viernes, 8 de febrero de 2013

LENA, efluvios deletéreos en la poesía


Leer la poesía de Lena Marice Orduña (Cusco, 1989) es dejarse arrastrar por una imaginería despiadada que inmoviliza y arrincona al lector hasta sumirlo en un estado de ingravidez emocional debido a la desnudez y horizontalidad de un mensaje repleto de un fulgor sumamente lascivo cuyo objetivo es contener el tiempo y hacernos cerrar los ojos ante tanta rojez oscura y fresca. Un aprisionamiento hipnótico que va empapando los desiertos urbanos que la cotidianidad alienante -con sus desalentadores horizontes grises- nos impone tan vehementemente. La suya, es una poesía de ruptura, un juego viscoso de luces de neón que nos quema las pupilas sin ropaje alguno, que va hacia el origen de lo que realmente nos hace tan humanos: el deseo de creernos envenenados solo para ser atenidos con minuciosidad por una mano compasiva, el acto de rescatar del fondo de nuestras propias oquedades esas sombras teatrales que nos dominan y a la que tanto pánico les tenemos; un juego de aromas crueles y corruptos hechos para dominar y ser dominados, donde lo hedónico y lo tóxico se mezclan con breves visiones angelicales. En cada verso hay un replanteamiento del amor como un medio efímero de pausar la tragedia vital que nos embarga. Para ella, el amor es algo serio, en la medida en que haya una entrega y una honestidad total donde la vida esté en juego. Cada poema es una cruel escalada por el lado crepuscular de los sentimientos; aparece la noche y nos cambia la faz, nos hace feroces y el desgobierno es ya la bandera de nuestras embarcaciones ("Nada es incorrecto cuando está anocheciendo)". Las ideas de Lena tienen ese aroma a cine negro, la búsqueda de un asesino que se camufla hasta en el humo y el hallazgo consternador de la sangre regada en un lecho que huele a viernes por la noche con tormenta, donde los relámpagos son dos corazones que alguna vez se trenzaron y cuyos latidos agónicos aún se hallan diseminados en las esquinas más neblinosas de un pueblo fantasma.      

El blog de Lena:   http://vertigobajolacama.blogspot.com.es/
(Me encanta darle de comer a sus peces)







CEREBRO DE UNA TUMBA


Qué significado tiene el vacío en la orilla de mis ojos
si el silencio es la orilla del vacío.


-Pequeña amapola, tristeza de cera, engendro mefisto-
Desluce el dolor con un suspiro caliente


En un Anochecer contra Anocheceres


¡Corazón!


No alcanzarás mi amanecer con el dolor de tus raíces
Ni con escombros en mi ser,


Cerebro de tumba


No hay nada entre líneas
Ni cuerpos de deseo absortos de placer,


Solo debes saber, que la soledad es una palabra vacía
Es el límite del viento, la aureola caída


Cerebro de tumba.


-Pequeña tristeza, amapola mefisto, engendro de cera-


Estás mojando mi silueta en tu laguna desierta


Con agua de llanto, con leche de madre.
Con calma cucaracha de mi alma,
 

deja de matarme en paz .


Lena Marice Orduña
 


martes, 5 de febrero de 2013

CARLOS EDMUNDO DE ORY: «Que me entierren vestido de payaso»



Carlos Edmundo de Ory no daba tregua alguna a la albura del papel, lo acribillaba constantemente con neologismos, oxímorones, aerolitos, vómitos; un baile singular y salvaje de palabras, que resuenan aún más allá del poema. Exiliado en Francia -no solo de una España asfixiada política y socialmente, si no también de amigos y familiares-, construyó una poética inclasificable, errante y agitadora, hecha de una metafísica rabiosa llena de solipsismos patafísicos y un amor por lo auténticamente revolucionario. "Sólo lo extraño me es familiar", dictaminó en uno de los tantos versos desconocidos para la gran mayoría de españoles de la posguerra. 

El postismo -un movimiento marginal de la España de finales de los 40-, creación suya y de sus cómplices, Eduardo Chicharro y Silvano Sernesi, tenía por principio ser "el ismo que viene tras todos los ismos", y su principal consigna era "controlar la locura", en clara oposición al surrealismo (escritura automática). Unas líneas del primer manifiesto dicen:

El resultado de un movimiento profundo y semiconfuso de resortes del subconsciente tocados por nosotros en sincronía directa o indirecta (memoria) con elementos sensoriales del mundo exterior, por cuya función o ejercicio la imaginación, exaltada automáticamente, pero siempre con alegría, queda captada para proporcionar la sensación de la belleza o la belleza misma, contenida en normas técnicas controladas y de índole tal que ninguna clase de prejuicios o miramientos cívicos, históricos o académicos puedan cohibir el impulso imaginativo.

