viernes, 8 de mayo de 2015

CONVERSACIÓN DE MAO CON WANG HAI-JUNG, SU NIETA


Me sorprendió bastante hallar en medio de un maremágnum de poemas esta conversación que viene a refrescar un poco la memoria de todo eso que se ha dado en llamar «maoísmo» y que nuestro país se ha visto tergiversado de múltiples maneras. Ahora que han pasado casi 40 años de este intercambio de ideas entre abuelo y nieta, es necesario hacer un balance de lo que realmente llamamos una educación progresista, democracia participativa, conceptos en auge pero que son muy poco desglosados por nuestro profesionales de la educación.




Wang:
La lucha de clases se ha agravado en nuestra escuela; palabras reaccionarias han aparecido escritas en inglés en nuestro pizarrón.
Mao: ¿Qué palabras reaccionarias?
Wang: Yo no conozco más que una: "Viva Tchang".
Mao: ¿Y qué otras?
Wang: Solo conozco esa.
Mao: Bien, dejémoslo. Déjalos que las escriban y que todo el mundo las lea. ¿Eso no mata a nadie, no?
Wang: Yo no digo que mate o no. Pero si se descubre al autor, será necesario enviarlo a la "reeducación por el trabajo".
Mao: Mientras que no mate a nadie, no se tiene derecho a excluirlo ni de mandarlo a la reeducación por el trabajo. Que se quede en el Instituto y prosiga sus estudios. Ustedes pueden reunir una asamblea y preguntarle por qué Tchang es alguien de bien, qué hace de bueno. Así podrían discutir sobre por qué Tchang no es alguien de bien. ¿Cuántos son ustedes en el Instituto?
Wang: Más de tres mil, comprendiendo el personal docente y administrativo.
Mao: No estaría mal del todo, si entre tres mil que son, hay siete u ocho partidarios de Tchang Kai Chek.
Wang: Siete u ocho, ¡qué horror!
Mao: Bueno, tu eres cómica. Basta que leas una palabra reaccionaria para perder la cabeza. Lo esencial es que no maten a nadie, y además se les puede utilizar para enseñar los ejemplos negativos.

(Más adelante)

Wang: En mi clase hay uno que es un hijo de un cuadro; no se defiende bien en los cursos, no escucha con atención, no estudia después del curso y se contenta con leer novelas y a veces se duerme en las clases. Lo sábados a mediodía, cuando hay reunión, a menudo no viene y el domingo no regresa en hora. Incluso, cuando nuestra clase o los miembros de la Liga de la Juventud tienen una asamblea en domingo, él no viene. Nuestro juicio sobre él está hecho.
Mao: ¿Vuestros profesores os permiten dormir o leer novelas durante las clases?
Wang: No, no lo permiten.
Mao: Es necesario autorizar a los estudiantes para que lean novelas o duerman durante los cursos, hay que ocuparse de su salud. Que los profesores hagan menos conferencias y dejen leer libremente a los estudiantes. Ese muchacho de que hablas creo que será un hombre de bien, pues se atreve a no participar en las reuniones del sábado y no volver a la escuela el domingo. Cuando vuelvas, dile que si vuelve a las ocho o a las nueve es aún demasiado temprano, que vuelva tranquilamente a las doce. ¿Quién los obliga a tener reuniones los domingos?
Wang: En la escuela Normal no era así, los domingos eran libres, pero aquí tenemos toda la tarde del domingo para asambleas.
Mao: Cuando vuelvas, tienes que ser la primera en rebelarte, no vas a las reuniones.
Wang: No me atrevería, está bien especificado en el reglamento del Instituto, es necesario regresar el domingo de cualquier manera. Si no lo otros dirán que no respeto el reglamento.
Mao: ¿Y qué hay? No vas, y declaras simplemente: "Yo no respeto el reglamento de la escuela".
Wang: No puedo hacer eso, sería demasiado criticada.
Mao: Yo creo que tú no llegarás a ser gran cosa, tienes miedo de que se te acuse de violar el reglamento y de ser criticada, por lo que tienes también miedo de que te reprendan y te expulsen, y quizá también de que no te acepten en el Partido-. Y bien, es necesario que la escuela dé a los estudiantes el permiso de rebelarse, y tú debes ser la primera.
Wang: Me acusarán de no tener educación ni disciplina, y dirán, miren la nieta del Presidente, no escucha sus palabras y viola el reglamento.
Mao: Y bien, tú tienes miedo de todo. Tú debes decirle que tú has escuchado las palabras del Presidente, y justamente por eso es que tú te rebelas. Creo que ese estudiante del que me hablas será en el futuro alguien mejor que tú, él ha osado resistir el reglamento. Ustedes, me parece, están todos un poco imbuidos de metafísica. 


Texto aparecido en la revista «Hipócrita lector» n° 6 - Lima, diciembre de 1976

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