domingo, 5 de abril de 2026

«ADIÓS ENIGMA TORNASOL»: Rosamel del Valle







«¿Y para qué ojos cuando todavía
falta inventar lo que hay que mirar?»


MEMORIA MONÓLOGO

Y vino el tiempo de la pequeña eternidad
La piedra en luz de lo que muere y resucita
Porque la duración es una gota de rocío
Con esto recordarás al pájaro que una mañana
Cantaba sobre el sol
Para que el árbol que protege tu sueño diera frutos
Mientras el mar desvestía a sus náufragos en mi cuerpo
Ahora el tiempo ¿cólera? ¿canto?
Está a las puertas de la casa del sol
Y el mar abre el pecho y conversa 
Con peregrinos terrestres vestidos de espumas
Doctores de la ley de la profundidad y del espacio
¿Así tomados de la mano nos iremos a las clínicas 
O a laboratorios en vez de hacia bosques ardientes?
"Se les conocía por retratos de otros tiempos
Un rostro y una sonrisa más sin nombre alguno
—el nombre se había borrado como se habían hundido 
Sus miradas en una visión inalcanzable—
E innecesario ya y caído del marco de la noche"
Debemos regar el corazón
Con estas memorias
Donde el tábano puso la daga 
Y la abeja la música 
Varillas de viento
Para golpear
El aroma muerto de la vida
Quizás exista aún la respiración
De una vertiente
De otro mundo
Transformándose en taladro para abrirse
Pero no enciendes el acto ni las palabras
Ya que muchos hemos ardido 
Junto a la zarza
¿No eres tú quien durmió por años
En un rayo de sol?
Yo solo inventé el vacío para que pasaras
Adán y Eva en el jardín ardiente
El hijo por nacer desde tus cabellos 
Yo el padre ciego
Conducido por el ruido del ángel
Hacia el exilio
Oh y en esa columna de cielos en equilibrio 
Tú
Con el cuello en llamas 
Con los ojos en viaje por desiertos
Con el corazón picoteado por pájaros
Y no era la hora que canta en los relojes
La hora que traen en sus alas las luciérnagas 
Sino la hora del sol en la ventana
Con palomas brillantes 
Que entran 
Y se paran en tus hombros
                                                    Se ve
Correr la luz que te reanima hacia mí 
Aunque se haya borrado el camino 
De todas las estrellas 
En la exaltación sin piedad de las palabras
De las palabras parecidas a fogatas en la lengua
En el reino de las burbujas encantadas
No lo olvides
El tiempo
La familia duerme debajo de un árbol no lo olvides
La cena es la visión sin apóstoles 
Los sueños flotan sobre la arena por la noche
Los quehaceres mágicos no lo olvides
Se pegan a la goma de las plantas 
Y las plantas se doblan hacia la red del vacío
Con la idea de resucitar no lo olvides 
La vida hierve a fuego lento
Y la muerte no lo olvides se adorna los huesos
Con meteoros
Mañana las ciudades
Empezarán a alejarse unas de otras
Entre llamas
En la danza de la permanencia secreta
No lo olvides aunque el hombre esté ahora
Irritado con su propia sombra
Con el hueco
Donde a toda hora   se resecan sus palabras
El gesto de mimo para la resurrección 
El acto del fruto verde todavía 
Dispuesto a no saltar hacia la noche
Aun tentado por las trompetas
Y la solemnidad del Juicio
O por el prometido exilio angélico
No lo olvides canta
En el éxtasis matutino
Canta con una rama encendida en cada mano
Predice las hermosas catástrofes
Soñadas en tu infancia 
Detiene el vuelo de los pájaros que emigran
Florece como un coral en el centro del océano
Viaja hacia la casa solitaria
Carcomida por la niebla
Ahí está tu imagen en mi imagen
La risa de los amigos muertos o a punto de morir
Los padres cubiertos por la harina
Con que fuimos formados
Y la campana que es porfiada
Respiración del tiempo
Dormida estás lo imagino y tu sonrisa
Es el movimiento de las abejas que son mis años
Las cuerdas de los días que me sostiene el cuerpo
¿Y de dónde sale la mano luciente?
¿La voz parecida a la de los frutos en la rama?
¿La música del árbol más alto que la tierra?
Oh poderoso vacío
Adiós sin adiós
Universo de silenciosas fronteras
"En otro tiempo
Quise iluminar el color de la noche
Secreta purificación y diálogo con el origen
De sombra a sombra
¿Creció el corazón?
¿Fue más liviano el cuerpo?
¿Compartí la soledad sin ojos?
                                                            Tenaces
Espaldas salieron a mi encuentro
Y ni la muerte hablaba un lenguaje distinto"
Tú dices:
"La luz es un pájaro muerto en tu espalda
La vida se baña en el río de las lágrimas
No duermes
Sueñas hacia el país donde soy la sonámbula
Bajo el cielo de vidrio
Una sola vida
En mí para ti
La soledad de la mujer de Lot
La del tiempo por la Via Appia
                                                    Cipreses
Y el polvo en torbellino de las legiones
Resurrección resurrección
Cuerpo y sombra en un mismo nido"
¿Recuerdas? No lo olvides
Todo está ahí
Y dudo si cantar
O morir.