Carlos Edmundo de Ory delimitó el postismo como "la locura inventada", y Eduardo Chicharro, como "culto del disparate". Es en definitiva, una de las tantas actas de defunción de las vanguardias. 

En 1957, un año antes de establecerse definitivamente en Francia, hace un viaje a Perú donde trabaja como profesor en la Escuela Superior de Chosica. De vuelta, se establece  en el país galo, trabaja como bibliotecario y funda, sumergido ya en el torrencial río de la contracultura y la agitación, el Taller de Poesía Abierta (Atelier de Poésie Ouverte o por sus siglas, A.P.O.), una tentativa que aboga por una creación poética colectiva, a través de la cual se puede llegar a un público mayoritario. Ya establecido en Francia, solo le quedará en el paladar de la memoria, el sabor agreste de la bahía de Cádiz, la ciudad que lo vio nacer en 1923; lo demás, lo que le vincula a España, puede olvidarse. 

En la madrugada del 11 de noviembre de 2011, fallece a causa de leucemia en su casa de Thezy-Glimont, cerca de Amiens. "Que me entierren vestido de payaso" dice uno de sus aerolitos (así llamaba él a sus aforismos). No sabemos si le hicieron caso.  

Música de lobo
, Técnica y llanto, Miserable ternura, Cabaña, La flauta prohibida, Soneto vivo o Melos melancolía, son libros que aún hoy no han sido bien digeridos por el conjunto de la crítica especializada, imperdonablemente.
De Ory parece tener el signo oscuro del desterrado, el grito nocturno del vagabundo, la pestilencia del raro, la inteligencia del loco cuerdo, la belleza del apátrida, el magnetismo de un cometa suicida; es un poeta que hay que leer porque ocupa un lugar destacado y sin par en ese ancho océano que es la poesía en lengua española. "Que sea la sombra del fuego / mi Poesía"






METALENGUAJE

Mira este verso si lo puedes oír
Escúchalo en tus dedos si son labios
Pero no beses la poesía que arrasa
como un religioso relámpago

No tiene sombra el viento y no
cabe una rosa en mi memoria tierna
Sangra el agua que va musicativa
del mundo amigo antiguo llovecido

Todo el poeta que llamado fue
Y leído en la tierra un gran minuto
Su lecho de palabra calentó
del corazón del niño la luz negra

Así registra él el que suyo no es
ese caer de su gota de plata
Inllorado sudor de los demás
que en los demás un jugo les destila

(Boisrault, 13 marzo 1971)



OVIDIANA

Soy un herido que comprende el mundo
Soy una flor mortal un dios un dios
La tristeza rotunda me da su mano franca
Y mi alma es una bella caracola

(Amiens, 4 de setiembre 1971)



CARETA MORTAL

La vida es nieve o novia cada vez
Si un instante es caballo sé jinete fugaz
¿Quién nos puede impedir el horror que supone
haber perdido el mágico perfume de un rincón?
La vida es un instante con olor de resina
Y no espero otra cosa que amarla a todo tren
Una resma de blanco papel para quemar
No escribas nunca en él con carboncillo
De agua estética o bálsamo aromo mi antifaz
Es locura dejar pasar minutos mínimos
¡Quemar dioses con besos es la única ilusión!
Si estamos separados ¿qué podemos hacer?
Bajo el sol o sin él encontramos las manos
y encontramos los pies subiendo a los castillos
Los tontos y los muertos no esperan nada aquí



LA VOZ DE LA LOCURA INVENTADA

“Soy un vivo muriendo a cuerpo entero
Corro despacio y es lenta mi prisa
Tengo un cero en mi ser y soy sincero
Mi uniforme de humano es mi camisa.”





