martes, 29 de octubre de 2013

Verónica Forrest-Thompson: «Será maldecida la raza de los poetas porque ha herido»


Estoy enamorado de Verónica Forrest-Thomson como quien se enamora del aire frío de la madrugada, o de un río olvidado. Una atmósfera de misterio envuelve la personalidad de esta extraña poeta inglesa, desaparecida en abril de 1975. A pesar de la singularidad de su obra, el nombre de Verónica Forrest no figura en ninguna antología poética, ni en ningún diccionario biográfico. Sus libros están agotados y los centros donde estudió o colaboró, así como sus profesores, editores y cuantas personas establecieron contacto con ella en los círculos universitarios de Cambridge, guardan celosamente cualquier dato acerca de su biografía, incluyendo la fecha y el lugar de su nacimiento y las circunstancias del suicidio.

Dos volúmenes publicados con posteridad a su muerte, «En la periferia» (1976) y «Artificio poético: una teoría de la poesía del siglo XX» (1978) reúnen, respectivamente, su producción poética y sus trabajos teóricos.



CORDELIA O «UN POEMA NO DEBERÍA SIGNIFICAR SINO SER»

A aquellos que besan en el temor de no volver a besar nunca
A aquellos que aman con el temor de no volver a amar nunca
A ellos dedico esta rima y lo que tenga.
Que ninguno de nosotros, nunca, cogerá el transiberiano
Se resuelve, y me gusta, en refrán
Sobre todo porque puedo, ahora y luego, repetirlo
Que estribillo es el uso, sustancial, del refrán.