VIAJE A BEAR MOUNTAIN


Mi sombra y tu sombra
Hablaban del sol extranjero
De la caja de música que todos
Llevan debajo de la lengua
En el país del corazón colgado
Sobre la ciudad
Entre dos ríos apretados de gaviotas
Y aceitosos remolcadores
                                              La vida
Se agrieta en los barcos con paseantes
Vistos más de una vez
En las salas de espera de los dentistas
No importa porque el cielo no ve
Y los colores de las orillas son el eco
De colinas que nunca existieron
                                                            Eso sí
Al mirar hacia Manhattan se muere
Y no ahí donde el río Harlem
Desposa al East River y al Hudson
Mientras el sol es el ojo que mira 
Sin dejarse mirar
Y las gaviotas almuerzan con pescado al aceite
Con gotas de gasolina
"¿Y por esto me he perdido el sermón de Mr. Evans?"
O "Se ven un poco femeninos los atletas de a bordo"
Desciende desciende
Cielo carcomido por nubes
Desciende al mediodía en Bear Mountain
Si no te lo impiden los atletas y el fonógrafo
Y a quien no le gusta soñar 
Aun en estos tiempos
De catástrofes amplificadas
Por radios y periódicos
Desciende desciende cielo invisible en Manhattan
Mi corazón está sucio
Con el humo que trajo la primavera
"No digas que se ama menos este año que el año pasado"
"Mi anemia viene de tanto ir a Belmont Park
Por un Carry Back que apenas devuelve la plata"
Hudson hermoso río
Tu furiosa espuma
Me impide ver las carreras de peces allá abajo
Esta música no es la de Alabama ni la de Arkansas
No hay violín pegado a una voz de vaquero
Y yo debía saber el nombre de todas las canciones
Y el nombre de todas las mujeres
En cambio el río reconoce el nombre
De cada una de mis arrugas
Hermoso río Hudson
Reclina tus ramas sobre el hombro de las orillas
Y recuenta los ríos cantantes de mi país
Las montañas con velos musicales
Los volcanes que se lavan los pies en el mar
Una sonata de Mozart
                                                                        Acércate
Horizonte poblado de animales de color
"El jazz es el ungüento feliz
En el barco y en todas partes"
Los signos del zodiaco me lo habían dicho