EXTENSIONES

Un cielo sin estrellas es un cielo de luto
El grito del silencio me calla tanto a mí
La soledad del mar mucho acompaña y
no existe en ningún sitio el silencio absoluto


●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●


Un místico un Tristán un errantómano
Nihilista como la nieve blanca
Tengo un hermano sólo y es el árbol
Un pie en el llano el otro en un navío


●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●


De la luna nace la lluvia
y yo vierto mi semen en ti
tiemblo respiro y parpadeo
Medito en el Atman
diciendo OM


●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●


Todo mi cuerpo es beso vacío
Fuiste el monje que cierra los ojos
en busca del antiguo estar dormido
del ser nocturnino demonial
Bellísima belleza que endulzas
con las sedas del músico mirar
Impecador nonato suicídate
en el puro seno de un nunca


●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●


Sufridores que gritan en el desierto
nihilistas videntes de mundos lejanos
estudiosos del vicio y de la santidad
Yo paso las noches escribiendo poemas y cartas
Uno aprende a olvidarse de dormir


●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●


En fin puedo callarme
y en el nada decir volcar la copa
de aquel licor letal
Asume de una vez la noche nítida
y lava en el silencio más incorruptible
el cadáver sonoro que bailó
ese vals del que fuiste bailinista

Lenguaje que has mentido al hombre
Lejos de la verdad que nunca habla
Provocadoras sois grandes palabras
de las más grandes mentiras

Y del silencio que me quema y me
custodia con su fuego sincopal
vivo estatuario y estilita noble
Mi grito en el espacio se evapora


●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●


POEMAS ESCRITOS PARA PASAR EL ESPACIO

Nos ves que somos tres uno los dos
Aprende a decir TÚ junto a los otros
Porque tu YO está enfermo y tiene tos
cúralo con el viento del NOSOTROS

Planchar un cisne es mi ambición mayor
Y freír un pañuelo es mi tragedia
Hoy es lunes mañana es la Edad Media
No seas monje ni seas director

El niño idiota que es el hombre a mí
ni me da risa ni le doy cariño
Yo veo un hombre inteligente allí
dondequiera que veo que hay un niño

Canta y deja la puerta despeinada
Sube un recuerdo con la soga al cuello
Consuela al horizonte de ser bello
y no te olvides de regar la espada

La salsa de violines de la noche
hazla llover a litros torrenciales
Canta tanta palabra en un derroche
de corazón cardíaco de vocales


●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●

Mi desdicha depende de mí
Me opongo tanto a mi felicidad
Parece que necesito la desgracia
Es cierto que mi poesía irradia un
brillo especial de tragedia
Acaso éste es mi signo yo que río
a veces como un monje zen

(Amiens, 15 setiembre 1971)


●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●


¿No te sientes extraño en este mundo?


●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●


Mi mano ha dormido en el castillo


●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●


¿En dónde está ahora quien más me amó en el mundo?


●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●●


CARLOS EDMUNDO DE ORY
(Cádiz - España, 27 de abril de1923 - Thézy-Glimont - Francia, 11 de noviembre del 2010)





viernes, 1 de febrero de 2013

ÉXTASIS EN LA NEBLINA Nº 2: Selección personal de poesía inglesa




Ophelia - John Everett Millais


ESTA VIVA MANO

Esta viva mano hoy cálida y capaz
de ansioso estrechamiento, si estuviera fría
y en el helado silencio de la tumba,
tanto perseguiría tus días y helaría tus noches soñadas,
que desearías que en tu propio corazón se secase la sangre
para que en mis venas volviese a correr la roja vida,
y así te calmases la consciencia. Mírala, aquí está:
hacia ti la extiendo.

John Keats (1795 - 1821)




LLANTO, INÚTIL LLANTO, NO SÉ QUÉ SIGNIFICAS

Llanto, inútil llanto, no sé qué significas,
llanto que de hondo y divino desconsuelo
brotas de mi corazón y anegas mis ojos
cuando contemplan los campos felices del otoño
y recuerdan los días que ya no volverán.

Puro como el primer destello en el velero
que trae a nuestros amigos del abismo,
triste como el último sol que dora al retirarse
al que, con todo lo que amamos, se hunde en el océano;
puros y tristes los días que ya no volverán.

Como auroras, ay, de oscuro estío, extraño y triste
el canto que en duermevela los pájaros dedican
a oídos cansados, como a oídos cansados fatiga
la luz resplandeciente que llega a la ventana;
tristes y extraños los días que ya no volverán.

Amado como los besos recordados tras la muerte
y dulces como esos que creyó que eran suyos
la desesperada fantasía; como el amor hondo,
hondo y salvaje como las penas del primer amor.
¡Oh muerte en vida, los días que ya no volverán!



De "IN MEMORIAN"

                                 L

Permanece a mi lado cuando se apague mi luz
y se arrastre la sangre y mis nervios se alteren
con punzadas dolientes y el corazón enfermo
y las ruedas del ser giren lentamente.

