsas rojas miden la intensidad del alcohol,

ahora mismo el primer médico baja de tus ojos.


Hoy se desvelan por primera vez:

el Avezado Porvenir, sus nuevas extremidades, el ahorco de sus llagas,

y la mano que todos pintaron.

 

Se retoma la propuesta telaraña,

con afinado alambre,

el Gallo Malabarista desenreda su sombrero;

él, dona su pico dilatado al cinema del camposanto.

Existen inmensos néctares en esta rosa acuchillada.

Mientras el espejo termina de abrochar el temor,

nuestra tierra se acomoda en la ternura.

 

Juego de aceites en el azar

para el cóctel del ave de legumbres.

 

Hoy el acendrado perfume de Altamesa

humecta la vida con aceitosos Bogas / peces de azul.

Algunos se mofan del encierro con el pan dormido




ARCILLA ALEGRA

“Se ríe en mí, sube con mis besos y amenaza al mismo cielo”

 

Es la explicación de como uno puede desatar el sol.

En sus manos infinitas, resbalan los aerolitos sin maldad.

Es largo el sueño de su boca.

El corazón se me anuda en la espera.

En la toma del mundo todo será de Arcilla Alegra.

 

A quién no se le olvida recoger el Llinqui (tierra alada) / Arcilla Nueva,

niña dormida que guardamos en las articulaciones;

lo raro es que florece en el accidente del agua curva,

por eso olvidé envolver su eterno pie.

 

Mi wawa de Arcilla Alegra, quería amasar su tiempo de amar.

A todos se nos ondula el equipaje del laberinto.

No llegará jamás la escarcha del cetrino malestar de horas.

Ella viene atando aquellos leños que se reparten solos,

en su fundo de cantutas, se adentra en sus brasitas,

deja escapar su alegría y aprende a subir como tijera de imágenes.

 

Viene fastidiosa la tráquea de la costosa ceniza,

ya se encuentra libre en la oración que se desboca;

pero llegas desobediente con la cera del remolino

y el extenso ciruelo de tus brazos.

Nadie puede detener tu sonrisa.

Todo metal posa de ingenuo, todo cinema se escapa.

                       

“SE COSEN BOTONES EN EL ABRIGO DEL DESTINO”

 

 


LOS TRASHUMANTES

 

Uno debe aceptar la muerte como un rápido devenir de alegrías.

 

Ellos cantan en el inicio del fuego como ungüento para inundar el dormir de la noche.

Vienen con los ojos llenos de fin para acomodar el oeste justo en el andar del solidario doblar del agua donde acechan la oración de los tubérculos para el crepúsculo.

 

Existe una guarida de sombras donde se acurrucan los añejos años,

la viene ensanchando el grito del Gallo Malabarista,

saben del destierro, las erizadas angustias del hombre.

 

Estos aquelarres afinados en el ojo de agua,

arremolinan el olor de la urbe,

se miran despacio tocando la primera imagen del espejo.

 

Los ojos de este noble tropel

desgarran su postura ante los nuevos huesos

son testigos:

sus ojos largos,

el barro del norte

y su extensa cabellera.



EL SILENCIO


Dejó sus rodillas y se fue a caminar alambicado,
dejó de lado el sudoroso imán de borrascas,
dejó un reloj para el viejo San Pedro de ojos grandes.

HOY… se cambia en los grilletes de cierta barahúnda dolida.

Por el puente de la Reina, alguien se mira adentro:
un espejo, un seno invertido,
 un poco de agua,
 un libro amaestrado,
 o quizá la misma tráquea que no deja de salirse.

Ahora vive preso del dipsómano tambor de recuerdos
y salta con los finos bostezos del hambre.

Permite que el estrépito se cuaje.

Seduce al sermón de las horas y sus valijas enfermas…

en fin,

                                    ¡Todo resultó muy afinado!

 

PINTA

 

“EL ARTE DE SER INVISIBLE”



Poemas extraídos del poemario El arte de ser invisible del escritor puneño Edgar Pacompia Belizario. El libro fue editado por Rupestre Ediciones e impreso en Arequipa en setiembre del 2023. El poemario fue presentado en la Casa de la Cultura de Puno, con gran acogida de público, el viernes 7 de junio del 2024, los comentarios del libro estuvieron a cargo de Bladimiro Centeno, Yudio Cruz y Mari Cruz Monroy Quispe.







Público asistente a la presentación del poemario

Imagen del gallo: Generada por IA