Y te amo a causa de ellos
A nadie amaría más 
Puesto que mis visiones vienen de ti
Hasta lo que he descuidado
Cuando el tambor de la noche me ensordece
Me escuchas hermoso río Hudson
A pesar de los dolores musicales del fonógrafo
Viejo amigo con quien se juega a las cartas
Entre un gin o un whisky
Ahora me resulta gracioso tu viaje a China
Con ese loco navegante
                                                                Estas rosas
Deshojadas sobre el fuego 
Me impiden ver al rey rodeado de peces
Pero se ve la música
Se ve algo parecido a tu corazón
Devorado por el sol
¿Nunca dejaré de oír el órgano del tiempo
Sacrificado en el resplandor de la noche?
¿Y esta helada compañía de origen?
¿La sonrisa con una daga en el centro?
Recuerda el grano enterrado en el vacío
Criatura ahora entre resplandores
Hijo aquí está el sol y no me esperes
Y tú abre la tierra de par en par
Tú la madre con un planeta al cuello
"Nunca vi antes el cielo
Ni supe comunicarme con las espumas
Un río un cielo
Yo que soy un buen tigre comedor de jacintos"
Explica explica 
En el Greenwich Village
Yo tocaba el acordeón 
En pleno Washington Square
A veces con Jack o con Bill
O con el fantasma de Emily Dickinson
Porque abrir el corazón he ahí un acto de magia
Y el cielo se abre como alas de flamingo
En viaje también 
                                            Tú preguntabas 
"¿No hay sol en tu país? Tus pies 
No saben más que andar por el mar"
Otro tiempo otro tiempo
Siempre el mismo es cierto
Pero es posible levantar una casa de varios pisos
Así se lleva el cuerpo con varios soles
Una mirada con varios océanos
Una vida con varias muertes
                                                        Nostalgia
Eso somos
Una mañana junto al Sena
Con la llovizna abrazada a los castaños
Eras Madame Miralasflores 
Entre los vendedores de libros usados
Y el amor está por reinventarse de Rimbaud
En la iluminación lejos de mí
Y cerca del Sacrè-Coeur
En el Père-Lachaise para un entierro
Y en el follaje de los castaños
Dormía Felix d'Arvers
Oh tú la desconocida aún
Ojo entre mis bosques llenos de luciérnagas
Cuerda de Palestina
En mis huesos
No abras la puerta que da hacia ese trance
Los gladiolos sonríen recordándonos 
Y tú lo sabes hermoso río Hudson
Por tus líquidas espaldas vamos
Hacia Bear Mountain
Era curioso ver ese cuerpo lleno de peces
Tatuado por supuesto
Se le inflaba el mar debajo de la piel
¿Fuegos artificiales en los oídos?
Tal vez en tu país ya que en el mío
Hay más naturaleza
Volcanes con el corazón tatuado
                                                            Podrías
Entrar conmigo en ese paraíso
Aunque 
Tu modo de respirar es seguir en silencio
De los barcos hundidos que navegan
Por el fondo del mar
Oh amor enlazados a todas las cosas
Amor
Parecido a las plantas
Que me ahogan mientras duermo
Fábula
Mar con delfines debajo de mis párpados
Decapita tu antorcha
Muele los huesos de la noche que me sigue
Apaga el diálogo entre el oído y la tierra
Devora la parábola del pastor y el trueno
Apenas descifrable
Pero no reúnas las ovejas debajo del árbol
Ni opongas el árbol a mi gozo 
Mujer
Sed y música
Quiero dormir y muero entre tus rodillas 
Así desciendo a las raíces
Y canto para ti 
Para no deshacerme 
Tigre rayado por el sol
Busco ciego los hoyos mágicos
Que abrí con palabras
Angelicalmente
Para no olvidar que estoy seguro que existes
Y que estuve por tanto tiempo
En bosques con cantores disfrazados de antorchas
En la vieja taberna donde te amé 
Junto a la montaña ruidosa
Ahí donde dancé sin huesos
Al compás de olvidos y acordeones
Como el extranjero 
Que muestra con alegría sus anillos
Ahí con castillos de fogatas a lo lejos
La danza
De mi muerte
En resurrección al tercer día
Con los guardias atónitos 
                                                El invierno
Trajo su propio acordeón 
Y cada aldea torres y campanas
En la Alta Savoya
No lejos de la sonrisa de los edelweiss
Qué frío era entonces pensar en el fin
En el fin de la vida
Y en el pecho las flores de la montaña
Con la que se alejan tantos muertos
                                                                    Las he visto
En mi país y no se parecían —no
No hablo de los edelweiss
Sino del fin del mundo
De esa música para difuntos—
Porque eran labios de ríos y volcanes
El infinito
Aunque a veces muertes
Como en cualquier país o en cualquier museo
Muertes que debo olvidar por respeto al Mont Blanc
Por amor al color verde y por el amor 
De Chopin en Chamonix 
                                                Descansa
Del insecto que soy en tu sueño
Estás sentada y duermes como un árbol
Y yo
Enterrado en Lynbrook
                                                Recuerdo
Que sentías horror por los museos de cera
y Aquí en Bear Mountain
Te habrías muerto. 