Permanece a mi lado cuando a mi frágil cuerpo
le atormenten dolores que alcanzan la verdad
y el tiempo maníaco siga esparciendo el polvo
y la furiosa vida siga arrojando llamas.

Permanece a mi lado cuando mi fe se seque
y sean los hombres enjambres primaverales
que zumban y cantan y afianzan la vida
y sus minúsculas celdas tejen para la muerte.

Permanece a mi lado cuando vaya apagándome
y puedas señalarme el final de mi lucha
y el atardecer de los días eternos
en el bajo y oscuro borde de la vida.

Alfred Tennyson (1809 - 1892)




MUERTE

Muerte que viniste cuando yo más confiaba
en la segura fe de mi alegría,
ven de nuevo, ¡rama seca del tiempo que nos separas
de la raíz fresca de la eternidad!

Relucían las hojas en las ramas del tiempo,
llenas de savia, cubiertas de rocío.
A su amparo, al anochecer, se reunían los pájaros.
Las abejas rondaban día a día sus flores.

Pasó la tristeza y se llevó esas flores,
con altivez la culpa arrancó sus hojas,
pero del seno de su madre fluía eternamente
la reparadora marea de la vida.

Poco lloré por la alegría ausente,
por el nido vació y la canción callada.
Riéndose de mi tristeza susurró la esperanza:
«No durará mucho el invierno».

Y he aquí que con bendición creciente
cubrió la primavera de belleza a esa rama
y el viento y la lluvia y las caricias del sol
colmaron de gloria su segundo mayo.

Alta crecía; no podía arrancarla ninguna pena alada;
su nuevo resplandor ahuyentaba al pecado.
El amor y su vida la apartaban del mal
y de cualquier año, sí, pero no de ti.

Muerte cruel, ¡las hojas caen y languidecen!
Podría revivirlas el aire de la noche.
Mas no: se burla de mi angustia el sol de la mañana.
¡No debe más el tiempo florecer para mí!

Ven de nuevo: otras ramas puede que nazcan
allí donde se alzó aquel seco arbolillo.
De alimento al menos servirán sus cenizas
a quien le dio la vida, la eternidad.

Emily Brontë (1818 - 1848)





INSOMNIA


Delgadas son las faldas que la noche dejó atrás,
Antes de que el día quiebre el cielo con su crepitar.
Delgados son los jirones del sueño,
Oscilando en el espíritu cansado del viento;
Pero en medio de aquel reposo inquieto
Que desgarra la trama del olvido y el recuerdo,
Mi alma se estira hacia la tuya,
Cada vez más cerca.


Nuestras vidas nunca se unen;
Nuestros pensamientos nunca se distancian,
Aquello que aferra tu corazón al mío,
Parece disolverse en un brillo sombrío.
Esta noche, el Amor ejerce un control total,
Y con deseo y con pesar,
Mi alma se arrastra hacia la tuya,
Cada vez más cerca.


¿Existe un hogar, dónde la pesada Tierra
Se derrita en el aire brillante,
Y dónde el mal no se respire;
Dónde el agua barra el eco de la sed,
Y el fuego sea el reflejo de nuestra fe?
Si la voluntad yace atada al objetivo,
Tal vez allí pueda su esperanza engendrar.
Mi alma, en esta hora desolada,
Se agita hacia la tuya,
Cerca, siempre un poco más.

Dante Gabriel Rosseti (1828 - 1882)




Fisherman at sea - William Turner


martes, 29 de enero de 2013

HÖLDERLIN: Tres poemas bucólicos



MITAD DE LA VIDA

Con peras amarillas
y llena de flores silvestres
la tierra pende sobre el lago.
Vosotros, hermosos cisnes
sumergís ebrios de besos la cabeza
en la sagrada sobriedad del agua.

¡Ay de mí! ¿Dónde recogeré flores
en invierno? ¿Dónde
el espejo del sol
y las sombras de la tierra?
Los muros se alzan
mudos y fríos. En el viento
chirrían las veletas.



DECLINA, BELLO SOL

Declina, bello sol; poca atención te prestan
—¡Oh sagrado!—, ni te han reconocido,
porque silenciosamente y sin esfuerzo
sobre todos ellos, tan ocupados, te levantas.