Yo pretendo, sin vuelo medio, dejar clara la verdad
De honor, verdad y amor trasnochado que resurge
Es un hecho que el amor cuando vuelve aburre.
Puede que yo no entienda de dioses pero sé
Que Eros es dios, poderoso y púrpura.
Y que llegando a un punto, el incesto se convierta en
Traición. No lo digo de forma literal;
No amo a mi hermano o él me ama.
Hemos estado evitándonos mutuamente
Durante años así seguiremos.
Hasta sé de palabras cruzadas.
Lo que necesitamos es Dante.
Dijo que amaba a Beatriz. Hiciera lo que hiciere
No amó a Beatriz. Al menos, no
A la Beatriz Portinari que menciona la historia.
La conocía. Y lo que ocurre con todos esos
Florentinos es que todos se ocupaban en
Matarse unos a otros o en morir de tuberculosis
Galopante. Beatriz murió; Rosetti la pintó
Omitiendo a Dante en la calle. Boticelli
Pintó el resto: Simonetta Vespucci
Murió de tuberculosis galopante (edad, 23)
Giuliano Cavalcanti murió en el exilio (edad, 35)
Dante dei Aligieri murió en el exilio (edad, 90)
Lorenzo dei Medici, que vive para siempre
Puesto que allí estuvo, encargando
Cuadros, poemas y estatuas,
Si también encargó muertes
Yo no se lo reprocho. No se sintió
Muy magnífico cuando su hermano
Fue asesinado en el santuario.
Hay que comprender que quien lo hiciere
Había de ser excomulgado si, eso es, si
No hubiere asesinado también al enviado pontificio,
Su mejor amigo.
He vivido lo suficiente para observar una cosa;
Que el término tiene un final.
Oscurecía en el andén de ninguna parte
Cuando llegué a ti ansiosa y triste.
Ajena a la lluvia. Ajena al sonido del frío
Viento que sopla antes y después y
Hasta en Provenza se conoce.
Y por lo que respecta a esta línea, la robo de T.S. Eliot
Y de Ezra Pound y de A.C.Swinburne. Todos excelentes
Poetas para robar porque los tres han muerto.
El amor que es siempre, ha de guardar
Seña de amor que fue, fuera de su dolor cual fuere.
Jugamos a encajar las piezas que embozan los desagües.
Escúchame. Oh Mister Poster, yo sé
Que me cociste demasiado oscura, que debes hervirme de nuevo.
Ni noción tienes de la delicia que sería
Que nos cogieran y arrojaran al mar con las langostas.
Amor mío, es la alondra y no el ruiseñor.
Que ninguno de nosotros, nunca, cogerá el transiberiano.
Ella quiso y buscaba gente que quisiera
Yo creía que quería y ahora sé que no quiero.
Amor mío es la alondra y no el ruiseñor.
Por cierto que nunca escuché a una ni a otro
Pero la gente dice que suenan lo mismo o casi.
De qué pasta hicieron a ese Romeo y a esa Julieta
Que perdieron su postrer momento
Escuchando a los pájaros. Ah
A mí me gusta sorprender a las alondras.
Sorprender los juegos. Así obran casi todos los poetas
J.H Prynne incluso, el memorable poeta
Que se alegra al decir que U.L.
Tiene su apellido intermedio equivocado.
Pretende que la H sustituye a Hola
Pero todo tiene un límite. Y yo me las sé todas.
Adivina adivinanza, en un mar
Verde de mocos gira y rueda cuando
Nos cogen, cuando nos echan a la mar
Junto a los Joyces.
Cuéntanos el cuento de la derrota de Troya.
A todos nos habría gustado estar allí.
Infernal Ulises. Él es, él era, hiel turbia
de envidia y revancha, destruye
A la diosa-madre de mujeres. y a Swinburne
le chifló el dolor pero a mí no
Porque a mí me pegan.
Me gustaría no seguir sonando como Ricardo Tercero.
Claro que, si no, tiendo a sonar
Como Ricardo Segundo. Y quién quiere ese.
Supongo que debo sonar como Ricardo Primero.
¿Y él, qué hizo?
Nada, me imagino.
Me divierte sorprender con el pie a los ruiseñores.
Prynne dice que si no regreso
A salvo a Sicilia para el treinta de abril
Enviarán un destacamento.
Marzo es la estación más cruel
Para enfrentarte a los camorristas.
¿Te asustaba realmente que pudieran violarte?
No. Pensé que habría serias dificultades.
Y no sólo porque estuviera yo en franca oposición,
Que así estaba cualquiera, hombre, mujer o niño,
Que viajara en ese tren.
Me asustaba que pudieran matarme.
Puedo parecer estúpida pero no lo soy
hasta el extremo de pensar que tu nombre
Es Elisabeth Brown. Bueno. De acuerdo,
Mi nombre es Verónica Forrest Thomson.
Agamenón era rey de los aqueos por aquel entonces,
Príamo de los troyanos, Teseo de los atenienses.