CANTO AL SEXAGENARIO SONRIENTE


Hay un ojo solar en el muro
Y tu imagen nada al revés hacia ti mismo
Gracias a oscuros accidentes 
                                                           El ojo
De la nostalgia
La joven con agujas en los párpados
Nos visita cuando no estamos
Cuando hemos salido en busca de palabras
Desterradas de la lengua
Nunca estamos
Mientras el tiempo dice
La soledad es un diamante
Y lo amamos
Como la vieja dama de cicatrices
Lo usa para resucitar salones 
¿Dejamos la vida sin despedirnos?
Los años los años 
Acuérdate de poner en orden tus papeles
Elegir el número que te identifique 
Y vivir todavía
Sin ningún misterio gozoso
El cielo
No tendrá puertas para ti
                                                ¿Para qué 
Tener un ojo solar en el muro?
Mi lengua es un laberinto
Me lo dijo Edith Wharton en el Bar Costello
"Los astros son un aroma secreto 
en el vaivén humano"
Mi pecho es una caverna
Con animales y pájaros clavados en los muros
Y recuerdo que está nevando 
Porque el frío es un humo azul
Y porque las palabras no se parecen a la lengua
Ni el canto se parece a las golondrinas
Tampoco los sueños se parecen al mar
No lo quieres creer 
Pero en mi boca hay un tren que viene de ti
Una vida que ha perdido el imán obsequiado 
Una muerte de otro tiempo 
                                                    que danza con antorchas
Para que insectos sin nombre
                                                        canturreen en mis manos 
Y un recuerdo tejido por abejas 
Se acueste en mi lecho                                       
Para que mi cuerpo
¿Para qué si mi cuerpo es el vacío?
No te preocupes
Todas las respuestas
Se han ido en busca del sol a las montañas
En alguna parte de mí florecen naranjos
No tiembles por estas semejanzas 
Ya que no has hecho otra cosa
Que decapitar los sueños más hermosos
Para pasarte por la tierra envuelta en un rayo
Oh en estos tiempos difíciles los astronautas 
Son los únicos paseantes solitarios
Aunque los predicadores hablen de un cielo agujereado
Lo decía una señora 
Creo que se llamaba Evelyn Starnes 
Nacida en un barco en viaje hacia Tahiti
                                                                                Y yo
Sueño con los naranjos en el patio de una isla
Y en mis costillas hay luz todavía
Mientras el prestidigitador
Extrae princesas de su sombrero
En Coney Island 
Y la señora del hipopótamo 
Da a luz a su tercer hijo
En el jardín zoológico del Bronx
Amor amor
Después de los sesenta 
Se empieza a preguntar 
No respondas
Aunque todavía la lluvia juegue las cartas con las hojas
Aunque Brígida siga escribiendo cartas desde Europa 
Aunque el corazón no pueda aceptar más alfileres 
Cierra la puerta al gusano
Disfrazado de sol
En tu jardín.




ALELUYA POR UNA JOVEN NEGRA DE HARLEM


Vi tu estrella 
Narciso negro en Harlem
La vi y me miró en la boda negra de Caroline Bowser
Reina enjaulada en su reino
Las palabras del pastor vertían oscuro aceite
El traje de novia era blanco como tus dientes
Blanco el ojo de las lámparas
Y cuando el pastor dijo
"El alma no tiene color y el cielo tampoco"
Se desprendió hacia mí una de las joyas de tus ojos
"Tu color es el color de amor", dije
                                                                    Porque
El pastor había dicho también
"No olvides que el color de tu carne es el vino    
                                            en la mesa del señor"
Y creo a Caroline y a ti
Y creo oír correr todavía el manantial que venía de
                        tu boca a mi boca como desde una noche incendiada
                        y no lo olvido porque estás en mi corazón como
                        el ojo de cebra de una estrella
Porque cantabas para tu dios y para mí
En el templo el domingo
Y no olvido el geranio moribundo
abierto en tu garganta y en el himno
"He venido a ser como un vaso perdido"
                                                                            Y recordabas 
La premonición del salmo 31
No por Caroline sino por ti
                                                                            Y me torné
En pájaro enfurecido
Llamas echaban mis ojos por esa angustia de azucena 
                        en espera
De sol en secreta batalla con las nubes
De luz por extinguirse
Tú estabas ahí y yo estaba ahí
"Todos nos iremos en ronda con Caroline en el himeneo
                            gozoso porque a la noche nos parecemos y radiante
                            es la noche de Harlem"
Y tú pasabas sobre mí con la vibración de la joven 
                                 equilibrista del circo Barnum
El vaso flotante del salmista
Pasabas de la vida a la muerte de la muerte a la vida
Y abeja eras para mí y la palabra de amor dejada por 
                                la noche en mi ventana
Era tu boda y me dolía
Me habías abierto el corazón con un alfiler
Llamé a gritos a mis naves lejanas 
Y no era negro el amor sino terrible
Lo decía el mundo estupefacto
Lo decían mis huesos alcanforados en la iniciación  
                        de los duelos
Perdido ya el geranio de tu boca
                                                                "El sueño final"
Dije con el moribundo 
Y no era tu boda no
Y con el mismo alfiler imantado cosí mi herida
¿Podrás recordarlo ángel negro de Harlem
En el aleluya por Caroline Bowser?
¿Podrás dialogar con aquella mirada perdida
Flotante en el templo
Suspendida sobre ti
Mancha solar en celebración?
Después del diluvio
Se bebía y se cantaba
¿Quién podría cambiar el color del vino?
¿Quién pondría falsa constitución sobre el canto?
Abraham Lincoln estaba ahí 
Y la noche era de algodón
¿Recordarás?
Ebrio estuve oh joven sin nombre 
Mujer sentada al lado de mi estrella
Ebrio en una de mis muertes
                                                            Y pasabas
Con el viento de Harlem entre los labios
Con la huella morada de las viejas cadenas en las 
                        muñecas
Con el canto de los algodoneros en tiempo de blue
"Algazara habrá en el reino
                                                                    Aleluya
El amor ha venido corazón lámpara
                                                                    Aleluya
Después del espíritu comunicante de Caroline mío es el canto
                    canto de bodas de las vírgenes
                                                                    Aleluya
Mirada fui por dos ojos extranjeros en el templo y
                era un pájaro enfurecido aunque sonriente para mí
                                                                    Aleluya
Oh tía Prudence y pastor Thompson conductores del
                vaso perdido en el aire ya no soy una flor
                                                                    Aleluya
Vino el amor incendiado en los ojos del extranjero
                y se abrió el amor para mí y ahora diviso las
                puertas del reino
                                                                    Aleluya
                                                                    Aleluya
Y no habrá sido un sueño tía Prudence pastor Thompson
Yo estaba lejos y míos eran los himnos de la soledad
                y del retorno
Mío era el sol de la separación
Mía la noche con fogatas y coros que acompañan el
                retorno
Mía la visión flotante 
El vaso que comunica ausencia 
Míos los temblores y los exorcismos
Y ella de cielo en cielo
Con otras manos alrededor de su garganta
Con otra boca sobre el manantial
                                                                    El estío americano
Se iba y el invierno del norte llegaba y saludaba 
Oh tú
A quien llevo tatuada en mis costillas
Vacía en mi copa del vino que te enciende
Comunícame el vapor del narciso y del heliotropo
La vida se desborda la muerte se desborda 
Y lo que fue violín y lo que fue banjo de la boda
Me ahorcan en el recuerdo de aquel día
Cuando me miró tu estrella
                                                        Ahora
Levántate y anda domador de visiones
Ella viaja hacia las plantaciones celestes
Y celestes himnos la ciñen con la sonrisa del
Mesías 
Ella era la vida y el amor y la anémona 
                                                                        Aleluya
Y aleluya por mi corazón 
Que es en su amor y en su recuerdo
La muerte 
Más muerte
Que la muerte
En el vaso flotante
Del salmista.