Para mí eres luz amiga que sube y que baja
y así mis ojos te saludan cada día ¡Oh esplendor!
Pues aprendí a venerar en silencio a los dioses
cuando Diótimia purificaba mis sentidos.

¡Oh mensajera del cielo, cómo te escuchaba!
¡Y mis ojos iluminados de reconocimiento
se volvían hacia ti, Diótimia tan amada,
mientras el día se llenaba de oro!

Entonces, más vivo era el murmullo de la fuente,
las flores de la sombría tierra
exhalaron para mí su amoroso aliento,
y sonriente, más allá de las nubes plateadas,
el Éter se inclinaba para bendecirnos.



FANTASÍA DE LA TARDE

Ante su choza, el labriego descansa
a la sombra, mientras humea su modesto fogón.
Y el tañido de la campana del anochecer
acoge, hospitalario, al caminante.

También los lancheros vuelven al puerto.
En lejanas ciudades se apaga, dichoso,
el clamoreo del mercado. La comida
está servida y luce bajo la enramada
para los amigos reunidos.

¿Pero yo, adónde iré? Los mortales viven
del salario y el trabajo, y son felices
alternando labor y descanso.
¿Por qué sólo en mi pecho anida
este aguijón que no descansa nunca?

En el crepúsculo florece una primavera
de innúmeras rosas, y el mundo
se adormece en una paz dorada. ¡Oh, llevadme,
nubes de púrpura, y que en lo alto puedan

fundirse mi amor y mi pena en el aire y la luz!
Pero como espantado por mi loca súplica
el sortilegio se borra. Oscurece. Y yo,
como siempre, solo bajo los cielos.

¡Ven, dulce sueño! Demasiado deseo hay
en mi pecho. Mas tú terminarás por aplacarlo,
juventud. ¡Oh inquieta, oh soñadora!
¡Tras la que viene, calma y serena, la vejez!


Friedrich Hölderlin (1770 - 1843)


William Morris Hunt

lunes, 28 de enero de 2013

ÉXTASIS EN LA NEBLINA Nº 1: Selección personal de poesía inglesa.




De «AMORETTI»

SONETO LXIII

Tras el triste acoso de larga tempestad
que apenas hasta hoy he soportado,
con miedo a morir entre peligros y desmayos
y la penosa agitación de mi frágil navío,

puedo ver al final la costa hospitalaria
a la que espero llegar con raudo movimiento.
Parece en la distancia hermoso suelo grávido
de lo que es espléndido y amamos en la vida.

Muy dichoso será quien logre alcanzar al fin
el seguro feliz de tan dulce descanso:
arrumbará allí el más mínimo deleite
el recuerdo opresivo de todos los dolores.

Con respecto a esto, poca cosa es la pena
y todo dolor, efímero frente al gozo eterno. 

Edmund Spenser (1552? - 1599)




EL PEREGRINAJE DE UN HOMBRE APASIONADO

(...)
Y ésta es mi eterna súplica
a quién hizo el cielo, la tierra y el mar:
al ver que mi carne debe morir muy pronto,
quiero tener mi boca para comer mañana
y cuando llegue la hora y se abran mis venas,
pon sobre mi alma una eterna cabeza.
Por eso estoy preparado, peregrino dispuesto,
a recorrer los caminos que anteriormente he escrito.

Walter Ralegh (1554? - 1618)




AMOR Y MUERTE

Aunque soy joven, y no puedo decir
qué es lo que son el amor y la muerte,
he oído decir que los dos llevan dardos
cuya diana preferida es siempre el corazón.
Y he oído decir igualmente que el amor
hiere con fuego y con hielo la muerte.
Así que temo que los dos sean lo mismo:
extremos que se tocan.

Igual que ante ruinas imaginamos
lo que se desmoronará o caerá,
o que nuestra vida encontrará su final
por el resplandor de un rayo o una ola:
así la flecha o el hierro al rojo vivo del amor
pueden matar tan pronto como la fría muerte.

Excepto al fuego del amor, debe la virtud
aprender a espantar al hielo de la tumba.