Y están muertos, como todos los buenos reyes.
En mis tiempos era costumbre tomar partido
por los troyanos, por la simple razón de su
Fracaso. Pero yo siempre apuesto por
Los ganadores, cada vez.
Mary Shelley podría irse al infierno
Porque pensó que iba a ninguna parte
Y se llevo consigo a Frankincienso.
Quiero a su marido, vivito y coleando.
También a él lo mataron, por supuesto.
Casi ni extraña que él tuviera la costumbre
De leer a Aiscylos mientras navegaba.
No leía a Aiscylos cuando se ahogó
Fue incinerado como un rey pagano.
No así Agamenón, quien -como dije- era rey por entonces
Y perdió, asesino de su hija
Asesinado por su mujer y por su otra hija.
Asesinado por su muerte asesina de su vida.
Apuñalado por la espalda en su baño.
Lo pienso cada vez que tomo un baño.
Aunque no siento simpatía alguna
Hacia esa hija y ese hijo.
Pienso que no es justo que Helena
Lo tuviera todo, belleza inmortal,
Amantes, ciudades destruidas y batallas
Libradas por su causa. Ni que volviera a casa
Y pudiera pasearse tranquilamente como mujer de Menelao
Mientras su hermana gemela, Clitemnestra
Era asesinada por su hijo y por su hija.
Y los atenienses los frecuentaban.
Nación de sofistas, ¿por qué no habían de hacerlo?
Perpetuos traidores de aliados, torturadores
De mujeres y niños y esclavizadores de gentes
Hasta a Sócrates mataron, su hombre bueno y sin par
Entonces fue cuando platón intentó convertirse en un filósofo rey.
Le esclavizaron a causa de sus dolencias.
Desearía que le hubieran mantenido esclavizado.
Escapó, claro está, y escribió libros
Sobre cómo lo haría mejor,
De ser él responsable. Todos los poetas hacen eso.
Son tan incompetentes como el resto
Si intentan poner orden en las cosas.
Como testigo de mis esfuerzos en ese sentido
O los de mi avatar, Agamenón,
Quien, como dije, volvió a casa y fue asesinado en su baño
Asesinando a su mujer y a su hija.
Y si no conocéis la historia, debéis conocerla.
Leedla en la Ilíada, leedla en la Odisea.
No la leáis en Freud, se equivoca siempre
Aunque ni Freud merecería un hijo como Lacán.
Pero de comienzo y de final, leedme a mí, amada,
Asesinada en la matanza general
Pero revive de nuevo con John Donne
(Leedle también) Yo, Helena, Isolda, Yo, Ginebra,
Yo, Clitemnestra y otras muchas que están al llegar.
Yo lo hice, yo misma, lo hice matando al rey mi hermano.
Es la sorpresa, mi amor, y no el ruiseñor
Que a mí me chifla sorprenderme
Pero no me gusta dar coces.
Ellos tienen la potestad de herir y hieren
Sin que los maldiga Shakespeare u otro cualquiera.
De todos modos será maldecida
La raza de los poetas, porque ha herido. De todos modos
Es productivo el lindo proceso
Especialmente si uno puede ser fontanero a la vez que poeta
Y desatasca al mismo tiempo poesía y sumidero
Artificio Poético «El dolor detuvo el partido» y
Otros muchos libros, incluso poemas
1974 y Todo lo demás (lo digo en serio)
Yo, Verónica, lo hice. Entrecortada, buscada verdad
Hurgada en el estiércol consigue la victoria.
Los guerreros se escondieron en un caballo, ¡claro!
Pretendían traer la paz
Y no quisieron dirigirme la palabra, emboscados en lo oscuro
Como un puñado de necios que escucharan la voz de la diosa
En una ciudad ajena, yo hablo tu lengua en mi ciudad
Cambridge o Camelot, y no me escucharéis
Prevenidos como estáis por Odioseo, pretendiente, traidor,
Y cuando hubieron matado a todos los hombres,
Violado a todas las mujeres... etc.
Agamenón volvió a casa y, como dije, fue apuñalado por su mujer
En su baño. De todos modos mi amor, es la alondra,
Y no el ruiseñor. Sigo los sagrados pasos de
Hipólita, bendita tú, lo mejor
Que ha sido dicho o bien expresado en lengua alguna
Leed a John Donne – el memorable acreedor
No leáis a Mathew Arnold; es un estúpido
Yo no soy el príncipe Tomás de Aquino F.H.Elliot
Tampoco soy servidor de lores
Yo soy el rey que vive.
La primavera nos sorprendió atravesando la plaza del mercado
Y al salir el sol seguimos hacia la biblioteca universitaria
Y tomamos yogur y hablamos durante una hora.
Tú, tú, coge las riendas.
Bebe cuanto puedas y ama cuanto puedas
Y trabaja cuanto puedas
Que nada de esto podrás hacer cuando estés muerto.

