LLOCLLORA
Le pregunté al
horizonte
si vas al sur sin confesar,
lloc llo ra, brisa.
Me respondió,
lejana voz
se reprochó sin contestar
casi hizo que olvidemos enlazar
lloc llo ran, corrientes.
Aluvión de sal
salió a remontar, se echó a llorar.
Gota sonreía
con cierta ironía
así disimulaba saberse cristalina,
nervios angustiados, todos destrozados,
así maltratados, lloc llo ra, brizna.
Lágrimas
sagradas han sido derramadas
llora pedregal, musgo, matorral.
Sequías
furiosas, arrebatan en solo pellizco
divaga perdido, sin sentido, mentido
por poco, convencido.
Dejaron de llorar ríos.
SOY LLUVIA Y LA SED
Soy lluvia y
la sed del río rebasa,
pura nostalgia me abraza; soy viento
y hojas de árbol reencuentro,
al bosque me debo; soy tierra
y las grietas del mundo hacen eco,
mientras vuelo; soy fuego, ardo
por dentro y hay voces
a las cuales sólo les agradezco.
Llamas rojas
abrasan vientre,
le canto al universo; cosquilleo tu ombligo
y beso estrellas de mar; traspasaste
rincones íntimos con sólo escuchar.
Desde la
ventana de esta sed,
veo a caballos de agua galopar tejados,
bailan sus crines remansos y oleadas
bañadas de luna, donde medusas
del sueño son vigías, atentas resguardan
umbrales, aparentes desérticos; escudriña
el verso tu corazón árbol, escritor de fuego
cobijado por maestros de viento.
ANÓNIMAS
§
El noctámbulo
que conocí lleva flores a la tumba de un cualquiera; dibuja alas de murciélago
en las tres íes de inspiración y luego duerme colgado boca abajo cerca del
puente, allí estuve algunas tardes echando piedras.
§
Picol, Pachatusan, Ausangate,
Mama Simona, Salkantay cada paso me llevó a lugares sagrados quiero
traerlos a este altar de piedra y corazón, ofrendo aliento puro, invoco a
flores y abejas, si aún hay grillos ruego, vengan, nos acompañen; a caléndulas
persistentes y a buganvilias sobrevivientes de granizadas vuestras presencias,
maestras sabias, vengan a esta mesa; cada araña, hormiga, abejorro, mariquita y
mosca, presentes sutiles existencias con admiración y respeto he llamado,
agradezco con humildad de corazón su estar aquí.
Guardianes,
guías, protectores, gracias.
LAS EDADES DEL SOL
Manos ágiles y
pies descalzos
labios terracota para los besos,
olvido para las moscas suicidas.
Entre bambúes
y cáñamos
a la luz de unas velas,
las sombras saben de mí
porque sé de ellas y caminamos
laberintos a horas distintas.
Soy rocío en
un mar dulce,
cada día aprecio más a las telarañas,
sobre todo cuando llovizna y hay sol.
Soy luz
violeta de un as que dejó rastro
en el granito rosado,
soy eso que no puedes recordar.
Zurcí ataditos
de hierba, evocándote
entre dientes de león, pétalos de rosa
mosqueta, romeros, rudas, llantenes y
salvias. Le prendí fuego al amanecer,
le canté a la luna llena,
tuve hijos y tuve flores,
Alegría y Mayu.
Estos poemas fueron extraídos del poemario Trénzame
río a flor de cielo, de Soledad Aráoz Cartagena, publicado por Cisnegro
(lectores de alto riesgo) en su primera edición, 2026, entre México y Perú, con
un tiraje de 500 ejemplares. Agradecemos a la autora por concedernos la
autorización para reproducirlos en este espacio.
Nació en el Cusco en 1976. Es autora de los poemarios Detrás de cada hoja (2008) y Temporada de lluvia (2016), y ha sido incluida en antologías como Enero en la Palabra (Festival de Poesía del Sur Andino, Cusco, 2014). Los textos de Trénzame río a flor de cielo fueron escritos entre los años 2000 y 2025, y recorren los ríos, las montañas y la selva del sur andino y amazónico del Perú.
Foto: Kathrine Birch

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