Ben Jonson (1573 - 1637)




EL RETIRO

(...)
¡Por eso, ay, qué grande es mi anhelo
de volver hacia atrás y recorrer de nuevo
todas aquellas sendas que ya pisé una vez!
Y poder otra vez alcanzar la llanura
donde estuvieron conmigo mis gloriosos amigos,
donde el luminoso espíritu aún puede ver
la ciudad en sombras con aquellas palmeras.
¡Pero, ay, está ebria mi alma con estancias tan largas, 
y tropieza y se tambalea!
Algunos hombres aman ir hacia adelante
pero yo prefiero caminar hacia atrás;
y cuando este polvo en la urna repose
quisiera regresar al lugar del que vine


LA NOCHE

(...)
Pero la vida donde hay sol
a cualquiera despierta y donde unos a otros
se hastían y se mezclan, me fuerza a encaminarme
a los reinos del lodo
y con la guía enferma de la luz de este mundo
perderme como nunca me he perdido en la noche.

Henry Vaughan (1621 - 1695)




sábado, 26 de enero de 2013

PLETÓRICO DE ESCOMBROS




Sangra,
es natural,
un espejo hecho pedazos,
la palabra resbala en sangre;
yazgo exangüe, desnudo de realidad.
¿Habrá un mañana?
Nací y ya he visto de todo.
Una alejada espera en la noche lluvia:
me hicieron rezar a su señor en vano,
me obligaron, con sonrisas, a tragar la redención,
es siniestro y humorístico, lo sé,
dependí de ellos,
un deprimente reflejo.
¿Cómo debería haber sido?,
quizá nacer en lo ubérrimo,
quizá cuando aún éramos cuadrúpedos,
¿qué cambiaría?,
Conciencia haraposa  
Bodas de luz,
Gautama pudriéndose en un viejo árbol,
una negativa continua
—orear tu corazón, sembrar en él briosos aires desarrollados—,
una rauca voz atraviesa el coliseo romano,
nacen las hogueras,
se inventa la rueda,
se cae el primer avión,
reluce la cosmogonía platónica,
una gran masa de agua,
follamos en ella y con ella,
barcos sobrevuelan los umbríos bosques,
casas que contienen críos y luz,
brillosos caballos buceando por las ciudades.
Mi madre me dio de lactar,
la luna me ofrecía su sexo,
el sol surgía de la nada,
una alejada espera en la noche lluvia,
conocí a fondo la mente humana,
vi miles de rostros,
he notado el suave movimiento de la muerte,
¿qué tipo de proceso es este?
Tengo grandes ojos y sé leer,
el hombre al pronunciar el primer vocablo
irremediablemente puso fin al concierto,
encontré por el camino algunas respuestas,
tropecé con sudorosas y hermosas hembras dormidas,
discutí con perros, águilas y narvales,
escalé un palacio situado en la pelvis del universo,
transité por indecentes senderos selváticos,
he bailado borracho por la autopista mortal,
me he drogado desde siempre,
¿soy una droga ambulante?,
le he gritado todo tipo de imprecaciones a los fenómenos naturales,
tengo predilecciones en música y literatura,
una alejada espera en la noche lluvia,
me gusta el vino, la cerveza y los bailes locos,
fui traicionado por mi discípulo más humano,
soy un lago de lengua venenosa,
me hicieron rezar a su señor en vano,
rompí el orden, conjuré un caos completo,
le he gritado con todas mis energías a la grandiosidad de la naturaleza,
me gusta sentarme a contemplar el oleaje con un porro en la mano,
me regocijo con el vino y el pescado en días brumosos,
¿de qué proceso estamos hablando?
Me he drogado desde siempre,
mientras el mar se desperezaba,
mientras reptaba la vida por cenagosas vías,
mientras los luceros sonreían,
tengo ojos,
siempre he conocido el «pronto»,
una alejada espera en un gris espectral,
¿nunca me tomará de la mano
y me conducirá hacia las profundidades?,
¿hacia dónde?
Un viejo conde simula el coito delante del espejo sangrante,
vaginas que aguardan, entreabiertas, los punzantes rayos solares,
fósiles cósmicos levitando sobre nuestros lechos,
le he dado la mano al cielo, estaba sudada,
sangro pródigamente,
tengo un corte profundo,
¿qué abstractos seres vermiformes nos idearon de tan mala manera?,
hay una chica que me gusta, está encerrada en mi música,
me gustan sus ojos y sus patas,
parece una cobra,
parece una roca sostenida por invisibles cuerdas de piano,
por supuesto que tengo ojos,
¡He visto morir gente!,
me hicieron rezar a su señor en vano
sé cantar y llorar,
he desfilado por la rojez nocturna,
recuerdo muy bien a los filósofos griegos,
no me conmueve el sexo,
sé quién es el mar,
quiero viajar por África
y allí fenecer rodeado de primates danzantes,
un coro herrumbroso en un día inenarrable.


de "Atardesear"
Madrid - 2007

VANIDAD DEL MUNDO: MOSEH IBN 'EZRA



POEMAS SELECTOS:


Venid a beber bajo mi techo a la voz de la lluvia del nublado otoño:
ya no viste el mundo su verde manto
y desnudos están tallos y ramas.