Presta atención al refrán de este poema
Y ponlo en práctica:
Mientras estés aquí, no desperdicies y no eches en falta
Los posibles júbilos.

VERÓNICA FORREST-THOMSON

sábado, 26 de octubre de 2013

Nasciturus: Dos poetas arequipeños.






EDGARDO PÉREZ LUNA


Las Canciones

I

El último muerto ha venido a comerse los gusanos
de esta selva azul y triste
y voy cantando entre corrales,
antiguas pinturas, aroma de lagos.
Alguien quiere olvidar mi rostro
y su voz como una canasta de peces solitarios
clama entre el gentío y los guerreros.
Extiendo mi mano para que los ciegos
depositen su sombra en los bosques,
pero un silencio de oro
llena las gargantas y las bolsas del día.
Mi gemido en los mercados
es un desperdicio que vaga entre los perros.


II


He despertado desde un árbol profundo
a la pesadilla de este baile de rostros
que caen como novias desgarradas.
Tengo alas y domino valles
de carnes y diamantes negros en el sur.
Mi sombra baja silenciosa como los faraones
y sumerge en palabras las hembras del miedo.
Sé que mi vida crece como el humo sobre las chimeneas.
Sé que estoy solo, cuando mis tristeza
es idéntica a la de todos. Y sé también
por qué se apagan las estrellas
cuando sopla el invierno en las ciudades.
Pero sigo sin comprender por qué duelen las heridas
y por qué en mi caverna de libros
mis manos son águilas sobre ruinas abandonadas.

Alguna vez pensé que el mar grita en los acantilados
los nombres de las aguas que el viento despedaza
y sin embargo la luna brilla en la noche.


III


Una corriente de fuego me arrastra
a tierras inhóspitas donde es inútil el amor.
Aquí en los parques las niñas entierran sus pechos
para sembrar serpientes de cal en los cementerios.
Idiomas desconocidos cuelgan de los faroles,
el aire se puebla de escamas
y en los hospitales se construyen balsas de yodo.
Debo partir pero mi alma es un árbol
en medio del mar y de las fábulas.
Pero no, no soy un árbol. El invierno amarillo
no muere desde mis hojas.
Soy un túnel de silencio manchado por la nieve
y a veces un insecto puntual que arrasa la montaña.

El desierto se aleja desde mis ojos
mientras crecen los espejos en las palmeras.
Vendré con los ríos en mis brazos
cuando la noche se hunda en mi cuerpo,
porque pienso que el miedo es tan triste
como la primavera, los sabios y los ángeles
o como la alfombra de las aguas
bajo los pasos de las gaviotas.


IV


Avanzo por un túnel donde respiro
sombras encadenadas y tropiezo con rostros de aceite
que caen de las paredes.

Aquí soy un sonido en las cuevas cegadoras
y el blanco silencio devora las campanas del sol.
Construyo columnas de pájaros salvajes
que el tiempo levanta por los aires,
como víctimas en las esquinas sin salida.

Desde mi desierto corazón veo galerías llenas
de víboras puras y ángeles de oro
porque aturden las calles como moscas sobre mi cuerpo
y se pudre el amor en el hinchado sueño de los vientres.

Una puerta, pronto una puerta, no hay demasiado tiempo.
Los cadáveres dan vueltas en torno de los cuervos
y en algún pedregal florece mi tristeza.

(Compilado por Jorge Cornejo Polar)






JOSÉ GONZALO MORANTE


DEL FELINO PLACER

Cómo no tatuar la música en tu pecho,
cómo no olvidar que el placer
es el horizonte flexionando en tus hombros
si tu risa labra los acantilados genitales?

Cómo no acampar en el hambre, si es preciso,
oír cantar a los pantanos que rodean el sueño,
rasgar la erosión que mana de los cóncavos sollozos,
si al humedecer los bordes del instinto
siento tu voz, como el instinto llameante en tus huesos?

Por qué no diluir el equilibrio carcomido
que es párpado sideral de tu memoria
si tu llanto es el tiempo
y se desplazan los témpanos del llanto entre tu sangre?

Pero la muerte, cloaca del vértigo,
pudiera olvidar, ciega de voces, que eres mía,
y entonces,
de qué valdría pintar con el tacto de mis gemidos,
si ya no podría cavar un capitel de días en tu sexo?

De «El mentir de las estrellas»


LA NOCHE DIGITADA

Si la noche fuera cólera del día
golpeara a cada niño en su inocencia,
a cada hombre en su inocencia,
para que yo cantase,
para que todos canten,
hasta mirar la tierra como aguijón de desolados párpados

Pero la noche,
aunque se quiebra rugosa de cráteres,
aunque palpa en la nieve el rayo de largas bocas,
y sale con la sangre insertada en el viento,
no es todavía la frente delgada de la cólera.

