lunes, 12 de agosto de 2019

PACO GOYZUETA, pincel emocionado





PACO EN PUNtO:

«Teta roja del sol, 
Teta azul de la luna»

Federico García Lorca


«¡Funambulista, cierra los ojos, desmaquíllate para verme! Yo soy el pequeño dios de la humanidad. Soy el verde hígado pagliaccio que danza en el centro de la paleta del mundo. Mira como toreo las adversidades, desciendo con firmeza, sintiendo los huesos de la calzada, algo me conduce al Titicaca para sentir la delicada dentadura de la tarde. Un hombre compungido despierta en un bar canoso, sus manos se han fusionado con el vaso y se produce una humareda solo para comprobar que el ciervo herido es el que más salta. ¡Funambulista, cierra los ojos, desmaquíllate para ver a Charly Lira!, ese bandolero del verso, coulrofóbico, siempre expuesto a peligros, que un buen día desapareció de pronto tras amenazar de muerte al dueño de los pinceles de piedra, ¿recuerdas? Y el pintor, entonces, atravesó las cadenas montañosas con su mundo en brazos, una, dos, mil veces, para exponer el osado virtuosismo de una maleta no ya llena de colores sino también de emociones por vez tercera. Me detengo a comprobar como las manecillas del reloj se quitan el sombrero en los salones de mi rostro y se sirven unas copas de vino acompañadas de rostros viajeros cuyo amanecer es el fuego, el mismo fuego que insufla vida a la hoguera que ahora nos deshoja calladamente ante el pincel mientras charlamos. ¡Funambulista, abre los ojos! Hoy le ha vuelto la voz al loco, ya mismo se pone a gritar y predicar en el mercado y esa escena te gusta tanto que todo te saluda, hasta la lechera de ese viejo sueño del dos mil quince, hasta esa carnicera romántica que destroza el cráneo de un cordero para el beneplácito de un soldado de la poesía, hasta esa vieja «Lady Gatusa» que ahora vive en uno de tus cuadros y se acurruca en las faldas de un heladero de plata que conversa desde el faro. ¡Ese es tu oficio, funambulista! tú has de pulsar esos botones, solo tú y tus diversas confesiones, tus disoluciones de conciencia e improvisaciones para hacer vibrar a los niños a los que les impresiona ver un cuerpo familiar, pero con una cara tan poco común. Y literalmente el cuadro cobró vida, funambulista sin ojos, te lo juro. Sucedió hace exactamente una semana en el cerrito Huajsapata (el mismo que nos amparó tres días de juerga en tu primera muestra en Puno). Tres auténticos viciosos protagonizaron uno de tus cuadros, el de los payasos que le dan una serenata a una pantera heroica que les muestra los pechos en señal de recibimiento y complicidad, en la otra orilla. ¡Lo he visto todo a través de una ventana del Coronel Barriga! Expresionismo, tan mentado, pero pobremente vivido en la corte de faraón Dadkeri Assi hace muchos siglos».

Y así mi mente fue regresando a la galería, a los amigos, lentamente, cuando de pronto alguien observó unos de tus cuadros y pronunció: «De tal Paco, tal astilla»

Espero que este sueño te llegue en punto.


Nota: La exposición «PACO EN PUNtO» se puede ver en la sala Francisco Montoya Riquelme de la Dirección Desconcentrada de Cultura de Puno (Jr. Deustua 630) hasta el día 15 de agosto.

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