lunes, 1 de junio de 2026

«LA CASA DE HUASTA»: Leda Quintana Rondón





En el vértigo donde las abuelas habitan la lava de la sangre, Ceremonia con la abuela Ayahuasca es un volcán que vomita memorias no dichas: la madre degollada, la bisabuela cargando un hijo muerto, el batán moliendo astillas en la garganta. Todo arde y cura. Y Arte poética teje ese mismo fuego en música de paccha y sikuris: la palabra no constela la casa umbría, la respira, la baila con los ancestros y los ríos. Dos poemas que no se leen: se convulsionan.



CEREMONIA CON LA ABUELA AYAHUASCA


            Escribe

este hormigueo en el cuerpo
crees que lo vomitaste todo
pero hay un líquido oscuro
que une tu respiración
con tus placas tectónicas 
y una sombra
se siente en tu esófago

No has cenado 
pero el volcán se alimenta 
de eso que no sale 
la visión de tu madre degollada de niña

Ves sus ojos antiguos y lloras 
gritas por ella 
con ella
con todas tus abuelas
adentro de la casa umbría.

La hija da a luz a la madre en su poema
y la madre da a luz una casa

Todas las casas arden en tu cuerpo
por fin puedes ver y luchar 
contra los nueves monstruos

En el sueño eres escudo erupciona
rezas plegarias 
por cada uno de sus habitantes

Te alimentas 
en la ceremonia del vértigo
del temblor que arde 
en lava que lava en la sangre

Encuentras las palabras del huerto
la memoria es barro
                        ungüento
                                    medicina

El poema es lo que escribes escondida en la sangre de tus ancestras

Escribe el fuego de las mujeres de tu familia
en la vulva

Escribe del frío que perforó la espalda de tu bisabuela
por cargar durante días a su hijo muerto
escribe de las astillas en la garganta
en el batán de las palabras no dichas
moliéndose en el vómito que no llega a ser voz.

Escribe nuestra Voz.




ARTE POÉTICA



A Sebastián, siempre.
A Visitación Laos, nuestro tío bisabuelo, músico y maestro.



Mi madre me enseñó a respirar la música de la paccha de Huasta y mi padre me enseñó a escuchar los ríos hasta viajar con ellos en mis latidos.

Las palabras no alcanzan para constelar la casa umbría, pero sí el canto de tu tatarabuela Fili en el coro de la iglesia de Huasta, las orquestas y bandas de música que tu bisabuela Rosalía patrocinó, más los cantos de Orfita, Mayumi y de las mujeres de Pampas en le Fiesta de Santiago, la percusión en los versos de los sikuris, el reencuentro con nuestro cerro Shashaco, la voz de nuestros ancestros en la memoria del corazón. Todos los instrumentos de viento del Altiplano tocados por familias enteras, de todas las edades, en Acora... y tu propio arte, tu propia música, hijo mío.


Estos poemas fueron extraídos de La casa de Huasta, el más reciente poemario de la poeta ancashina Leda Quintana Rondón, publicado en enero de 2026 bajo el sello de la editorial Máquina Purísima, con una portada creada por la artista visual Rosamar Corcuera




Foto: Leda en Roboré by Italo Passano and Leo Cáceres

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