Nos topamos con un poeta que escribe como quien enciende fósforos en la oscuridad. Lemy Marzolini, juliaqueño del 90, suelta la mano y deja que las palabras ardan con vida propia. En sus versos hay un árbol que arde en el espejo, un camello opalino guardado en el bolsillo para los días de tornado, una golondrina terriblemente hermosa que nos pregunta si estamos vivos. Hay también una bandera-cicatriz, hecha de la misma materia que los recuerdos de la niñez, y un hechicero en un parque olvidado que no logra calmar el llanto del mundo. Es una poesía que duele con lucidez, que desciende a la montaña y vuelve con el corazón convertido en candelabro.
Estos cuatro poemas forman parte de Retazos de Papel V (2025), una antología que reúne voces necesarias, compilada por Ángel Paima y publicada por la Institución Cultural Flor de Amancaes (ICFA) junto a la Editorial Apogeo. Para leer con el oído cementerio y el pecho siempre dispuesto.
LUCIÉRNAGAS
Yo canto y navego en la brújula del dolor
Reajusto el sol
Me fundo en el resplandor del bonsái
Mi única bandera es este árbol péndulo que arde en el espejo
Incendiaré mi barca
Asesinaré al heresiarca de la montaña
Descansaré a la sombra de mi sombra
Incendiaré miles de luciérnagas suspendidas en el cielo
El tiempo ha terminado y abedules rojos adornan mi camino
Descenderé de la montaña y depositaré mi corazón en un candelabro.
LÁPICES ROTOS
¡Observa esta hermosa golondrina y dime que no estás muerto!
Tienes la certeza de mundos extasiados, mundos ensimismados en hachas en el pecho
El puente que te sostiene se balancea delicadamente en tu memoria
Brillante tormenta que desciende a tu fango, a tus urnas, a tus lápices rotos,
a tu estatuilla del sol quemando, a la foto borrosa donde no aparece tu madre
El camello opalino que tú siempre llevas en el bolsillo para liberarlo en el oasis de tus tornados
La máscara que tiene tu rostro escondido en el plexo, en los entresijos de las cuerdas de cientos de violines
Ese templo que alimenta tus visiones de meteorito
Es la resaca de las noches azules cuando vienen los demonios y azuzan las sensaciones de libertad que no logran limpiarte las lágrimas
¿Vas a llevarte tu último dibujo, tu abrigo gris, tu camello opalino?
Llévate el mal y las espinas que pueblan tu habitación y las páginas en blanco que olvidaste dibujar
Veo que brillan las flores que corté para ti
¡Por favor, observa esta golondrina terriblemente hermosa y dime que no estás muerto!
BANDERA-CICATRIZ
¿Es esta la bandera-cicatriz hecha de la misma sustancia que tus recuerdos de niñez?
Guitarras sonámbulas desperdigadas en tu habitación
Miserable mancha que se evapora en la casa del basilisco
Mi delirio, templo sosegado
La trágica caminata al filo del cuaderno y del bolígrafo
¿Has encontrado el traje asesino, la baraja, el cuchillo?
Miles de aves bordadas en el cielo relampagueante
Muchos hombres-heridas estampados sobre la muralla esférica
Observa fijamente el fuego absoluto que detenido está en la cabeza del puercoespín
Noche laúd, puñaladas certeras, destierro pendular
Pluma elegante que resiste el principio de los días
Bien, ahora solo posees la bandera-cicatriz y has perdido para siempre los recuerdos de tu niñez.
EL HECHICERO DEL PARQUE
Luminosas islas artificiales-suicidas han sido rodeados por abismos fríos y el sol que se apagó de pronto
Pensamientos del sí no, esto te puede doler mucho si no logras ver la caída de la evasión
El girasol murciélago que toca el oboe cuando se ha desprendido de la madrugada azul
Cientos de estrellas cansadas buscando el dormitorio eterno
Luminosas islas artificiales-suicidas han sido rodeados por abismos fríos y yo aún no logro calmar el llanto del mundo
Todo esto sucedía mientras tú dormías de madrugada en un banco de un parque olvidado.
LEMY MARZOLINI
(Juliaca 1990)
Escribe poesía desde la adolescencia. Publicó sus poemas en revistas y webs de literatura, la misma que lo salvó de una profunda crisis existencial. Participa en eventos y recitales poéticos del sur del país.
Pintura: Zdzisław Beksiński