ROSAMEL DEL VALLE

Nació en Curacaví, Chile, en 1901. Se llamó Moisés Filadelfio hasta que un amor juvenil —Rosa Amelia del Valle— le prestó el apellido para la eternidad. Fue linotipista. Sus manos aprendieron a convertir el plomo en letras mientras la poesía le crecía por dentro. En los años veinte, caminó la bohemia santiaguina con Neruda y Huidobro, fundó revistas que morían al segundo número y quemó su primer libro por imperfecto. La vida lo llevó a Nueva York, donde trabajó en la ONU y encontró el amor. Regresó a Chile en 1962. Murió en 1965. Dejó versos donde el vacío es un pájaro y la resurrección, una danza.

domingo, 29 de marzo de 2026

Vanessa Ponce: «POLARIDADES»





Vanessa Ponce no describe: sangra sobre el papel y lo llama poema. "Cada poema es un poco de piel" —lo dice ella misma, y uno le cree porque se nota. Se nota en El vuelo, donde un poema muerto entre los dedos termina siendo amanecer. Se nota en Intensidad, donde el pecho desollado y necrosado se reconstruye, irónicamente, justo después del deceso emocional. Se nota en El mitómano, que es quizás el más feroz del libro: un ave que come palabras ajenas y las vomita en otras bocas, y a quien la hablante casi destroza —casi. Se nota también en Arco devoto, que rebosa ternura, las risas del hijo como burbujas que rompen el suelo, el llanto como charco de cloro que hay que enjuagar.

No hay aquí ninguna voluntad de ordenar el caos. Al contrario. La contradicción es el método, la ambivalencia es el músculo. Luz y oscuridad cohabitan sin resolverse —como tiene que ser, como duele que sea.

Hay momentos en que el libro respira. Pero son pocos, y bien puestos. Polaridades no es un libro tranquilo. Es un libro vivo, que a veces muerde. Lo editó el Centro de Estudios y Capacitación Ágora, en Arequipa, en junio de 2024.




EL VUELO


Hay un poema muerto entre mis dedos 
se quema lento y me disuelvo 
para encontrar respuestas. 

Avecillas caminan sobre mis sienes 
rasmillan la conciencia con delicadeza. 

Los puños que golpean desde 
adentro mi pecho 
se desenredan para abrazarme. 

Aquellas amargas lágrimas 
brillan cristalinas esta noche. 

No hay disfraz cuando estoy contigo
y la luna tierna como madre 
se esconde en su velo 
para mostrarme el amanecer.




