viernes, 7 de septiembre de 2018

Juan Cristóbal: «El llanto / El fuego»





























FRATERNIDAD

No soy ajeno a los tiempos
Pero envejezco cuando el sol no llega a mis manos
O cuando el último exiliado escribiera
En la pared más solitaria del mundo
«El último que salga que le apague las luz a los muertos»

Por eso
Cuando el mar me señala la soledad de mis pasos
O se refugia como un loco en las neblinas del tiempo
Trato de saludar al cartero
                           dar los buenos días al viento
                           jugar con las mariposas del huerto
Y en las noches
                          como quien enciende la sonrisa de un antiguo recuerdo
Le envío un cesto de frutas a la Bella Durmiente
Para que siga soñando con esa flor escondida en su pecho

Pero cuando descubro
Que los ancianos acaban
Como una golondrina en los techos
Dibujo la fraternidad
Como un eucalipto en el cielo.



NO ES VERDAD LO QUE SUCEDE

«El Perú es un burdel»

Pablo Macera


No es verdad
Que en mi país
Las palomas no conozcan
Los últimos afiches desesperados del otoño

Ni que sus calles
Tan parecidas a los aullidos entristecidos del olvido
Se hayan extraviado
En las pequeñas charcas abandonadas de la pena

Lo que sucede
Es que su alma se asemeja
A esos boxeadores ebrios de la noche
Cuando se amanecen en los parques
Después de haber sido derribados
Por la realidad inapelable de los sueños.



A LOS QUE MURIERON POR SUS SUEÑOS


Los que nacieron en octubre no festejarán a los bolcheviques,
 sino celebrarán la Toma de la Bastilla y la Revolución Francesa.

(Carta de Carlos Vivanco; 17/08/91)


Se me han agotado las palabras
                  al igual que la esperanza
Y ya no hay mariposas en el cielo
Ni aves que jueguen con los atardeceres en el tiempo
Incluso los claveles que antaño dibujaban sonrisas en el agua
Se han marchitado en los ojos de los niños

Sin embargo recuerdo a los que murieron por sus sueños
A los que aún entregan sus vidas en el viento
Y sufren cárcel o destierro por el secreto de sus pueblos
Entonces reparo: todavía existen semillas en el pecho
Sobrevivientes mirando como un árbol estrellas en sus manos
Y si bien las fuentes
de donde brotaban inagotables los caminos
                                               se han secado
La felicidad nunca debe hacerlo
Aunque las mañanas amanezcan
                                                    friolentas
                                                             como gaviotas
                                                                             heridas
                                                                                     en el campo.



RETOMANDO EL HILO (Con Carlos Oquendo de Amat)


Naciste
Cuando los peregrinos
se extraviaban en el alba
Y los enamorados dibujaban solícitos
Su amor en las retamas

Cuando los duendes bailaban en los puentes
Y cuando los loros contaban chistes en la playa
Mientras las miseria se mecía como una pompa de jabón en la cocina

Era el tiempo
En que todos se burlaban de tu vida
Y de tu alma arrancada como una fotografía de los cines
Porque vendías caramelos en las calles
Y leías tus poemas a los locos
Y a los gorriones asesinados en la luna

A pesar de todo
Jamás lloraste en los crepúsculos de Europa
Ni en los campos de concentración de tu nostalgia
Pues seguiste soñando con los recuerdos de tu patria
Y con la sonrisa de tu madre vagando por la aurora
A la hora en que los obreros repartían volantes en la noche
Recordándonos el entierro de tus ojos
Y las huellas del sol deshilvanándose en tu casa.



EL DESTINO DE LA MAGIA(*)


A Tassie Bermúdez, a quien nunca conocí

No era una bruja
Pero se alegraba cuando las luciérnagas volaban
                   en los ojos de las niñas
O cuando veía curar a las enfermeras
A los maltratados por el agua
Con su blusa azul turquesa de la selva
Con sus ramitos de nomeolvides por el pecho

Nadie cultivó mejor la amistad en la tierra
Por eso sus amigos la amaban cuando les adivinaba la suerte
Y como por arte de magia
-con ese candor que le brotaba del sueño-
Les deseaba los mejores deseos del alba
Para que jamás se olvidaran de la realidad de sus días

Su vida fue a sonreír a los grillos
Y leer literatura en varios idiomas
Para hablar y comprender y bailar con la gente del pueblo
Y amenazar con echar de su casa
A quienes no deseaban la unidad de la izquierda

Se le encontró siempre en miles de sitios:
Repartiendo octavillas de Vallejo en España
Bailando con Celia Cruz en los callejones de Lima
O pidiendo a sus dioses lejanos (especialmente a Buambó)
Que no olvidara a los infantes del mundoç

En realidad en su corazón habitaban muchas mujeres
Tal vez por eso voló con castañas y todo
Hasta los rascacielos más inhumanos del cielo
Para curarse de las heridas que le quemaban los huesos
Pero la poesía (esta vez) no estuvo al alcance de sus ojos
              tiernos y claros
Que le enseñaron siempre a mirar los abismos del cielo
Y esos viejos como amados olivos que aromaban su casa
Hoy (una mañana de invierno) que escribo todo esto
         en medio de una tonta y desordenada llovizna
Y que veo a todas sus amigas llorar al pie de sus adorados
            amuletos de cuero
No puedo dejar de pensar que esta mujer
(a quien jamás conocí en el exilio de una mañana sin nubes)
Y cuyos coqueteos con la luna asombraba a los zorros
Era capaz de conmover las raíces más negras y agoreras del bosque.



(*) Escrito después de leer el artículo: La magia de la mujer peruana de Víctor Carranza. Publicado en La República el 12 / 08 / 93



Poemas del «El llanto / El fuego», quinto libro publicado por la editorial Rupestre, en agosto del 2015.

Foto: Tommy Ingberg
 http://www.ingberg.com/

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