Y heme aquí, blanco de aliento,
con mi sangre, garra del vacío,
con mi voz, y su ciego encaramado
que ya no es ciego;
reuniendo sílabas y escarcha,
ciegos, ojos ciegos, y palomas.

De, «El mentir de las estrellas»


SONÁMBULO DE BESOS

Se empañan los trajines de la aurora,
el cielo está mojado de jazmines,
la brisa mueve hojas de confines
y huracán de tu piel que me enamora.

La sombra, eco del viento, se desflora
y tu pelo está limpio de violines
y la tarde, curvada de delfines,
se vuelca en unos ojos de pastora.

La noche ciega está de mariposas,
tecla la luna, blanca de bostezos,
como la vid del alma que desglosas...

Y voy a la deriva de mis huesos
con tu talle doblándose en las rosas
con mi cuerpo sonámbulo de besos.

De, «El mentir de las estrellas»


Textos extraídos de la «Antología de poesía arequipeña (1950 - 2000)» de Tito Cáceres C.
Fotografías: Hermanos Vargas


martes, 23 de julio de 2013

FLAMA Y SOMBRA: Sara Teasdale


SOLA


Estoy sola: a pesar del amor,
A pesar de lo que tomo y lo que doy,
A pesar de toda tu ternura,
A veces me pesa vivir.

Estoy sola, como si estuviera de pie
Sobre el pico más alto del mundo,
Acompañada por remolinos de nieve,
Y sobre mí: un infinito espacio desplegado;

Con la tierra oculta y cielo escondido,
Y sólo el orgullo de mi propio espíritu
Cuidándome de la paz de aquellos
Que no están solos, habiendo muerto.



SI LA MUERTE ES AMABLE


Si la muerte es amable, y puede que haya un retorno,
volveremos a la tierra alguna noche fragante,
y tomaremos estos caminos para encontrar el mar, y girando
respirar la misma azalea, baja y blanca.

Bajaremos de noche a esas playas resonantes,
y al extenso, delicado trueno del océano,
aqui por una sola hora en la amplia luz de las estrellas
seremos felices, pues los muertos son libres.




HABRÁ ESTRELLAS

Habrá estrellas sobre el lugar por siempre;
Aunque la casa que amamos y la calle que nos encantó se pierdan,
Cada vez que la tierra circula su órbita
En la noche en que se atraviesa el equinoccio de otoño,
Dos estrellas que sabíamos, posadas en el pico de la medianoche
Llegarán a su cenit; profunda será la quietud;
Habrá estrellas sobre el lugar por siempre,
Habrá estrellas por siempre, mientras nosotros dormimos.




Sara Teasdale (1884-1933)

viernes, 5 de julio de 2013

RESCOLDO (segunda versión)





Ensordéceme la boca con las flores de tu silencio
y borda lenta pero intensamente
cada una de tus huellas a mi torturado azar.
Apacentemos la vida en las cicatrices de la vida,
y con júbilo demoledor pulvericemos
la disparidad de nuestra coetaneidad.



de «Los Ocasos de Larios»

martes, 25 de junio de 2013

RESCOLDO





El cáliz derrama sangre sobre la luz,
se oyen los últimos bufidos del sol noctámbulo,
la falsa precariedad de la noche auguraba
las verdes lágrimas tras los incesantes cánticos.

Detrás, entre el musgo y las velas,
izamos las banderas del olvido
mientras, irracionales, nos preguntamos
 
¿Dónde está la vida?



de «Los Ocasos de Larios»

viernes, 14 de junio de 2013

ASMODEO



Jacobo Ligozzi - "El avaro"



Rafael, panacea divina
Aroma santo
¿no bailas?

Mero títere, 
Mero velo desnaturalizado

Azarías
¡No serás dueño del azar!
Tus alas se estrellan contra mis ventanas.

Rafael,
¡Que peligro bordear un corazón!
¡Tú que curas ciegos, eres el más ciego!
¡Tú que sanas, sánate a ti mismo!
¡Eres lluvia y sigilo en medio del caos!