INTENSIDAD

Lastimero es el viento 
que sopla en mi pecho desollado 
desarma el nido de válvulas que ahí reside, 
el día sobrevive en mi mirar 
de espinas, pestañas y cenizas. 

Me revuelco en la derrota, 
contemplo el nacimiento de los días 
y en este ciclo 
el pecho necrosado, irónicamente fortalecido 
se reconstruye, 
no hay dolor después del deceso emocional.




ARCO DEVOTO

Tus risas son burbujas 
que vuelan sobre mi cabeza 
rompen el suelo al caer 
me dejan fuera de este espacio. 
Me llevan al jardín de dulces hibiscos, 
en donde naciste,
arropado en tul de mis entrañas. 

Tu llanto es un charco de cloro 
el cual tengo que enjuagar, 
limpiarte de todo mal. 
La continuidad que irá destiñendo 
mis cabellos y agrietando mi piel 
será la misma que cuente nuestra historia




EL MITÓMANO

El ave oronda, alimentaba y llenaba el espacio 
entre mis costillas. 
Escondida entre los anaqueles la encontré,
palideció de vergüenza. 
El ave canta y escucho todas las mentiras 
que hizo volar y germinaron en otras bocas. 
El ave come palabras mías, 
las vomita sobre alguna que otra cabeza, 
de alguna que otra ave que se alimenta de vómito. 

Embebida, se estremece, se estremecen juntas 
creyendo que son libres. 
Embebida está la avecilla que se esconde en mi jardín. 
El ave canta y escucho todas las mentiras 
que hizo volar y germinaron en otras bocas. 

Que ganas de partir sus alas 
de hacerle conocer el silencio. 
Pasó por mi mente 
concederle la paz que tanto busca, a patadas. 
Pasó por mi mente 
y ahí se quedó. 
Pasó la noche, amaneció también su salud, 
se agitó oronda entre el viento, 
se marchó a seguir contando cuentos.



VANESSA PONCE

Psicóloga nacida en Arequipa. Es autora del poemario Polaridades (2024). Su trabajo literario explora las emociones, los vínculos y las dualidades de la experiencia humana. Actualmente, desarrolla nuevos proyectos literarios y ejerce en el ámbito de la salud mental.

Foto: Ekaterina Belinskaya

martes, 10 de marzo de 2026

LEMY MARZOLINI: «NUEVOS POEMAS»




Nos topamos con un poeta que escribe como quien enciende fósforos en la oscuridad. Lemy Marzolini, juliaqueño del 90, suelta la mano y deja que las palabras ardan con vida propia. En sus versos hay un árbol que arde en el espejo, un camello opalino guardado en el bolsillo para los días de tornado, una golondrina terriblemente hermosa que nos pregunta si estamos vivos. Hay también una bandera-cicatriz, hecha de la misma materia que los recuerdos de la niñez, y un hechicero en un parque olvidado que no logra calmar el llanto del mundo. Es una poesía que duele con lucidez, que desciende a la montaña y vuelve con el corazón convertido en candelabro.

Estos cuatro poemas forman parte de Retazos de Papel V  (2025), una antología que reúne voces necesarias, compilada por Ángel Paima y publicada por la Institución Cultural Flor de Amancaes (ICFA) junto a la Editorial Apogeo. Para leer con el oído cementerio y el pecho siempre dispuesto.


LUCIÉRNAGAS

Yo canto y navego en la brújula del dolor
Reajusto el sol
Me fundo en el resplandor del bonsái 
Mi única bandera es este árbol péndulo que arde en el espejo
Incendiaré mi barca
Asesinaré al heresiarca de la montaña
Descansaré a la sombra de mi sombra
Incendiaré miles de luciérnagas suspendidas en el cielo
El tiempo ha terminado y abedules rojos adornan mi camino
Descenderé de la montaña y depositaré mi corazón en un candelabro.



LÁPICES ROTOS

¡Observa esta hermosa golondrina y dime que no estás muerto!
Tienes la certeza de mundos extasiados, mundos ensimismados en hachas en el pecho
El puente que te sostiene se balancea delicadamente en tu memoria 
Brillante tormenta que desciende a tu fango, a tus urnas, a tus lápices rotos,
a tu estatuilla del sol quemando, a la foto borrosa donde no aparece tu madre
El camello opalino que tú siempre llevas en el bolsillo para liberarlo en el oasis de tus tornados
La máscara que tiene tu rostro escondido en el plexo, en los entresijos de las cuerdas de cientos de violines
Ese templo que alimenta tus visiones de meteorito
Es la resaca de las noches azules cuando vienen los demonios y azuzan las sensaciones de libertad que no logran limpiarte las lágrimas 
¿Vas a llevarte tu último dibujo, tu abrigo gris, tu camello opalino?
Llévate el mal y las espinas que pueblan tu habitación y las páginas en blanco que olvidaste dibujar 
Veo que brillan las flores que corté para ti
¡Por favor, observa esta golondrina terriblemente hermosa y dime que no estás muerto!