                        *

Amigos, bebed conmigo, junto a la tierra mojada
y el bosque helado,
vino rojo en copas de ónice
que es fuego atrapado en el invernal granizo.

                         *

Ya el mundo se ha despojado de sus vestiduras de luto
y va vestido de gala como bello desposado;
yo, pues, con vino romperé los barrotes de mi dolor
y allanaré los tortuosos caminos de mi corazón.

                         *

Cuando danza mi amada,
sueltos sus cabellos,
como rama de mirto se mueve,
sus ojos como flechas embriagadas en mi sangre
me hieren sin compasión.

                         *

Ven al recinto de la muerte
y contempla
a los que allí duermen:
será tu humillación y tu vergüenza.
Mira los cuerpos cubiertos con losas,
de polvo son sus lechos
y el polvo les da sombra.
Eso es su porción y su reposo,
mientras tanto
su morada y el mundo seguirán para siempre.

                         *

Oímos la voz de los muertos,
los que hace tiempo en la tumba moran: 
«Despertad, los que pisáis sobre nuestros cuerpos,
mañana estaréis aquí con nosotros»

                         *

Cuando la sombras se alarguen
y el sol bese las manos de las tinieblas,
dame la copa.
Ahora está pálida como el rostro de un enfermo,
pero si se llena, roja como el de una amante.
Mi vino inerme, sin armas ni bagajes,
persigue y ahuyenta las huestes de mi dolor.

                         *

¿Dónde están los sepulcros de los hombres que murieron en el pasado?
Una fosa se cava sobre la otra
y los cuerpos reposan sobre los cuerpos.
Juntos yacen en las entrañas de la tierra
los restos de yeso y cornalina.


MOSEH BEN JACOB IBN 'EZRA

Nació en Granada hacia 1055, en pleno siglo de oro de la poesía hispanohebrea. Recibió una educación esmerada, pasando gran parte de su juventud en Lucena y llegando luego a ser en Granada alto funcionario de la corte. La invasión almorávide de 1090 privo al poeta de sus bienes y empleos granadinos, forzándole al exilio por tierras del norte: Castilla, Aragón, Navarra, quizás Barcelona, refugiándose en las comunidades judías cuya sequedad cultural contrastaba con la Granada de su juventud. Su muerte se sitúa hacia 1135.
Escribió en su juventud poemas amorosos y báquicos; en su vejez, religiosos y de desprecio del mundo y brevedad de la vida. Le emocionó la naturaleza, sus bellezas y perfecciones. También en los sueños buscó la fuente de su inspiración. Poeta prolífico y de rara sensibilidad, para Moseh Ibn 'Ezra la poesía lo fue todo.
 
  

EL ORFISMO



Eurípides pone en boca de un sacerdote órfico la siguiente significativa confesión:

Señor del confin Tiriano de Europa
hijo de Zeus, quien postras a tus pies
cien ciudadelas de Creta
Te busco desde este lugar oscuro.

Cubierto por la Viga dispuesta y labrada
por el acero de Chalib y la sangre del toro salvaje
juntados por la intachable madera de cipreses
solidificados. En una corriente pura

han transcurrido mis días. Soy el ciervo,
iniciado del Júpiter de Ida
donde mora Zagreus de medianoche. Allí estoy,
he soportados ese grito del trueno.

Cumplí sus fiestas rojas, sangrientas,
sostuve la llama de la montaña de la Gran Madre,
estoy liberado, se me llama un Baco, 
son los sacerdotes cubiertos de cotas de mallas quienes me llaman así.

Vestido de blanco puro, me mantuve limpio
del vil nacimiento del hombre, y del barro del ataúd.
Y siempre desterré de mis labios
toda carne muerta que antes fuera de ser viviente.

(Traducción de Gilbert Murray)

El culto a Dionisio, en su forma original, era salvaje y en muchos aspectos repulsivo. No fue de esta forma como influyó en los filósofos, sino en la forma espiritualizada atribuida a Orfeo, que era asceta, y sustituía la embriaguez física por la mental.