Sigue con tu peregrinaje y tus amoríos
¡No sabes qué es un orgasmo!
¡No sientes qué es una flor!

¡Ese dorado pez te saltará a la cara 
Y de un mordiscón te revelará la sangre!

¡Soy Asmodeo, un criminal!
Impongo la vida y te la arrebato
Por que cada una de tus plumas son inútiles
Y mis cuencas oculares 
son capaces de erizar la sangre
de los más cardíacos

Renuncia Rafael a todo gobierno, 
renuncia a tu viaje anómalo
¡Siéntete morir! 


de "Los Ocasos de Larios"

miércoles, 5 de junio de 2013

Vuelo ensombrecido y misterioso: JULIO CHIROQUE






LOS GALLOS VIGILANTES


Los gallos matan a picotazos la noche
los gallos matan a canto la oscuridad.
Un gallo se hace vigilante
con su ondulada cresta roja,
sin plumaje de aspavientos,
con pico y espuela corroe la noche,
con canto y canto anuncia
la inexorable y espaciosa muerte,
tu canto es claridad
tu canto es libertad
tu canto entra por cualquier
rendija de la casa,
claridad y libertad entran
por rendijas de las casas,
en noches confundidas como ésta
gallos vigilantes corren al unísono
espantando y matando la oscuridad
abramos los ojos y echémonos a andar.
La más negra noche es matada
por los gallos vigilantes,
la más negra cárcel es matada
por los gallos vigilantes,
la más negra calumnia es matada
por los gallos vigilantes.
Los gallos vigilantes
escarban y escarban
hasta el desgaste de su última garra,
los gallos vigilantes
sudan sin clamar perdón,
los llevan a la jaula o al panteón
siguen cantando sin pedir permiso
de sus orondos y apretujados buches
no sale ni un granito de maíz
hasta que una negra mano
ordene las irreparables muertes,
mueren con su ley
elevando sus jorobados secretos
en un minuto de silencio.
Los gallos vigilantes pregonan
claridad y libertad.
Los gallos vigilantes cantan
y cantarán los que vendrán.



UN CABALLO SUELTO EN LA MANADA


El potranco de mi padre, estampó su marca
en la potranca de mi abuelo chacarero,
escribió su propio nombre potranco.
Desde el fondo salía melodía de dolor
bravos hijos pateadores de mi ser
han pateado desde adentro sin piedad
será bueno que les demos nuestra sed
y cuidemos nuestra prole con ardor
por ser frutos bienvenidos del amor.
Ya adultos el potranco y la potranca
aconsejan como sabios de los campos
por los golpes recibidos de la vida.
Un buen día casi todos en corral
con montura, soga, brida y bozal
se quedaron encerrados, enredados,
renegando y dando vuelta por doquier.
Aquel día se escapaba de la cría
un potranco sorprendido, dolorido
reclamaba respirar el aire puro;
sus mayores decidieron dejar libre
que latidos compungidos lo amansen.
De otro lado murmuraban dos quejidos:
Doña yegua, un potranco hace daño,
se ha metido a comer pastos prohibidos,
no hace caso a cosas divergentes
al azote, espuela estrellada;
caluroso va trotando y relinchando
rompan lentes y desaten ataduras
a los ciegos, a los mancos enclavados
que tanteando y sesgando están roncando.
Don caballo, un potranco hace lío
no respeta a los cercos espinosos.
Bayo es su nombre, bayo sobrenombre,
bayo encaminado, bayo corredor,
bayo acalorado, bayo pateador,
bayo ensimismado, bayo amargado,
bayo estremecido, bayo encabritado,
bayo saludando, bayo cortejando,
bayo galopando, bayo corcoveando,
bayo desbocado, bayo deslenguado,
sin temor al más pintado,
bayo suelto en la manada
con rondín y un rincón a su costado
                    ¡Bayo es mi caballo!