BANDERA-CICATRIZ

¿Es esta la bandera-cicatriz hecha de la misma sustancia que tus recuerdos de niñez?
Guitarras sonámbulas desperdigadas en tu habitación
Miserable mancha que se evapora en la casa del basilisco
Mi delirio, templo sosegado
La trágica caminata al filo del cuaderno y del bolígrafo
¿Has encontrado el traje asesino, la baraja, el cuchillo?
Miles de aves bordadas en el cielo relampagueante 
Muchos hombres-heridas estampados sobre la muralla esférica 
Observa fijamente el fuego absoluto que detenido está en la cabeza del puercoespín
Noche laúd, puñaladas certeras, destierro pendular 
Pluma elegante que resiste el principio de los días 
Bien, ahora solo posees la bandera-cicatriz y has perdido para siempre los recuerdos de tu niñez.



EL HECHICERO DEL PARQUE

Luminosas islas artificiales-suicidas han sido rodeados por abismos fríos y el sol que se apagó de pronto
Pensamientos del sí no, esto te puede doler mucho si no logras ver la caída de la evasión
El girasol murciélago que toca el oboe cuando se ha desprendido de la madrugada azul 
Cientos de estrellas cansadas buscando el dormitorio eterno 
Luminosas islas artificiales-suicidas han sido rodeados por abismos fríos y yo aún no logro calmar el llanto del mundo
Todo esto sucedía mientras tú dormías de madrugada en un banco de un parque olvidado.



LEMY MARZOLINI
(Juliaca 1990)

Escribe poesía desde la adolescencia. Publicó sus poemas en revistas y webs de literatura, la misma que lo salvó de una profunda crisis existencial. Participa en eventos y recitales poéticos del sur del país. 


Pintura: Zdzisław Beksiński

miércoles, 25 de febrero de 2026

«NOMBRAR LAS GOTAS»: Sarah Gonzales Añez





Nombrar las gotas es entrar a una casa hecha de agua y de huesos. La poeta boliviana Sarah Gonzales Añez (San Ignacio de Velasco, 1994) construye en su tercer poemario un universo donde el dolor no es un abismo, sino un ciclo: llueve, inunda, limpia y, finalmente, nombra.

Con una voz que es cuerpo y que es muchas ("soy una sola y no me reconozco", advierte), el libro transita desde la intimidad de la ducha hasta el ruido de la ciudad, desde el crujir de las costillas que "se desintegran para que surja el hombre" hasta la ternura de una abuela que dobla un mosquitero. Hay una arqueología de lo pequeño aquí: hormigas, moscas, polillas y el silencio de un perro que deja de ladrar. En Cosmoedro nos gusta mirar el universo desde las grietas, y este libro es un prisma perfecto para hacerlo.

Publicado en 2025 por el Proyecto Editorial Convergencia en La Paz, Bolivia, bajo el sello de la Colección La Casa de la Jauría, esta primera edición cuenta además con ilustraciones de portada de Khorimaya Adriana Z. Delgadillo y diagramación de Nelson A. Terrazas Vega. Les comparto cuatro gotas de este poemario que me atravesaron.



PREMONICIONES


He tenido un sueño luminoso: 
todas las hormigas venían a mí 
con un grano de azúcar en las patas, 
entre saltos escondían intenciones 
de llevarme cargada en sus crujientes lomos. 

Trepé sus antenas, 
tuve miedo de que encontraran 
mis ojos cálidos de luz. 

Qué desastre descubrir 
que los años no trepan en los huesos, 
el frío calándonos 
es el vacío de los que se fueron. 

Pobres las hormigas, 
desconocen que no cargan nuestro peso. 
Nos hemos ido. 

Sí, pobrecitas las hormigas.



INCIERTO


La única certeza de mi nombre 
es que me lo dio mi madre. 
Nací la segunda vez 
que guardó el tiempo en su vientre. 

Cómo sabe acurrucar 
mi cabeza entre sus manos 
cuando una tormenta roja 
se desliza en mis venas. 

Mi madre es 
una palabra sólida. 
Una piedra bañada de río 
vestida con el musgo de sus orillas. 

Yo la corono 
reina del páramo 
desierto de días. 