El culto a Dionisio, en su forma original, era salvaje y en muchos aspectos repulsivo. No fué en esta forma como influyó en los filósofos sino en la forma espiritualizada atribuida a Orfeo, que era asceta, y sustituía la embriaguez física por la embriaguez mental.

Orfeo es una figura oscura, pero interesante. Algunos creen que era un personaje real, otros que era un Dios o un héroe. Según la tradición vino de Tracia, como Dionisio, pero es más probable que viniera de Creta. Es cierto que muchas de las doctrinas de Orfeo tienen elementos egipcios y fue por Creta como Egipto influyó en Grecia. Se dice que Orfeo fue un reformador al que desgarraron las ménades de Dionisio frenéticas, alcohólicas, instigadas por al ortodoxia dionisiaca.

Como quiera que fuera la doctrina de Orfeo, si es que existió, la que se conoce bien es la de los órficos. Creían en la transmigración de las almas; enseñaban que el alma puede tener en el otro mundo un goce eterno, o sufrir el tormento eterno o temporal, según la manera de vivir en la Tierra. Aspiraban a hacerse puros por ceremonias de purificación, evitando cierto tipo de contaminación. Los más ortodoxos se abstenían de comer alimento animal excepto en ocasiones rituales.

Los órficos eran una secta de ascetas; para ellos el vino era solo un símbolo, como más tarde en el sacramento cristiano. La embriaguez que buscaron era la del "entusiasmo", unión con el Dios. Así lograrían el saber místico que por sí solos no lograrían. El orfísmo entró en la filosofía por medio de Pitágoras, que reformó el orfismo como el orfismo reformó la religión dionisiaca. Ciertos elementos dionisiacos sobrevivieron allí donde triunfó el orfismo, como el feminismo o el respeto a la emoción violenta. La tragedia griega nació de los ritos de Dionisios. Beloch: "pero el pueblo griego estaba demasiado lleno de vigor para que fuera aceptada la doctrina órfica, que niega este mundo y traslada este mundo mucho más allá. (...) Tenía que pasar un milenio hasta que estas ideas -en una forma teológica muy distinta- triunfasen en el mundo griego".

Burnet sigue diciendo que existe una sombrosa analogía entre las creencias órficas y las que predominan en la India aproximadamente en la misma época, aunque afirma que no pudo haber contacto alguno.

Algunas tablillas órficas se han encontrado en las tumbas, dando instrucciones al alma del muerto, cómo hallar el camino al otro mundo y lo que debía decir para ser digno de salvación. Están rotas e incompletas; la más conservada (la de Petelia) dice:

A la izquierda de la casa del Hades encontrarás un manantial;
a su lado está un blanco ciprés.
No te acerques a este pozo-manantial.
Sino hallarás otra fuente junto al Lago de la Memoria.
Aguas frías manan de él, y hay guradianes delante.
Di «Soy hijo de la tierra y del cielo estrellado,
pero mi raza es del cielo (únicamente). Lo sabéis.
Y ¡ay!, sufro sed, y sucumbo. Dadme rápidamente
el agua fría que mana del Lago de la Memoria.»
Y ellos mismos te darán de beber del sagrado manantial,
y después, entre los otros héroes tendrás tu dominio...

En Eleusis, donde los misterios del mismo nombre formaron la parte más sagrada del la religión ateniense, se cantaba el siguiente himno:

Alzando tu copa de vino
en tu revelación enloquecedora
al florido valle de Eleusis
llegas tú. ¡Salve a ti, Baco, Pan!

y un canto de las ménades:

¿Volverán alguna vez
la danzas largas, largas?
En la oscuridad hasta que palidezcan las estrellas,
¿sentiré el rocío en mi garganta, y la corriente
del viento en mi cabello? ¿Lucirán nuestros blancos pies
en los oscuros espacios?
¡Oh!, los veloces pies del fauno corren al bosque,
solos, en la hierba y la belleza;
el salto del perseguido, ya no en terror,
más allá de los lazos y de la trampa mortal.
Sin embargo en la lejanía suena una voz,
una voz, y un temor, y el correr de la jauría.
¡Oh!, el salvaje vivir, la fuga silvestre,
adelante por ríos y cañadas.
¿Es alegría o terror, lo que a ti veloz, impulsa la tempestad?
Hacia los campos solitarios queridos, no perturbados por los dos
hombres, donde no suenan voces, y entre el verde sombrío,
viven ignoradas las cosas pequeñas de los bosques.

Bertrand Russell.
Historia de la Filosofía.


Camille Corot "Las ninfas"