LA GUILLOTINA


Ya no doy poemas a nadie
el poema no me pertenece
agárralo, arrójalo,
destrúyelo, constrúyelo,
subráyalo, transcríbelo,
apréndelo, decapítalo,
........ .........
Un poema es un poema
y los poemas malos
hay que enviarlos
a la guillotina.
¡No! A la guillotina ¡No!
A la guillotina van los poemas malos
porque de ellos es el reino de los cielos
ellos garabatean las líneas de los versos.
A la guillotina los benditos amigueros,
por ser dueños de sus malagüeros,
ellos opinan que el poema es bello.
La guillotina del presente siglo
no se aplica por las puras
tiene reglas matemáticas.
Poetas traficantes de literatura
¿con quién o con quiénes pelean?
Den las gracias poetas malos
que la guillotina no es para ustedes
pueden salvarse algunos más, no todos.
¿Y los que se "creen poetas"
deben ir a la guillotina?
¡No! A la guillotina ¡No!
Pero, ¿qué estoy diciendo?
A la guillotina:
los poetas malos,
los benditos amigueros,
los malditos pandilleros,
los que se "creen poetas"
y otras tantas malas hierbas.
Por favor, ¡Entiéndanme, compréndanme, créanme!
¡La guillotina no se mancha con cadáveres!
¿Cómo no decirles, a los poetas malos
que pierden miserablemente su tiempo
dando loas a elefantes con pies de barro?
Si verdaderamente queremos escribir:
tendremos que poner nuestros dedos en las brasas
tendremos que poner nuestras venas en las letras
tendremos que hervir nuestra sangre de su sangre.
Debemos pelearnos con la noche
debemos elevarnos con el aire
debemos fundirnos con el fuego.
El día que le fuego deje de alumbrarnos
poblarán los tigres de papel y las pavesas
limpiemos nuestros polvos
quememos las chamisas
soplemos las cenizas.
Nosotros los humanos debemos servir
de todo corazón el nuevo amanecer.
Un poema es un poema
no tiene otro parecido
y el poema del universo
no es el poema del sexo.
¡Aló!
Señores poetas malos y compañía
pavonéense como dioses del Olimpo
derrítanse con hielo, ¡diviértanse!
no se preocupen
por la guillotina
ella está destinada
a otros amigos suyos
malditos y pandilleros
hacen mucho daño al país.
Poetas hermanados de enemigos
usurpadores de tierra y títulos
en vez de granitos de arena
venenos salen por sus venas.
Poetas malos descansen en paz
la guillotina no es para ustedes
¡La guillotina no se mancha con cadáveres!
¡La guillotina
                    no se mancha
                                         con cadáveres!



 PINCELADA II


Mamábuela, Mamáurora ¿Por qué me dejaste
tan pequeñito? ¿Por qué tuviste que partir?
¿Por qué la gente buena se va más rápido?
Te has reflejado en mis ojos fatigados
te has presentado de blanco tul,
de tus labios salía un susurro pueblerino
"ándate hijo que el tiempo nos gana"
yo creía que andar era regresar,
así aprendí a correr descalzo
por sinuosos matorrales corraleños 
hasta llegar al ciruelo del abuelo.
Mamábuela te he visto
enganchando el carro al sol,
aquel carro jalado por tíos caballos:
Domingo, Jacinto, Carmen, Néstor.
Mamábuela los cuatro caballos
ya no arrastran el carro del Sol
han partido por diversas rutas
dejando al viejo, ciego y sordo
caminando a la deriva sin fortuna.
Aurora diosa primorosa
cada vez que enganchas el carro del Sol
abres las puertas del día de par en par.
Mis cansinos rayos se consumen poco a poco
y a dentelladas peleo con mi propia sombra.
Mamábuela he dejado de darte:
los buenos días, las buenas tardes,
las buenas noches, las buenas gracias
y todos los saludos por llegar.
Mamáurora extraño tu presencia
recuerdo pasajes prendidos en mi memoria
que rasguñan mi humo blanquecino.
Sentado en mi piedra de arena
siento que atizan y hurgan mi cerebro,
por eso me enciendo como brasa.
Mamábuela uno viene a este mundo
con pies desnudos y torcidos
por eso mi sino es inclinado.
Mamáurora todavía por acá andando un rato más
hasta cansarse de jugar, sin dejarme arrastrar
por las malas compañías y así quedar bien
ante ti, ante mí y ante los demás.
Mamábuela observas el algarrobo piurano
que engendró, trasplantó y multiplicó
en tierra fértil y lejana a los Paico;
se está cumpliendo tu promesa,
"compartir lo poco familiar a todos por igual"
tus palabras no eran vanas afirmabas:
"cuando uno llega a la vejez
lo tratan mal, no le hacen caso,
lo insultan, le hacen muecas;
rehuyen la conversación
¡qué triste es la vejez en el Perú!"
Después de tantos halagos y promesas
nuestros hijos nos dejan
sin saber que se alejan
para siempre.
Los rezos y cantos celestiales
nos llaman a estar juntos, repites:
¿qué haces padeciendo José del Carmen?
¿por qué demoras tanto? De seguro
que estás pagando tus pecados.
Mamáurora, Mamábuela
Papábuelo mira para atrás
entre dientes se pregunta
cosas infinitas
reza y bendice las visitas;
dice: "De repente a tu regreso
no me encuentres, ya me va a agarrar la noche,
voy a colgar el pellejo; quiero que me entierren
donde la noche me agarre; en cualquier lugar
y en cualquier momento me reuniré con Aurora".
Mamábuela desde el momento que te escribo
voy por el curvo camino de la casa eterna,
sé que volveremos a abrazarnos fuertemente.
Hasta pronto Mamáurora, Mamábuela
tu hijonieto que te recuerda siempre.