Ella me recoge 
cuando soy rama 
y caigo en la corriente, 
sabe que no tengo idea 
de cómo nadar en sus aguas. 

Mi madre suele ser un árbol 
que se incendia de amor, 
sus astillas son los segundos 
 que tardo en despertar 
cuando el fuego me quema.


ANATOMÍA


Mi abuela tiene muchos huesos, 
tal vez en alguno esté la infancia 
que no recuerdo 
dónde dejé escondida.




DESDE EL TEJADO


Niñita, mira, 
todos los días 
viene a mi casa una estrella 
se rasca la barriga con sus puntas brillantes 
y deja que la acaricie desde el tejado. 
La noche me contó que antes de ser amarilla era gris, 
se alimentó del vuelo de mil búhos 
y recorrió los océanos para volver. 

Vamos, niñita, 
la estrella espera por tu caricia, 
dentro de unos años 
la tierra será un cubo de hielo, 
dormiremos dentro de bolsas de yute, 
los cielos serán el manto 
que tendremos para cobijarnos del olvido. 

Niñita, 
¿te dan miedo las alturas?, 
Recuerdas el vacío de la caída, 
su hondo palpitar dentro de tu pecho. 

Niñita, 
no has querido subir al techo, 
dejaste que tu memoria oscureciera 
los recuerdos de tu brillante estrella, 
no le has dado una caricia en la frente 
como en los buenos días de enero, 
al calor de tu mano duerme 
el deseo intacto 
que no pediste al cometa luminoso, 
se estrelló contra tu tejado.



SARAH GONZALES AÑEZ 

San Ignacio de Velasco, Santa Cruz, Bolivia, 1994. Es comunicadora. Publicó los poemarios El vacío más allá de tus manos (Literatelia, 2025), Nombrar las gotas (Proyecto Editorial Convergencia, 2025), Infancia de pájaro (Fruit Salad Shaker Ed., 2022) y Muralla rota (Literatelia, 2020). Sus poemas han sido incluidos en publicaciones, revistas y antologías literarias internacionales, en ediciones impresas y digitales. Ha participado en festivales y eventos literarios en Bolivia, Argentina, México y Perú.


Foto: Mario Jr Nicorelli

martes, 20 de enero de 2026

«3 POEMAS»: Yeni Mamani








MÁSCARAS



Los hombres
han nacido huérfanos
sin un acento o un verbo propio.

Los hombres han muerto
en silencio,
en los extremos de nuestras heridas
no habitan los hermanos.

Los hombres han muerto
y los cadáveres atados a sus espinas
llueven en los páramos de dioses sin gloria,
sin un rostro, sin una NACIÓN.

Los hombres han muerto entre las calles,
y en las esquinas de cementerios vacíos
no tienen un funeral,
las máscaras que nos hicimos de sus miradas, sus miedos
no tienen un nombre,
solo son metáforas.

 



EXTIRPACIÓN


Yo no sé extirparme los demonios, convertir mi esqueleto en una figura de barro, beberme sorbo a sorbo la figura del hombre de las flores.

Yo no sé de aquel huérfano de padre que no quiso tener un hijo, que ahogó su pena en lo amorfo de la tierra hasta suprimir las arañas invertebradas a las que le huyen mis huesos; de los pozos profundos sin deseos, de los monstruos que dibujan mi soledad en los cuatro puntos cardinales de mi habitación velando un vientre ausente e inmaduro sin un latido, suplicando un perdón a los que hoy han muerto en mi extraño corazón.




POEMA 12


Sentada en el rincón de mi agitada nostalgia sueño el vuelo de un diente de león, de las flores que reposan en el cementerio en el que me encuentro.

Sentada en el rincón de mi memoria voy cavando mis entrañas, sostengo mis eneros en lluvia y el corazón en modo mecánico, (aquí tengo todo mi esqueleto) y con la danza misteriosa de un otoño que se avecina muero en la cacería de mi joven corazón.

Sentada en el rincón de este esqueleto, voy comprendiendo el suicidio de las rosas, el significado de un árbol que crece en un sueño efímero de medianoche. de los frutos de un miedo indecente que se ahoga contra el muro de mis propios sueños.

Sentada en el rincón de la muerte veo pájaros grises que se asoman a este antiguo corazón en silencio.



YENI MAMANI
(Huancané 1992) 

Amante de las causas perdidas, la muerte y algunos libros que aún no concluye, forma parte del Colectivo de poesía “Orbituario - Puno” y la Comisión Especializada de Literatura Puno. Parcialmente vive para no cumplir su pacto con la Parca y contar algunos números de este calendario humano. 

Imagen: Serhii Volyk