VUELO GUERRERO DE LOS ANDES



Los cóndores bajaron de los Andes
rompieron cadenas oxidadas,
los cóndores abrieron las compuertas
regaron sembríos en los valles.
Son hijos de Hualtaco y Piedra Sider
llegaron con ganas de comer, beber,
vestirse y un techo en los picachos;
allí multiplicaron sus quehaceres,
anduvieron vagando en las tinieblas
y de pronto en un pico
titiló la luz del universo.
Cóndor, guerrero de los Andes
tu piel se llena de amargura
tu cresta se tiñe de bravura
tu cuello enroscado con chalina;
tus plumas se llenan de aire puro
tus ojos son grandes dibujantes
tus garras filudas y punzantes
apuntan de frente a los implumes.
Cóndor, guerrero de los Andes
con alas extendidas divisas
lo llano y alto de regiones;
bajas y subes
levantando polvareda,
dejando pasmados y azoradas
las cóleras y gestos arrugados.
Cóndor, guerrero de los Andes
te has levantado en la ola gigante
ahogando y aplastando cabezas;
millones de lágrimas reclaman
salvar el barco y rumbo definido,
vuelo ensombrecido y misterioso
en qué confín no formarás ejército.
Hoy eres odiado, mañana venerado
vivirás en corazón enamorado,
invisible pelo cano, barba larga
acortas la esperanza del mañana.
Cóndor, guerrero de los Andes
en furibundo vuelo atrapas
a plantígrado y águila,
en furibundo vuelo atrapas
a lobos, cerdos, perros,
en furibundo vuelo atrapas
cabezas de ánforas y rabos de cometas.
Ave luminaria del punto cardinal ¡Mundial!
te vuelves a los cerros, regresas nuevamente
con fuerza de gigante alumbras y retumbas.
Dios del Incanato
Hijo del Hualtaco
Espíritu de Piedra:
emisario de los hombres
de plumas negras azuladas,
camarada de los aires
de plumas canas de nevada.
Cóndor vuelo oblicuo
cóndor, poncho negro
eres el fantasma que recorres
los Andes, América y el Orbe.
Cóndor milenario
el poncho está abierto
¡Cerrad, con broche de oro!



Julio Chiroque (Corrales, Tumbes 1952 - Puno 1992), egresado de la facultad de Psicología de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Fue miembro de la Asociación Nacional de Escritores y Artistas (ANEA). En la presente plaqueta se incluye el poema "Los Gallos Vigilantes", que responde a su primer libro publicado en 1988. El resto de los poemas corresponden a su segundo texto poético inédito.